¿Qué pasa con Curitiba?

Como “descontón” a la admirada ciudad modelo de América, la mentadísima Curitiba, Brasil, suena la amenaza de ayer, por parte de la poderosísima y prepotente FIFA.

Para colmo, le pone un plazo de días, para terminar de construir el estadio de futbol o le retira la sede para el próximo Mundial.

¿A Curitiba? Sí, a Curitiba, modelo de virtudes.  Eso no se lo hizo la FIFA, ni a Neza, con su estadio chafa.

Ustedes recordarán, hace como unos veinte años, las calenturas de todos los políticos por hablar, copiar, parecerse a Curitiba.

Incluso los promotores del chilango César Coll Carabias, se fusilaron a lo descarado las ideas y planteamientos de Jaime Lerner, haciendo abrir la boca a los del Country Club que ni idea sobre dónde era Curitiba y quién ese arquitecto que llegó a la alcaldía a convertir a esa ciudad en ejemplo mundial.

Dos premios de las Naciones Unidas, ganados con diez años de distancia, dieron a Curitiba nombradía excepcional: premio por el medio ambiente y premio por lo sustentable.

El centro de Curitiba, al sur de Brasil, se parece muchísimo al de Guadalajara, antes de que derribaran la manzana frente a la Catedral. De ahí para delante, lo de Curitiba es otro mundo.

Nada más es la ciudad que tiene 50 metros cuadrados de área verde por habitante. Cuando Juan Pablo II los visitó, en lugar de hacerle monumento conmemorativo, le hicieron otro parque. Es de sueño el paisaje urbano.

Pero lo más imitado, pero nunca igualado, es su sistema de transporte colectivo. Esa es calidad, diseño y organización, no las corrupciones panistas de las imitaciones (“Macrobus”), copias de calcas, de copias colombianas de la solución de Curitiba. Allá usa el transporte público el 70 por ciento de los habitantes.

Lo más interesante para que confíen en los arquitectos como gobernantes: lo diseñado para Curitiba sigue vigente y ganando premios internacionales hoy en día.

¿Quién desentona de tanta belleza, eficacia y admiración? La poderosísima FIFA. ¿Cómo que hacer un “pancho” porque no se ha terminado el estadio?

Está bien que Curitiba haya sido escogida por los campeones españoles para jugar ahí y que la FIFA ya esté vendiendo boletos a los futbólatras, pero tampoco es para tantos nervios, como para fastidiar el mito de la Curitiba modélica.

Por supuesto que nuestros votos son de que Curitiba termine a tiempo el mugre estadio y que la FIFA quede como “al borde de la histeria”, volviéndose a exhibir como cuando seleccionó de nuevo al “Chiquidrácula Águila” para árbitro en el siguiente mundial.