El afán de destruir

Salió en las noticias que un grupo ecologista criticaba al Papa sobre su inconsciencia del soltar desde el balcón principal del Vaticano, a unas inocentes palomas, que representan una forma de suplicar, para que la paz, no sólo subsista en cada individuo, familia o país, sino que… ¡Prevalezca a nivel mundial!

 

Y como asustándose ellos, de que el símbolo de la paz, en cuanto se soltaba al viento, era atacada por los hambrientos y crueles cuervos, que sin piedad la destrozaban en pleno vuelo, ante la aterrada vista de algunos asistentes, prefirieron dar una opinión negativa, de un hombre simple y sencillo, pero lleno de grandes cualidades.

 

Para el Papa Francisco, así como algunos anteriores pontífices, el único propósito es tratar de que en todo el globo terráqueo, se eviten las famosas rencillas, malos entendidos, odios innecesarios y sobre todo esas terribles guerras, que sólo llevan gran angustia, desesperación y la destrucción de esas familias, que impunemente son sacrificadas en aras de esos inteligentes mandatarios, sedientos del famoso dinero y poder.

 

¿Por qué esos ecologistas con el afán de destruir lo poco bueno que tiene la humanidad, mejor no protestan frente a las famosas fábricas de armamento bélico?

 

A través de la historia de humanidad, vemos cómo esos jóvenes llenos de ilusiones, cuando se convierten en soldados enviados a combatir “por el bien de su patria”, cuando regresan, sólo les queda la gloria de unos minutos, representada con un metal sin valor;  o con  esos maravillosos cuerpos mutilados y mentes trastornadas por tanto sufrimiento y dolor.

 

O lo más triste, algunos afortunados, son enviados nuevamente a su lugar de origen, simplemente en un cajón, cubierto con un pedazo de tela; mientras que la mayoría… ¡Son olvidados en los campos de batalla!

 

E irónicamente los poderosos, que ni siquiera se pararon en ese infierno… ¡Pasan a la historia, disfrutan festejando triunfos… y atesoran ganancias!…

 

Esos famosos ecologistas, con el afán de destruir lo poco positivo que tiene la humanidad, ni siquiera se dan cuenta que, al lanzar ese tipo de críticas, se convierten en esos cuervos, que destrozan los buenos propósitos para la creación de una nueva generación, llena de humildad, amor y paz, para con sus semejantes.

 

¡Ojalá!, que la escena de la paloma y el cuervo, nunca se parezca a ninguna etapa de tu increíble vida.

 

Jamás permitas que la envidia te corroa cuando veas el éxito en alguno de tus semejantes; sientas orgullo, al palpar el triunfo de familiares o conocidos y… ¡Aprende a valorar la grandeza de las personas y en lugar de criticar!

 

¡Destruye el afán de destruir!, porque sólo así llegarás a ser una persona ejemplar, digna de admiración y respeto.

 

Cariñosamente A. I.