¿Seguirán riéndose de los juicios políticos?

Ahora sí, las señales del fin del mundo no pueden ser más evidentes para los políticos. Porque resulta que a la hora de los hechos, todas las reformas, los pleitos por las reformas, valen para nada, mientras la corrupción sea la gran realidad mexicana.

 

Total que se acabó lo que se daba y el mismo gobierno tendrá que echarse esos alacranes, porque de otra forma no vendrán las inversiones magnas, con los buenos empleos y salarios ya no “de hambre”, como los de ahora. Si no hay seguridad legal, todo seguirá en las mismas.

Poco se ha mentado que en Senado ya tienen las otras reformas, ahora sí, podría decir los duros operadores políticos: “dolorosas, pero necesarias”.

Leyes contra la corrupción, leyes cambiando los juicios políticos y las sanciones, leyes nuevas sobre responsabilidad de servidores públicos, ley de transparencia en serio transparente, leyes de sobre datos personales, ley de archivos…más lo que se acumule después de Davos.

El gobierno mexicano tiene que enviar urgente mensaje contundente, en todos los idiomas respecto a que la “Reforma del Moche” está en marcha y va muy en serio. Para eso, necesita casos y más casos que pueda mostrar como hechos contundentes.

Cuando Porfirio Díaz necesitó colgar a unos cuantos, para convencer a los inversionistas de que los caminos y las oficinas públicas de México estaban libres de bandidos.

Ahora, supongo que no serán tan drásticos, con las y los del: “agarren…pero repartan, cu…os”. Supongo que sólo los expulsarán del paraíso presupuestal. Claro, algunas y algunos, con escala en los “Centros de Rehabilitación y Perfeccionamiento Delincuencial”.

En todo lo anterior debió haber pensado la maestra Elisa Ayón, antes de escandalizar con sus enseñanzas del cobre y orientaciones tan chuecas a los ingenuos enterradores tapatíos, con aquella arenga carretonera que la lanzó a la gran popularidad.

Por esa descarnada apología de la corrupción oficial, primero le quitaron el cargo en el PRI, luego la sacaron de la regiduría, en seguida le sacaron más trapos sucios: los otros dichos extorsionadores que rayaban en las madres y el cinismo.

A pesar de todo eso, la maestra siguió buscándole ruido al chicharrón. Cegada por la soberbia, movida por la arrogancia, sin darse cuenta de que ya era “caso nacional”, identificado como “Lady Panteones”. Más de pechito no se les podía poner.

Por supuesto que de inmediato funcionaros las denuncias en el Congreso, para quitarle el fuero. El juicio político fue aceptado por unanimidad y una vez corridos los trámites, Elisa Ayón quedará sin fuero, lista para que las denuncias penales se traduzcan en juicios.

Ni mandándolo hacer, se hubieran encontrado un caso tan oportuno y a la mano, para demostrar al mundo que aquí “se acabó la impunidad”.

Importante dirigente del PRI… si del PRI, es cesada, expulsada,  juzgada… y lo que sigue, sin que le salve su condición de “priista distinguida” o de delicada mujer.

Ahora mismo Tlajomulco está lleno de priistas y panistas, ladrones públicos, delincuentes notorios que siguen riéndose de los “juicios políticos” que les hicieron. Descarados, se pasean por el pueblo, enseñando sin vergüenza lo mal habido. Por eso ¿quién teme a los juicios políticos?

Pero como dicen los políticos que en verdad le saben: “las condiciones internacionales han cambiado”; y cuando dicen eso, ni quien le haga gesto a los sapos por comer.

¿Ya no se reirán de los juicios políticos?

Piensen nada más en lo tremenda que sería la carcajada de la seño directora Elisa Ayón.