Cinismo legislativo

NUEVOS DIPUTADOS, VIEJAS MAÑAS. Pese al glorioso pasado de nuestro país en materia de legisladores, de una década para acá los diputados mexicanos se han convertido en sinónimo de mediocridad y cinismo, lo mismo en el plano federal que en los congresos locales. Tristemente nuestros diputados se han convertido en un remedio de legisladores, llegando al Congreso mediante infinidad de promesas que raramente son cumplidas. Y es que los diputados han olvidado que su principal responsabilidad es dotar al país de leyes justas y efectivas que le den certidumbre a la sociedad mexicana. En lugar de eso se han convertido en diputados ejecutivos, invadiendo las esferas del Poder Ejecutivo en aras de la rentabilidad electoral. Peor aún, abusando de sus facultades legales a la hora de aprobar el presupuesto del Poder Ejecutivo se han convertido en auténticos coyotes que deciden en qué se invierte el gasto público y a qué empresas se entregan los contratos a cambio de jugosas comisiones, como se evidenció recientemente tras las denuncias en contra del líder parlamentario del PAN en la cámara de diputados, a quien algunos alcaldes del país han acusado de condicionar la asignación de recursos federales a cambio de beneficiar a sus constructoras favoritas y pagar una importante comisión.

 

DE MAL EN PEOR. Si los diputados locales y federales que llegan al cargo por la vía de la elección popular son mediocres, peor son los diputados que consiguen su curul por la vía plurinominal, porque ni siquiera tienen el mínimo compromiso con el electorado y sólo responden a las cúpulas  de sus partidos. Por desgracia México es uno de los países con mayor burocracia legislativa en el mundo al contar con una cámara de diputados integrada por 500 miembros, 300 de mayoría y 200 electos por la vía plurinominal. El desprestigio es tal que el 30 de marzo del 2012 el entonces candidato del PRI a la presidencia de la república Enrique Peña Nieto firmó ante notario público lo que fue su compromiso de campaña número 3, de un total de 266: “promover la eliminación de 100 diputados plurinominales”. Por desgracia en la reciente reforma político-electoral promovida por el presidente Peña Nieto no se contempló su compromiso de reducir en 100 el número de diputados plurinominales. Y es que las grandes reformas conseguidas el año pasado por el presidente Peña Nieto fueron posible gracias a una negociación con el PAN y el PRD, cuyas dirigencias dejaron claro que jamás permitirían la reducción del número de diputados, principalmente porque ante la falta de competitividad del PAN y el PRD frente al PRI, su mayor número de diputados federales es conseguido mediante la vía plurinominal.

 

LOS JILGUERILLOS. Por décadas nuestros diputados han arrastrado una lamentable fama de jilgueros y levanta dedos, siempre dispuestos a acatar lo que el presidente en turno les ordenaba. Durante los 12 años que el país no tuvo presidente priista el Congreso de la Unión vivió una época de independencia sin que ello sirviera para sacar adelante las reformas estructurales que requería el país. Esa falta de liderazgo genero en el Congreso una anarquía que hizo imposible cualquier acuerdo político para generar mayorías. Con el retorno del PRI a Los Pinos regresó también la disciplina partidista y los diputados del PRI de nueva cuenta recuperaron la unidad y la disciplina que por décadas los ha caracterizado. Gracias a eso acudieron puntuales a la aprobación de diversas reformas que les fueron enviadas desde las oficinas del Pacto por México. Sin el menor recato los diputados federales avalaron casi a ciegas las reformas impuestas por el presidente Enrique Peña Nieto, aunque algunas de ellas fueras tan retrógradas como la relección de alcaldes, diputados y senadores, y la creación de un Instituto Nacional de Elecciones, lo cual viene a dar al traste con los avances democráticos conseguidos en la mayor parte del territorio nacional.

 

NUESTROS PEQUEÑOS CRETINOS. En el caso de Puerto Vallarta hemos visto pasar una tras otro una manada de diputados federales y locales que han utilizado su cargo para la promoción personal con miras a sus futuros cargos. De manera particular el PAN ha dotado al 05 distrito de auténticos burros legislativos en el terreno federal con ejemplares tan lamentables como el profesor Leobardo Curiel, o el presuntuoso Juan José Cuevas García, quien como diputado federal gestionó recursos para obras en Puerto Vallarta con la condición de que fuera incluido en el paquete la pavimentación de la calle en la que estaba su casa. Otra de las grandes gestiones del Peri Cuevas como diputado federal fue votar a favor del famoso gasolinazo, que consiste en un aumento sistemático del precio de las gasolinas cada mes desde el arranque del sexenio de Felipe Calderón. Hoy el Peri Cuevas pretende venderse como un político totalmente convencido con el pueblo, tratando de hacernos olvidar su voto a favor de la criminal alza en las gasolinas. Por desgracia en el PRI no hemos encontrado mejores diputados, al grado de que el joven Rafael González Reséndiz se volvió noticia a raíz de que se dio a conocer su gestión para conseguir 6 millones de pesos del presupuesto federal para ser entregados directamente al grupo empresarial propietario del Teatro Vallarta.

 

POSDATA. En la actualidad el 05 distrito tiene dos diputados locales, Gustavo González Villaseñor por la vía mayoritaria, y Juan José Cuevas García por la vía plurinominal. Con militancias políticas tan diferentes, ambos se identifican en un punto en común: su pasión por el dinero público, ya que cada mes ambos reciben 92 mil pesos adicionales a su dieta bajo el concepto de gastos para gestoría. Dinero que puede ser ejercido sin la menor fiscalización ya que no se requiere ningún tipo de comprobación. Gracias a esta partida los dos diputados andan desatados promocionándose personalmente en la prensa local con miras a las elecciones del 2015.

 

VOX POPULI. Pese al rechazo de los diputados locales del MC a la partida de los 92 mil pesos para gastos legislativos, el día de ayer se anunció la creación del llamado G10, un grupo parlamentario integrado por 4 diputados locales del PAN y 6 del Movimiento Ciudadano. En ese grupo se encuentra el Peri Cuevas, quien no ha manifestado si renunciará al cobro de los 92 mil pesos mensuales para gastos legislativos a fin de ser acorde con los criterios de los diputados del MC que desde el inicio de la actual legislatura han mantenido su rechazo a cobrar ese dinero, aunque el año pasado terminaron aceptándolo con el argumento de que fue destinado para acciones de beneficio social.