Vallarta hoy:

Responsabilidad social empresarial: mito o realidad

La noticia publicada por este diario hace unos días en referencia al gran porcentaje de empresas mexicanas que se financian con sus proveedores es en principio alarmante y las autoridades debieran tomar cartas en el asunto.

“Una encuesta del Banco de México mostró que la principal fuente de financiamiento de las empresas siguen siendo sus propios proveedores, pues ellos financian 8 de cada 10”.

En tanto que un estudio de la Universidad de las Américas Puebla, muestra que los proveedores tiene una alta disponibilidad de financiar a sus clientes, porque conocen el mercado en que se encuentran y al saber cómo opera el negocio al que van a prestarle reducen el riesgo de no recuperar el crédito”.

Lo anterior está bien cuando existe la disposición y la disponibilidad del proveedor y el costo del dinero se considera en las condiciones que se pactan y desde luego media una negociación que lleve a un acuerdo entre las partes. Pero cuando una empresa simplemente no paga y desde su posición de dominancia abusa de la confianza de sus proveedores debiera haber leyes prácticas para evitarlo, pues la “Cultura del no pago” erosiona la confianza de empleados, clientes y consumidores de los productos o servicios de dichas empresas.

Existe para la defensa de los consumidores la PROCURADURÍA DEL CONSUMIDOR para protegerlos de prácticas fraudulentas de  negocios  de moralidad cuestionable. Existe un ente federal para atender abusos de la banca a sus clientes, entre ellos empresarios.  Pero no existe todavía  una PROCURADURÍA DEL PROVEEDOR que lo proteja del abuso de confianza al hacer uso, el cliente,  de los recursos de muchas pequeñas y medianas empresas que con frecuencia se enfrentan a la disyuntiva de cerrar su negocio descapitalizado por sus propios clientes.

Ha habido ya antecedentes de sanción para consorcios operadores de súper mercados por abusos a sus proveedores; extendiendo unilateralmente el termino de créditos, haciendo cargos por publicidad, descuentos al consumidor y otras linduras. El ejemplo debe cundir a otros sectores económicos como la hotelería donde muchos proveedores se encuentran en situación de vulnerabilidad.

Se sabe que ya en algunas ciudades existen asociaciones de proveedores que tienen como finalidad principal defenderse de clientes faltos de ética. Entre ellos se disemina información sobre el comportamiento de las empresas y se advierte sobre los riesgos de hacer negocios con las mismas.

Sin embargo una cosa es la ley que norma todo lo legal y otra cosa es la ética que es un principio de convivencia social. Como tal sería deseable que las cámaras y asociaciones gremiales incorporen en sus programas de trabajo el concepto de la ética en los negocios pues los funcionarios y empleados de las empresas descubren en su diario quehacer las prácticas ilegales e ilegitimas de sus propietarios. Es por ello que proveedores encuentran con frecuencia –más allá de lo público – con empleados de ciertas empresas que demandan una comisión para facilitarles hacer negocio: encargados de compras, chefs de cocina, y hasta contables.

Siendo la hotelería la industria dominante en la ciudad, la asociación de hoteles y moteles de Puerto Vallarta, AMHMPV debiera fomentar la responsabilidad social y la ética empresarial entre sus asociados. Sólo que, mientras entre ellos mismos, los señores hoteleros, (propietarios, gerentes, encargados de compras, chefs, etc.) no fomenten los principios de respeto a sus proveedores de servicios, productos y mercaderías, todo queda en familia.

En la cadena de distribución de productos y mercaderías consumibles existe desde siempre la figura de la COMERCIALIZADORA que no es otra cosa que un ente intermediario legalmente constituido que provee a sus clientes, en este caso hoteles, de una variedad de productos sin los cuales ningún hotel pudiera operar. Este ente comercializador-proveedor se alimenta a su vez de productores, fabricantes o mayoristas, ubicándose entonces como un intermediario vulnerable. Si el cliente final no paga, la cadena se rompe por lo más delgado: la comercializadora.

Al respecto Hoteles Camino Real fue una empresa excepcional no solo por haber establecido los estándares de calidad en instalaciones y servicios que se convirtieron en un parámetro para la hotelería nacional. Tampoco

Porque fue la escuela de hotelería “par excellence” de varias generaciones de jóvenes mexicanos en todas las disciplinas de la hospitalidad. Hoteles Camino Real consideraba a sus proveedores como socios de privilegio y cada año, durante el mes de diciembre la empresa celebraba una cena de gala para agradecer a sus proveedores los servicios prestados durante el año. Fue una empresa no solo con responsabilidad social, sino con conciencia social y por ello gozó siempre de un alto prestigio en las comunidades donde operaba.

La responsabilidad social empresarial es una visión de negocio que integra el respeto por las personas, los valores éticos, la comunidad y el medio ambiente con la gestión misma de la empresa, independientemente de los productos o servicios que ésta ofrece, del sector a que pertenece o de su tamaño o nacionalidad. Entendido esto a partir de la declaración de principios de LA ALIANZA POR LA RESPONSABILIDAD SOCIAL (AliARSE).

“La obligación de responder ante la sociedad en general y ante algunos grupos en específico. Entonces la Responsabilidad Social Empresarial es la capacidad de entender y dar respuesta al conjunto de solicitudes que los diversos grupos que constituyen el entorno de le empresa”. Incluye también expectativas de conducta; legales, comerciales, de gestión y publica.

En cuanto a la ética empresarial entendemos que es el conjunto de valores, normas y principios reflejados en la cultura para alcanzar una mayor sintonía con la sociedad y permitir una mejor adaptación a todos los entornos en condiciones que supone respetar los derechos reconocidos por la sociedad y los valores que ésta comparte.

Es probable que el tiempo haya llegado para que los proveedores de hoteles se organicen para defender sus derechos y patrimonio. Es inmoral que la infraestructura de muchas empresas, (Entre ellas algunas de  las mayores que operan en la región) utilice recursos financieros que no les pertenecen, por los cuales no pagan intereses ni han obtenido autorización de sus dueños.

Afortunadamente la mayoría de las empresas hoteleras se adhieren a las mejores prácticas de  negocio internacionalmente aceptadas. Pocas son las que se apartan de este concepto afectando a la sociedad en su entorno.

Tal vez, esas empresas debieran de comenzar con adoptar una CONCIENCIA SOCIAL y contribuir con ello a mejorar la calidad de vida de la comunidad donde operan.

(*) El autor es analista turístico, presidente de la Asociación Mexicana de Expresidentes Empresariales de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas A.C., expresidente de Canirac, exdirector de Hoteles Camino Real, miembro de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística y fundador del capítulo Puerto Vallarta de la Chaine des Rotisseurs.

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