El plebiscito va

QUE SIEMPRE SÍ. Tras haber incumplido la mayoría de sus promesas de campaña, en particular la de obligar a sus funcionarios y regidores a bajarse el sueldo en un 20%, el alcalde Ramón Guerrero Martínez nos sorprende al declarar que está dispuesto a cumplir su promesa de someterse a un plebiscito mediante el cual la ciudadanía deberá decidir si se mantiene en el cargo o si se retira de él. El ejercicio democrático deberá celebrarse al cumplirse la primera mitad de su administración, lo cual ocurrirá el próximo 31 de marzo, por lo que el día más indicado sería el domingo 30 de marzo. Por supuesto que sorprende la aseveración del alcalde, quien evidentemente no ha tenido una buena gestión en la primera mitad de su gobierno, de ahí que someterse al escrutinio de los electores es una jugada de muy alto riesgo. Por lo mismo, estamos obligados a recibir con recelo el anuncio del prometido plebiscito, especialmente porque probablemente contará con reglas que permitirán al gobierno municipal su absoluta manipulación. Por ello, de entrada deberá garantizarse la imparcialidad de la consulta, para que no nos vayan a salir con una votación como la del PAN donde aparecieron tres votos fantasmas con los que Olivia Pérez de González logró convertirse en presidenta del CDM del PAN Vallarta.

 

LAS MALAS MAÑAS. Es evidente que si El Mochilas anuncia que habrá plebiscito a mitad de su trienio es porque da por hecho que tiene el control del ejercicio democrático. Seguramente su idea de consulta popular es colocar una urna en la plaza de armas y cuatro más en las plazas de las delegaciones el domingo 30 de marzo de las 8 de la mañana a las tres de la tarde, para que la ciudadanía acuda a votar a favor o en contra de su mandato. De ser así al final de la jornada nos informarán que 10 gatos acudieron a manifestar su punto de vista y, como las Wiskas, 8 de cada 10 gatos votaron a favor de que El Mochilas se mantenga en el cargo. Este remedo de consultas populares es frecuente en todos los estados del país, donde los alcaldes tienen el control de un aparato burocrático que les permite acarrear a las urnas a cientos de miles de ciudadanos que forman parte de su estructura electoral. Fue lo que hizo Salvador González Reséndiz en el trienio pasado, cuando realizó una consulta para que los ciudadanos decidieran si querían un malecón peatonal o abierto a la circulación vehicular. Al final nunca se conocieron los datos exactos del ejercicio de consulta, sólo se dijo de manera oficial que la mayoría de los votantes se pronunció a favor de que el malecón se mantuviera como paseo peatonal.

 

CON LA FUERZA DE LOS VALES. Pareciera claro que Ramón Guerrero ya se siente seguro en cuanto a su manejo de una clientela electoral que empezó a juntar desde su época de diputado local, cuando bajo el padrinazgo del también diputado Abraham González Uyeda hizo de la unidad deportiva La Lija el mayor centro de distribución de cemento del país, desde donde repartía miles de toneladas de materiales para la construcción que obviamente eran pagados por el gobierno estatal. De la misma forma durante su campaña El Mochilas siguió regalando cemento, aunque su mejor golpe lo dio con el reparto de 25 mil vales de cemento y láminas de techo canjeables a partir del primero de enero del 2013 en caso de que el Movimiento Ciudadano ganara la alcaldía de Puerto Vallarta. No queda claro al día de hoy el mecanismo utilizado por El Mochilas para cumplir con esos compromisos de campaña, pero es evidente que miles de electores que fueron empadronados en el programa de los Mochivales ya forman parte del padrón de programas sociales del municipio, lo cual los convierte en el principal apoyo popular del presidente. Esos miles de ciudadanos beneficiados por el municipio mediante el reparto de recursos federales serían la infantería que acudiría a las urnas en caso de que El Mochilas cumpla con su promesa de someterse al escrutinio popular.

 

LOS ACUERDOS DE LA MAFIA. Aunque su gestión como presidente municipal ha sido un desastre total, el alcalde Ramón Guerrero presume tener el control político del municipio y por eso de vanagloria de que está dispuesto a someterse a la consulta popular. En su favor opera el desinterés de los priistas por confrontarse con el gobierno municipal, lo cual ha generado un vacío político que a duras penas intenta llenar el grupo gobernante. La apatía del PRI Vallarta llegó a niveles denigrantes cuando la todavía presidenta oficial del CDM Glorias Palacios se retractó de organizar una marcha de protesta en contra del Mochilas para obligarlo a desmentir su acusación de que los Mochivales habían sido una estrategia del propio PRI para desvirtuar su campaña. A punto de salir hacia la presidencia municipal al frente de un grupo de manifestantes, Gloria Palacios recibió la orden del PRI Jalisco de que guardara las armas y se olvidara de confrontar al presidente municipal. Fue el producto de una penosa negociación política entre Enrique Alfaro y Aristóteles Sandoval mediante la cual el asunto de los Mochivales pasaba al archivo muerto a cambio de que El Mochilas se olvidara de proceder penalmente en contra de Salvador González por los presuntos delitos cometidos durante su gestión.

 

POSDATA. El problema de Ramón Guerrero es el mismo que afecta a todos los presidentes municipales: se creen el cuento de que son los héroes de la película. Envueltos en su coro de aduladores solo escuchan lo que quieren oír y se convencen de que son los mejores gobernantes del mundo, como Otoniel Barragán, quien tuvo que pagar 18 mil pesos para poder presumir el trofeo que lo proclama como El Mejor Regidor del País durante el 2013, aunque para los policías municipales sólo se trata de un vividor que gusta utilizar la vía pública para sostener relaciones sexuales en el interior de su camioneta.

 

VOX POPULI. Lo cierto es que el tiempo se le agota a Ramón Guerrero y antes de que se dé cuenta habrá terminado su gobierno y pasará a ser una foto más en la galería de presidentes municipales de palacio. Aunque pareciera ser el más grande accidente electoral en la historia de Puerto Vallarta, en realidad el Mochilas ni siquiera podrá competir con alcaldes como Pedro Ruiz Higuera o Javier Bravo por el deshonroso título de El Peor Alcalde de la Historia.