Muere un valor de la cultura y le lloran a Vela

Qué tristes son los valores de la sociedad mexicana y la cultura de las mayorías que le dan más valor a un jugador de fútbol, que no es ni más y si es mucho menos, que a jugadores verdaderamente de valor, de esos que se cotizan en millones de Euros en los traspasos de uno a otro de los equipos.

Carlos Vela es el tema de todos, comentaristas y aficionados, directivos y entrenadores, sabios y lelos, revendedores de boletos y los que venden tacos y banderitas en los estadios.

Muchos suspiran porque no le da el sí al Piojo Herrera. Pocos son los que verdaderamente saben el valor de este jugador, pocos son los que saben que el futbol no se va a terminar en México si al final de cuentas no viste la camiseta del Tri.

El tema es “convencer” a Carlos Vela y el muchacho del San Sebastián del futbol español, arma tal revuelo con declaraciones en las redes sociales: “No soy yo el que va a decidir quién juega o no en la selección”.

Esto por la rivalidad que existe entre este y Javier “Chicharito” Hernández. Rivalidad que nació cuando los dos fueron pre seleccionados para el mundial sub-17. “¡Huta!”… Vaya que ya ha llovido bastante desde entonces.

Así andan los valores de todos los que hablan del tema… Juegue o no juegue Carlos Vela el Mundial de Brasil no se va a suspender ni el Tri va a dejar de jugar, hagan o no el ridículo, los que se van a poner la camiseta al mando del Piojo Herrera.

Hay cosas de mucho más valor de lo que realmente pesa Carlos Vela en el futbol. Hablar de esto, nos da idea de la pobreza que existe en nuestro país. Cuando hay temas verdaderamente grandes e importantes que merecen ser comentados, pero sobre esto, hay que tener valor y elementos que se carecen para enfrentarlos.

 

Perdón a todos

 

Sin tratar de querer ser mejor que nadie, ni más conocedor ni más culto en el tema de los hombres y mujeres de letras, conocí la noticia del fallecimiento de José Emilio Pacheco Berney.

Escuché las entrevistas a diferentes personajes del medio literario y por suerte, de viva voz, las impresiones de su esposa Cristina quien estuvo a su lado todo el tiempo en sus últimas horas en vida.

Contó a Carmen Aristegui, que lo dejó por unas horas recomendándole que tuviera precaución para no caerse en tanto estaba solo. Tenía problemas en sus piernas.

En un momento sucedió todo, se levantó de su escritorio donde trabajaba en su recamara, se resbaló al levantarse, se golpeó la cabeza en el mismo escritorio y se quedó inconsciente por minutos. Le costó trabajo levantarse y recostarse en la cama cuando llegó ella y le contó lo sucedido.

No quiso ir al hospital, le restó importancia al golpe, cenó y volvió a la cama de la que ya no se levantó ni logró reaccionar.

Tenía 74 años de edad y hoy, las letras mexicanas están de luto.

José Emilio Pacheco fue dinámico desde sus años de universitario en la UMAN. Fue traductor de obras de Oscar Wilde, Tennessee Williams y otros autores extranjeros, abarcó todas las ramas de la literatura, desde ensayista a poeta, de columnista de ¡Siempre!, Novedades y Proceso con premios tan notables como el Cervantes de España.

En provincia solo se le conoció por sus colaboraciones, no sé si alguna vez participó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara o en algún festival de literatura de Monterrey o en Guanajuato… Quizá no tuvo tiempo, tan metido siempre en todo lo que hacía en sus diferentes actividades siempre en el medio de la literatura.

Le conocemos por sus columnas en Proceso  y por lo que se escribe de este personaje de la literatura mexicana, del que seguramente se hablará mucho más toda esta semana hasta que tenga un lugar en un panteón o sus cenizas reposen en la casa de su esposa.

Sin duda, José Emilio es mucho más, pero mucho más que un Carlos Vela, sin dejar de reconocer que el fútbol es mucho más popular que la literatura.

Descanse en paz José Emilio. Los mexicanos pronto te olvidarán para rogar al cielo que Carlos Vela quiera jugar en el Tri, al lado del Chicharito… ¿Cómo la ven?