Desarticulación

La educación sinónimo de prosperidad; así debiera ser no solamente hoy, para siempre lo demandan los jóvenes, aquí y en China. En la actualidad un título universitario no garantiza un empleo, por ejemplo aquí en Puerto Vallarta, ser políglota da cierta ventaja pero no definitiva, la falta de experiencia nos cierra la puerta en la nariz.

México al igual que el país más poblado del mundo, ya lo referí al principio de mi comentario, millones de jóvenes con formación universitaria emigran a las capitales con mayor desarrollo, comprendo que son aquellos de bajos recursos con el ánimo de aplicar sus conocimientos adquiridos en la universidad, su ilusión: encontrar un empleo bien remunerado, menuda sorpresa, la ley de la jungla prevalece en esas capitales, no perdona ni a sus habitantes por ser de las grandes metrópolis, ahí sobrevive el más fuerte, en este caso el que tiene los bolsillos rebozados de dinero descendientes de familiar de “poder”.

Son niños nacidos en cuna de oro con un futuro asegurado y provechoso inclusive antes de existir, el resto que llega a competir se suma a las filas del desempleo con o sin estudios, ahí nadie se salva, cuando se llega de fuera sin el más mínimo contacto, amistad o familiar; se padece para emplearse y cuando se logra no se obtienen los ingresos añorados, esto debilita la percepción de ser “profesional” y desquebraja los sueños que se mantuvieron durante la formación universitaria. Me apena sobremanera esta situación porque personas cercanas a mí que están por padecer esta triste realidad, así como amistades que lo han enfrentado.

Hoy la Secretaria de Educación Pública federal hace un llamado masivo para cambiar los modelos académicos desde la educación básica hasta la profesional, esto tendrá un impacto sin precedentes; el titular de esta dependencia, Emilio Chuayffet Chemor realiza la convocatoria, es entonces cuando me pregunto ¿por qué hasta ahora nos damos cuenta que el constructivismo no funcionó?, que se ha creado una generación de profesionales que buscan una posición laboral fuera de su contexto social y con características propias a lo que aprendieron en las aulas universitarias con una educación básica que así se los enseñó, es un asunto complicado, no solamente para las autoridades sino para toda la sociedad.

Ahora el titular de la SEP, que ya lo fue en el Estado de México, llama a la sociedad a proponer para alternar un pasado incierto con una exigencia demandante de jóvenes menos dependientes de esquemas caducos. Esos que buscan alternativas fuera de su lugar de origen pasan a verificar su poco interés por impulsar proyectos en su entorno.

Debo mencionar que don Víctor Bravo Ahúja, como titular de Educación avanzó en sus propuestas, aunque parece que ahí fue donde se empantanaron las alternativas que el país requería; ésta fueron vistas con claridad en el modelo del maestro José Vasconcelos, o en los periodos como secretario que cubrió el brillante Secretario de Educación Pública don Salvador Novo, las propuestas de éste último me llevaron a reflexionar a fondo sobre los problemas de la educación hasta darme cuenta que no son los jóvenes los que los provocan, sino el sistema que no los provee de alternativas, no solamente laborales sino de pertenencia. Con don Jesús Reyes Heroles fue diferente, hubo orientación pero los modelos desgastados continuaron en el camino de la producción de jóvenes dependientes, no flojos, trabajadores pero sin oportunidades en sus respectivos lugares de origen. Todo va junto con pegado, el modelo académico forma y da visión al educando, si éste se equivoca estará inmovilizando la forma de pensar del futuro profesional. Se tiene la obligación de crear conciencia en los estudiantes desde temprana edad para evitar los descalabros que he enunciado.

Todo lo que he mencionado resulta contrastante con lo que se dice y se hace por parte de las autoridades correspondientes, señores, de promesas  e intenciones no se llena la barriga. El sector privado no está exento a las imposiciones o exigencias al momento de la entrevista, las maniobras del contratante parecen eludir su verdadera responsabilidad, emplear. Se ve con frecuencia, los afortunados en cubrir una vacante reciben un pago mínimo con el pretexto de no cumplir con las expectativas de la empresa.

Un ejemplo claro es el llamado “Tribu de las Hormigas” en China, millones de jóvenes titulados obtienen empleos ajenos a su perfil profesional, la búsqueda de un mejor salario provoca rotación en las empresas y por consiguiente pérdidas económicas para ambas partes. El problema se comparte con naciones de todo el mundo. Como efecto dominó caen las piezas del plan de vida de los jóvenes rezagados, incluso la idea de formar una familia se disipa en el ambiente y es que solventar gastos que superan los ingresos, altera los sentidos de cualquiera, la contrariedad existencial se hace latente en sus conciencias, el pesimismo y la apatía se imponen en su búsqueda constante por la estabilidad.

Abrirse paso en la era global no es cosa fácil, destacar sobre millones de habitantes requiere de una renovación integral, caer en un estado de confort significaría firmar una sentencia posiblemente irreparable. En México, el desempleo no es sexista, los millones de mujeres y hombres en edad productiva están bajo ese flagelo.