Aleksander Zacepa

Posiblemente te preguntes… ¿Quién es Aleksander Zacepa?… La respuesta es muy simple, es solo un número más del famoso Régimen Comunista.

 

Gracias a una carta guardada en su bolsillo del uniforme, de soldado ruso, el joven combatiente de la segunda guerra mundial… ¡No ha quedado en el anonimato!, como infinidad de chicos que son enviados a esas inexplicables y crueles guerras, en las que… ¡Sólo los poderosos ganan!… sin  importar a quienes o que… destruyan, con tal de ver llenos sus  bolsillos y caprichos realizados.

 

Tal vez esté equivocada, pero el famoso Comunismo… ¡En realidad no existe!… Ya que a través de la historia, vemos cómo se transforma en una ideología totalitaria, donde el ser humano pasa a ser un número más, con una educación ateísta, egoísta y anti familiar…

 

Es cierto que su doctrina es verdaderamente admirable, sin embargo, a la hora de aplicarla… ¡Siempre habrá un listo que viva  a expensas de los seguidores!… Y mientras los dirigentes vivan cómodamente, y  el pueblo con grandes carestías… para mí… ¡Deja de ser Comunismo!

 

Pese a esa educación recibida y de la falta de creencias religiosas, el soldado Aleksander Zacepa, escribió una carta que el fraile Capuchino Raniero Cantalamessa, mencionó, en una de sus homilías, expresando lo siguiente:

 

“Si nos entristece la certeza de tener que morir, nos consuela la esperanza de la inmortalidad futura”.

 

Carta de Aleksander Zacepa

 

“¡ Escucha Dios! En mi vida no he hablado ni una sola vez contigo, pero hoy me vienen ganas de hacer fiesta.

 

Desde pequeño me han dicho que Tú no existes… Y yo como un idiota lo he creído.

 

Nunca he contemplado tus obras, pero ésta noche he visto desde el cráter  de una granada el cielo lleno de estrellas y he quedado fascinado por su resplandor.

 

En ese instante he comprendido qué terrible es el engaño…

 

No sé, oh Dios, si me darás tu mano, pero te digo que Tú me entiendes…

 

¿No es raro que yo en medio de un espantoso infierno se me haya  aparecido la luz y te haya descubierto?

 

No tengo nada más que decirte. Me siento feliz, pues te he conocido.

 

A media noche tenemos que atacar pero no tengo miedo, Tú nos ves… ¡Han dado la señal!… Me tengo que ir…

 

¡Qué bien se estaba contigo!

 

Quiero decirte y Tú lo sabes que la batalla será dura…

 

Quizá ésta noche vaya a tocar tu puerta.

 

Y si bien hasta ahora no he sido tu amigo, cuando vaya… ¿Me dejarás entrar?

 

Pero… ¿Qué me pasa?… ¿Lloro?…

 

Dios mío, mira lo que me ha pasado… ¡Sólo ahora, he comenzado  a ver con claridad!…

 

Dios mío, me voy… ¡Será difícil regresar!… Qué raro, ahora la muerte no me da miedo…”

 

Irónicamente horas después, el joven soldado ruso… ¡Murió en esa sangrienta batalla!

 

Suplico un minuto de silencio por todas esas vidas que en forma infame, han sido truncadas, en pro de los grandes… ¡Intereses mundiales!

 

Cariñosamente A.I.