El negrito en el arroz

UNA PIEDRA EN EL ZAPATO. En el escenario de armonía política que disfruta el gobernador, Roberto Sandoval, de cara a las elecciones intermedias de este año solamente hay un pequeño distractor, el clan de los Montenegro que pese a su oficial militancia en el PRI en cada elección juega de acuerdo a sus intereses. Nada habría de malo si el grupo de Liberato Montenegro hiciera política de acuerdo a sus intereses, lo realmente grave es que representan miles de votos cautivos provenientes del gremio magisterial. Pese a la presunta preparación de los profesores nayaritas, quienes debieran tener claro que el voto es libre y secreto, la mayoría de ellos sigue mostrando una impresionante lealtad al grupo de los Montenegro, liderado por décadas por el patriarca Liberato Montenegro y desde hace unos años en transición hereditaria hacia el delfín Gerardo. Se trata de miles de votos capaces de inclinar una balanza electoral en determinadas condiciones, aunque de acuerdo a los casos más recientes insuficientes para provocar la derrota del PRI. El propio Roberto Sandoval padeció el voto en contra del gremio magisterial que por decisión de Liberato Montenegro apoyó a Martha Elena García, sin embargo no deja de ser una piedra en el zapato del gobernador.

 

EL TERRORISMO EDUCATIVO. Aunque son incapaces de ganar por sí solos una elección, los dirigentes magisteriales de Nayarit sí son capaces de generar un conflicto político mediante protestas públicas y paros laborales que afectan a cientos de miles de niños y jóvenes nayaritas. De ahí el mensaje duro que les mandó el gobernador Roberto Sandoval la semana pasada en el cual los acusa de recurrir al terrorismo educativo para conseguir espacios políticos. Y cómo no, si por décadas el aparato burocrático de la educación nayarita era controlado por los líderes sindicales, quienes hasta el sexenio de Ney González Sánchez disponían a su antojo de toda la estructura de los SEPEN. El pleito electoral entre Roberto Sandoval y Liberato Montenegro derivó en la confiscación de ese coto de poder al inicio de este sexenio, obligando al magisterio a replegarse a sus cuarteles sindicales. Por desgracia los abusos del gobierno anterior, cuando indebidamente se desviaron recursos del magisterio para otros fines no clarificados, todavía sirven para que el sector magisterial fustigue severamente al gobierno de Roberto Sandoval, dando a sus demandas políticas un camuflaje de defensa del interés gremial. En el fondo es la lucha de poder entre Roberto Sandoval y Liberato Montenegro, en la forma es la justa demanda de prestaciones laborales y sindicales del gremio magisterial, de ahí la necesidad de separar ambos escenarios.

 

LA OPINIÓN DE LA BASE. Un primer sondeo en las redes sociales advierte la posibilidad de que en efecto, el gobierno estatal aún tenga adeudos con el gremio magisterial, derivados como ya se ha dicho de los abusos del gobierno anterior. Al respecto el gobernador Roberto Sandoval debe ser más explícito al señalar que su gobierno no tiene adeudos con el sector magisterial, lo cual es contradicho por sus dirigentes que insisten en que sí hay adeudos millonarios. Desde la simplicidad de sus casos personales, algunos profesores nayaritas denuncian en redes sociales que todavía padecen problemas como el incumplimiento de sus pensiones o de pagos funerarios, algo que debe ser claramente explicado por el gobierno estatal. Porque si bien se entiende que cualquier abuso fue cometido por el gobierno anterior, también está claro que los gobiernos son institucionales y por lo tanto sus deudas también. En todo caso lo que procede es detectar si hubo delitos en ese incumplimiento y proceder penalmente en contra de los responsables, de lo contrario se asume que no hay desvío y por lo tanto sólo queda ponerse al corriente.

 

LA BATALLA APENAS COMIENZA. Por desgracia está claro que en este asunto lo que menos importa es el beneficio de la clase magisterial, un sector que por ser responsable de la educación del país debiera estar a la avanzada y en realidad padece un atraso verdaderamente lamentable, lo que realmente está en juego es el control político de la entidad. Conforme se aproximen los tiempos electorales la confrontación irá en aumento en demanda precisamente de los espacios políticos a los que se refiere el gobernador. Es evidente que Gerardo Montenegro no ha declinado a sus aspiraciones de ser gobernador de Nayarit, por lo que probablemente lo veremos muy pronto buscando u ocupando una candidatura. Tras su diputación y su senaduría, a Gerardo le urge otro cargo de elección popular que le permita seguir figurando en el escenario político con miras al 2017. En el pasado declinó la oferta que le hizo Ney González para buscar la candidatura a Tepic en contra del propio Roberto Sandoval, sin embargo más temprano que tarde volveremos a verlo en el panorama electoral. Con los gobernadores anteriores el magisterio tenía algunas posiciones políticas a la hora del reparto de las candidaturas, sin embargo pareciera que en esta ocasión no habrá concesiones, lo cual provocará una ruptura entre el magisterio y el PRI, algo que no es nuevo ya que con demasiada frecuencia los Montenegro juegan contra el PRI, ya sea de manera abierta o encubierta.

 

POSDATA. Un caso similar es el de Águeda Galicia, quien utiliza como carne de cañón a los burócratas de Nayarit para defender sus beneficios sindicales y personales. En el mismo tenor la dirigente sindical ya advirtió que si el gobierno no les paga lo que presuntamente les debe no votarán por el PRI en las próximas elecciones. Y todo esto lo dice la señora Águeda muy cómodamente desde su curul de diputada local que generosamente le concedió el PRI en las elecciones pasadas. La misma Águeda que en el 2004 se pronunció abiertamente por la candidatura de Martha Elena García para gobernadora por el PAN.

 

VOX POPULI. Por fortuna para el PRI el escenario parece serle muy favorable en este año, sin embargo el gobernador Roberto Sandoval debe hacer un esfuerzo adicional para mostrar un discurso conciliador, acorde a su compromiso de gobernar para todos los nayaritas. Caer en la confrontación con sus detractores implica para Roberto Sandoval dotar a Nayarit en un clima de polarización política, lo cual no favorece a nadie salvo a los que viven de la inestabilidad, especialmente en estos momentos en los que el estado disfruta uno de los mejores momentos de su historia en el plano económico y social.