Para el PRI, mejor imposible

LAS VUELTAS DE LA CARRETA. Como no hay plazo que no se cumpla, poco a poco se va configurando el escenario que servirá de marco para los comicios intermedios de Nayarit en este 2014, donde estarán en juego las 20 alcaldías y las 30 diputaciones locales, 20 de éstas de mayoría relativa. De acuerdo con los tiempos marcados por la ley electoral, el plazo para el registro de alianzas entre partidos venció el día de ayer, habiéndose registrado en tiempo y forma la ya tradicional alianza PRI-PV-Panal. En cuanto a la esperada alianza PAN-PRD, su futuro es incierto debido a la decisión de la Comisión Política Nacional del PRD de cancelar cualquier posibilidad de alianza con el PAN para las próximas elecciones en Nayarit. Sin embargo el Consejo Político Estatal del PRD decidió lo contrario en su sesión del martes pasado, acordando buscar una alianza con el panismo local a fin de registrarla el día de ayer. Ante ese escenario la decisión final en torno a la alianza PAN-PRD seguramente quedará en manos de los tribunales electorales, cuyos magistrados deberán resolver si en materia de elecciones estatales aplica el criterio de la dirigencia nacional o si las fuerzas locales tienen facultades para actuar aún en contra de los criterios nacionales.

 

UN BUEN REGALO. Por supuesto que para el priismo local no hay mejor forma de iniciar el proceso electoral que recibiendo la buena noticia del PRD nacional de que no habrá alianza, porque históricamente en Nayarit la alianza PAN-PRD es veneno puro para los candidatos del PRI, particularmente en las elecciones para gobernador. Vale la pena recordar que tirios y troyanos coinciden en que si en el 2011 Guadalupe Acosta Naranjo hubiera declinado a favor de Martha Elena García muy probablemente Roberto Sandoval Castañeda no sería actualmente el gobernador de los nayaritas. Ese antecedente hace aún más extraño el dato de que en la sesión de la Comisión Política Nacional del PRD el único voto a favor de la alianza PAN-PRD en Nayarit haya sido precisamente el de Sonia Ibarra, esposa de Guadalupe Acosta naranjo. Pero una cosa son las elecciones para gobernador y otra muy distinta los comicios intermedios. En la elección estatal el voto opositor al PRI suele aglutinarse fácilmente a favor de una alianza opositora, en cambio en las elecciones intermedias el voto antipri se pulveriza y el tricolor se beneficia en un escenario de baja competitividad gracias a la división de sus enemigos que se reparten entre panistas y perredistas.

 

A PEDIR DE BOCA. Al sustentar su rechazo a la alianza PAN-PRD en Nayarit, los comisionados del PRD nacional argumentaron que en este momento las tendencias son marcadamente favorables para el PRI con un 50% de la intención del voto, mientras que el PRD tiene una preferencia del 12% y el PAN del 18%. Esto quiere decir que en el mejor de los escenarios la alianza PAN-PRD podría aspirar a conseguir el 30% de los votos, 20 puntos por debajo del 50% de la votación que se llevaría el PRI. Desde esa óptica, el PRD tiene claro que no vale la pena perder su tiempo en las elecciones locales de Nayarit, máxime que ese 12% de preferencias electorales que tiene actualmente el PRD se desfondará más todavía una vez que Morena termine de cuajar como partido político. Pero si bien es cierto que para el perredismo nacional las elecciones nayaritas de este año son poco atractivas, para el perredismo local es todo lo contrario, particularmente en algunos municipios donde mediante una alianza podrían aspirar a derrotar al PRI con muchas posibilidades de triunfo, como es el caso de los municipios de Tepic, Santiago y Bahía de Banderas.

 

LAS CONFIRMACIONES. En los últimos dos años se ha especulado mucho en torno a las preferencias electorales de los nayaritas, por desgracia no se ha publicado ninguna encuesta profesional que arroje luz al respecto. Sin embargo se presume que el escenario es altamente favorable al PRI debido a las políticas públicas desarrolladas por el gobernador Roberto Sandoval, quien ha privilegiado el gasto social beneficiando a amplios sectores de la sociedad nayarita, especialmente en los estratos más bajos. Lo anterior viene a confirmarse con los datos aportados por el presidente nacional del PRD Jesús Zambrano, quien dio a conocer que el PRI goza en estos momentos del 50% de las preferencias electorales a nivel estatal. Sin el atractivo de una contienda estatal con candidatos aliancistas que cohesionen el voto anti PRI, el panorama luce muy favorable para el PRI que por primera vez en muchos años tiene el camino pavimentado para regresar al famoso carro completo. Sobre todo vale la pena recordar que si bien en las elecciones pasadas el PRI perdió municipios como Santiago y Bahía de Banderas, en el fondo queda claro que todo fue una maquinación de los propios grupos priistas para el cobro de facturas políticas internas. Lo anterior se confirma por el hecho de que pese a haber perdido ambas alcaldía, en la elección para regidores de ambos municipios el PRI prácticamente sacó carro completo.

 

POSDATA. Ante este escenario, el único pendiente que parece tener el PRI es en la capital Tepic, donde históricamente el PRI ha batallado para ganar. Peor aún, el actual gobernador abiertamente perdió la mayoría en Tepic, lo que lo ha animado a desplegar un ambicioso programa de rescate político que deberá dar resultados en las próximas elecciones para que el candidato del PRI a la alcaldía de Tepic no corra ningún riesgo.

 

VOX POPULI. Con las riendas del control político en sus manos, la clave para que Roberto Sandoval consiga el carro completo el próximo 6 de julio radica en su capacidad para imponer buenos candidatos a las 20 alcaldías y 20 diputaciones. Las nuevas reglas del juego exigen que prácticamente la mitad de restas candidaturas recaigan en mujeres, lo cual le permitirá al mandatario refrescar el escenario electoral, cuidando de no avalar candidaturas de alto riesgo, como sería la de Omar Reynozo en bahía de Banderas. La decisión del PRI estatal de postular candidatos mediante el método de convención por delegados es un primer indicio del estricto control que el gobernador aplicará a la hora de seleccionar a los 40 candidatos estelares.