Cambiando la historia

ENCERRONA MOCHILISTA. Ramón Guerrero ha incumplido la mayoría de sus promesas de campaña, sin embargo hay una que ha cumplido reiteradamente: la de cambiar la historia de Puerto Vallarta. Hoy el que fuera orgullosamente el primer destino de playa tradicional de México ha sido reducido a un pueblo bicicletero en el cual su fuerza policiaca hace rondines como supongo se hacen en Ayutla, el pueblo natal de nuestro presidente: en bicicleta y en motocicleta. Impresiona ver a nuestros policías municipales sudando la gota gorda pedaleando la bici en las colonias populares, preocupa ver a otros patrullando la zona turística del municipio a bordo de motocicletas de bajo cilindraje llevando colgado al hombro un fusil de grueso calibre. Es Puerto Vallarta la tierra del absurdo, donde ante la pesada deuda pública que enfrenta el municipio el alcalde consigue que su cabildo le apruebe una renegociación con la cual obtiene un plazo de gracia de dos años que le permite dejar de abonar al servicio de la deuda durante los dos últimos años de su gestión. Lejos de buscar la forma de reducir la deuda, el alcalde Mochilas consigue una moratoria legal que le permite dejar de pagar por lo menos unos 100 millones de pesos, dinero que por desgracia no se irá a las colonias populares, sino al pago de algunos pequeños lujos del municipio, como la encerrona que celebraron 50 funcionarios municipales y regidores encabezados por el alcalde en el vecino municipio de La Huerta, en el conocido desarrollo turístico Los Ángeles Locos de Tenacatita.

 

EL ESTILO PANISTA. No se recuerda en el pasado de Puerto Vallarta una práctica similar, a lo más que llegaban los gobiernos priistas era a encerrar a sus funcionarios unas cuantas horas en los hoteles de Marina Vallarta para someterlos a un curso de capacitación. En cambio durante los tres trienios del PAN, de 1995 a 2003, era práctica más frecuente esta especie de retiros que se celebraban en lugares alejados de Puerto Vallarta, especialmente en la serranía. En realidad esta práctica de encerrarse durante varios días es muy propia de los panistas, como lo vimos durante los tres sexenios que el PAN gobernó Jalisco, cuando de manera especial los hombres del poder gustaban encerrarse en hoteles de Mazamitla para estrechar lazos y capacitarse en las complicadas tareas del servicio público. Imposible olvidar esa imagen de una noche en un hotel de Mazamitla, donde los panistas encabezados por Emilio González Márquez se capacitaban para un gobierno más eficiente. Ahí, en el clímax de la catarsis, el ex rector de la UdeG Víctor Manuel González Romero exclamó: “Si esto es el Yunque, con mucho gusto me declaro yunquista”. Coincidentemente el ex secretario General de Gobierno del sexenio anterior, González Romero, fue el alma de la encerrona mochilista celebrada durante el pasado domingo, lunes y martes en el conocido resort de Tenacatita.

 

OJOS QUE NO VEN. Mientras en Puerto Vallarta cada vez es mayor el reclamo de diversos sectores de la sociedad ante el lamentable estado de las calles y los elevados índices de inseguridad, el grupo gobernante se relajaba en Tenacatita, recargando las pilas para hacer frente a un año que será muy intenso por ser el segundo en el trienio del Mochilas. Por desgracia no se trató de un curso de capacitación para funcionarios y regidores del gobierno municipal, sino de una encerrona del grupo político de Ramón Guerrero que busca definir la estrategia para mantenerse en el poder más allá de septiembre del 2015. Lo anterior se demuestra por el hecho de que regidores incómodos como Susana Carreño y Humberto Gómez Arévalo no fueron invitados al encierro, lo cual ratifica que ya no forman parte del grupo político del alcalde y por lo mismo no inspiran confianza a los hombres y mujeres del poder. En cuanto a la decisión de encerrarse muy lejos de Puerto Vallarta, teniendo a la vuelta de la esquina algunos de los mejores hoteles del país, es algo que no extraña debido al desarraigo que caracteriza a la mayoría de miembros del actual gobierno municipal, comenzando por el propio Ramón Guerrero, quien pasa más tiempo en Guadalajara que en Puerto Vallarta pese a su condición de presidente municipal de este destino.

 

CON LA MISMA TIJERA. Por desgracia no estamos ante un hecho aislado, apenas la semana pasada la fracción parlamentaria federal del PAN dio la nota nacional al encerrarse en un hotel de Puerto Vallarta a preparar la agenda parlamentaria del próximo período legislativo. El evento estuvo encabezado por el presidente del CEN del PAN Gustavo Madero, quien ante la pregunta de cómo se sentía al frente del panismo nacional respondió con un contundente ATM. Mientras El Mochilas escogió Los Ángeles Locos de Tenacatita para su encerrona, Gustavo Madero prefirió la comodidad de un hotel vallartense, sin embargo lo que realmente fue noticia a nivel nacional fue la decisión de los legisladores federales de “cerrar” literalmente el conocido restaurante La Bodeguita de Enmedio para relajarse al término de su primera jornada de trabajo. Por lo mismo no será extraño que El Mochilas haya optado por acudir al centro botanero más exclusivo de La Huerta para echarse unas chelas con sus incondicionales luego de la intensa jornada de capacitación celebrada en el hotel. Y es que en gustos se rompen géneros, cada político tiene su estilo, a Gustavo Madero le encanta Vallarta, al Mochilas le gusta La Huerta, municipio donde se refugió como asesor del alcalde tras haber entregado al PRI la alcaldía de su natal Ayutla debido a su pésimo desempeño como presidente municipal.

 

POSDATA. De acuerdo con datos de la prensa local, una noche en Los Ángeles Locos de Tenacatita tiene un costo de 1,891 pesos, lo cual multiplicado por un mínimo de 50 asistentes nos da un total de 283,650 pesos por los tres días del evento, a lo cual hay que sumarle otros tantos pesos por concepto de transporte, porque cerrar un centro botanero en La Huerta no creo que implique un costo a considerar, así que eso hay que ponerlo como gratis. Para un ayuntamiento que en este 2014 contempla un presupuesto de egresos de mil 300 millones de pesos un gasto de 300 mil pesos para el relajamiento de sus funcionarios de primer nivel es evidentemente una bagatela.

 

VOX POPULI. Por desgracia de bagatela en bagatela hemos llegado a un escenario de crisis total en el cual por primera vez en su historia los trabajadores municipales no recibieron en tiempo y forma el pago de sus aguinaldos. Para enfrentar ese escenario desolador seguramente nuestros funcionarios requieren este tipo de retiros espirituales en los que cantan y se toman de la mano jurándose amor eterno hasta que la nómina los separe.