El silencio de los cobardes

El adjetivo responsable se le atribuye a aquella persona que está obligada a responder de algo o por alguien.

La ley orgánica municipal del Estado de Jalisco en su artículo 40 determina las obligaciones del presidente municipal y entre otras la de seguridad. Textualmente dice así: Cuidar del orden y de la seguridad de todo el municipio, disponiendo para ello, de la fuerza policiaca y demás autoridades a él subordinadas. Para cumplir con lo anterior, coordinará con otros cuerpos policiacos que se encuentren radicados dentro del territorio del Municipio de que se trate, las actividades tendientes a lograr esos fines.

En el caso del municipio de Puerto Vallarta nos aborda la interrogante siguiente: ¿ha cumplido el presidente municipal con esta obligación?

Si la respuesta es sí, entonces no hay nada que comentar. Pero si la contestación es un no rotundo desde luego que nos asaltan muchas más preguntas:

¿Dónde están las organizaciones civiles para exigir el cumplimiento de esta obligación?

¿Dónde se encuentran todos los partidos políticos de oposición que dicen defender al pueblo hasta la muerte y cuyos estatutos internos los obligan a esa primordial defensa?

Partidos políticos que cada tres o seis años se presentan ante los electores para dizque convencerlos que ellos sí los defenderán, que no permitirán abusos ni negligencias de los funcionarios públicos.

Presidentes  municipales electos que juran ante la comunidad, de manera solemne, cumplir con la Constitución y las leyes que de ella emanen.

¿Dónde están las voces de los medios de comunicación para publicar los abusos de los funcionarios y los medios para castigarlos?

¿Dónde los artículos de los periodistas honestos, para denunciar valientemente las violaciones a la ley de las autoridades? De los que no son honestos no podemos preguntar por ellos por razones obvias.

Dónde estarán todos aquellos que disponen de una tribuna para dejar oír sus opiniones, tales como profesores universitarios.

¿Dónde los diputados que representan a nuestro distrito en el cual se encuentra Puerto Vallarta, dónde?

La respuesta es: en aquella área en cuya entrada dice un letrero: valientes absténganse, favor de no pasar.

Pero luego surge otra interrogación mucho más trágica: ¿qué o quienes podrán defender al pueblo de la iniquidades de sus gobernantes? Pero lo más funesto es la respuesta: nadie.

Pobre pueblo de Puerto Vallarta; tan lejos del Paraíso y tan cerca de la presidencia municipal y de Tenacatita.

La cobardía tiene su precio. Pero el silencio vale más.

 

AMIGOS

 

Un saludo para todos los de la colonia Díaz Ordaz. Otro para los de Chimo, especialmente para “el cuichi”.

Un reconocimiento para los eminentes médicos especialistas Luis Suárez y Lilián Dávalos Pita; siempre al tanto de la ciencia como de sus pacientes.

El odio es un ancla en un mar muerto.