Las imposibles Fiestas de Mayo

LA MISMA HISTORIA. Llegó un nuevo año y con él la historia de siempre, la incapacidad de nuestros funcionarios para dotar a la sociedad vallartense de unas Fiestas de Mayo de buen nivel. Desde los tiempos del Pirulí, Puerto Vallarta no ha vuelto a tener unas Fiestas de Mayo decentes, salvo algunas organizadas por el empresario Tomás Morales, que se formó al lado de Víctor Iturbe, y el actual diputado local Gustavo González Villaseñor, quien aprovechando su relación con la industria radiofónica organizó las últimas fiestas exitosas de Puerto Vallarta en el siglo pasado. En el inter padecimos situaciones tan extremas como la de 1992, cuando el gobierno municipal encabezado por Rodolfo González Macías se dio el lujo de cambiar la fecha del festejo celebrando las fiestas en diciembre, como si fuera posible conmemorar el Día de Las Madres en un domingo de abril. Desde entonces la única constante ha sido la incapacidad y la mediocridad debido a la gran cantidad de intereses que convergen en torno al concepto Fiestas de Mayo, que para algunos debe ser similar a la Feria de San Marcos en San Luis Potosí y para otros debe ser más bien un auténtico Festival Cervantino. Sin espacio para los equilibrios, cada tres años acudimos a la confrontación violenta de ambas posiciones.

 

EL NUEVO EXPERTO. Por haber estudiado para Cultora de Belleza y ser abiertamente homosexual el regidor Humberto Gómez Arévalo recibió del alcalde Ramón Guerrero la encomienda de ser titular de la Comisión de Cultura. El problema viene cuando el sujeto se toma en serio su papel y pretende imponer su visión del concepto Cultura, tratando de intervenir de lleno en las actividades del Instituto Cultural Vallartense, chocando una y otra vez con su titular Sergio Zepeda, quien por herencia paterna y experiencia laboral tiene un concepto más aceptable del quehacer cultural. Lo primero fue la disputa por la nómina, cuando el regidor Arévalo intentó meter a sus colaboradores a la nómina del Instituto de Cultura, algunos de ellos con perfiles tan opuestos para esa dependencia pues su oficio era de estilista o empleado de lavandería. Lo anterior es más que lógico pues es normal que los amigos del regidor Beto sean gays y peluqueros, sin que eso implique que tengan una preparación que les permita desempeñarse en el ámbito cultural. Pero eso no importa, el regidor Beto de inmediato se fijó dos metas para su desempeño como regidor de Cultura: la organización de las Fiestas de Mayo y la celebración del Carnaval de Puerto Vallarta.

 

LA CULTURA SE MAMA. Experto en generar riqueza mediante medios poco ortodoxos, el regidor Humberto Gómez Arévalo nunca ocultó sus verdaderos intereses al promover la organización de ambos eventos: la generación de dinero para sus bolsillos y la promoción de la comunidad gay del municipio. Es bien sabido que las Fiestas de Mayo nunca fueron un mal negocio para sus organizadores ya que por más de tres semanas el núcleo de la feria se convertía en la cantina más grande de Puerto Vallarta, algo que no tiene nada de extraño ya que ocurre lo mismo en la Feria de San Marcos y las Fiestas de Octubre, donde la venta de alcohol a gran escala es el principal generador de ganancias para los organizadores de estos eventos de prestigio nacional. Tras fracasar en su intento de organizar un carnaval gay, Beto Gómez Arévalo se enfocó en las Fiestas de Mayo, objetivo en el que también fracasó el año pasado provocado la cancelación de las Fiestas de Mayo. Sin embargo anunció que para el 2014 viajaría a Aguascalientes con la intención de entrar en trato con el organizador de la Feria de San Marcos para traerlo a Puerto Vallarta a organizar las Fiestas de Mayo. Es probable que al día de hoy el regidor de Incultura todavía ignore que la Feria de San Marcos no es organizada por un empresario, sino que es manejara por un patronato, lo cual garantiza su permanencia más allá de los cambios políticos.

 

LA TORRE DE BABEL. Convocar a las Fiestas de Mayo es soltar a los demonios, porque en Vallarta todo mundo se siente con capacidad para hablar del tema, como lo ha demostrado el presidente de la Canaco, Martín Puebla, quien desde el año pasado ha sido un constante opinador sobre el tema. En realidad el dirigente de la Canaco es un títere del director de Turismo Municipal, Carlos Gerard, quien capitaliza su privilegiada posición en el gobierno municipal para beneficio de sus negocios particulares. Por ello no resulta extraño que ahora Martín Puebla salga con su batea de babas al promover como plato principal de las Fiestas de Mayo 2014 la presentación de las conejitas de Playboy,  lo cual evidentemente desató las críticas de las buenas conciencias obligándolo a proponer como segunda opción a las Vaqueritas de Dallas. Ya encarrerados también le entran los catedráticos del CUC a aportar su visión cultural, lo cual contribuye al fracaso de cualquier proyecto. Y es que ahí surge precisamente el origen del problema, en pretender organizar una Fiestas de Mayo con un barniz cultural. En realidad las Fiestas de Mayo que se requieren debe  ser como las de antaño, con un palenque de gallos, venta de cantaritos con tequila en cada stand, un teatro del pueblo donde se presenten artistas populares sin costo extra para el asistente y una buena cantidad de juegos mecánicos. No hace falta más que un centenar de puestos de venta de fritangas y diversos artículos con una adecuada promoción de ventas para garantizar un flujo importante de personas que garantice el éxito comercial del evento.

 

POSDATA. Para ello las Fiestas de Mayo deben celebrarse en una zona de fácil acceso, lo cual descarta al Centro Internacional de Convenciones por su lejanía y evidente falta de transporte público. No hay que romperse las vestiduras, las Fiestas de Mayo son eso, una jamaicada para el pueblo, alcohol para los adultos y carritos chocones y algodón de azúcar para los niños.

 

VOX POPULI. Si al ayuntamiento o al regidor de Incultura les interesa dar un tinte de evento cultural a las fiestas se puede organizar un programa con eventos culturales de manera paralela y complementaria, lo cual que se hizo por años y se mantuvo hasta el 2012 bajo el nombre de Festival Cultural de Mayo, pero cada cosa en su lugar, El Coyote en el núcleo de la feria y la filarmónica en el Teatro Vallarta o los Arcos del malecón.