La nutrición y el cáncer

Estimados amigos, en la actualidad existe un gran interés en conocer la relación entre el cáncer y la nutrición; dicha relación es más evidente a medida que aparecen nuevas investigaciones; según “The American Institute for Cancer Research” y del World Cancer Research Fundation, del 30 al 40% de todos los cánceres podrían ser prevenidos a través de una alimentación adecuada, complementada con una buena actividad física y evitando el sobrepeso.

 

Las cifras en México.

En México, a partir de la última década del siglo pasado, el cáncer ocupa la segunda causa de muerte en la población en general, solamente superada por las enfermedades cardiovasculares. Se estima que actualmente existen alrededor de 80 casos nuevos de cáncer por cada cien mil habitantes y que la población con mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad, son los mayores de 30 años.

 

Ante este panorama, el régimen alimentario es parte substancial en el origen y el tratamiento de estas enfermedades. El consumo adecuado de los alimentos antes, durante y después del tratamiento, puede ayudar al paciente a sentirse mejor y conservar su fortaleza.

 

La importancia de los alimentos.

A fin de garantizar una nutrición adecuada, el individuo debe comer y beber suficientes alimentos que contienen nutrientes fundamentales, como son las vitaminas, los minerales, las proteínas, los carbohidratos, las grasas y el agua. Sin embargo, cuando el paciente padece de esta enfermedad, pueden aparecer efectos secundarios de la misma que dificultan una buena nutrición aunado al uso de algunos medicamentos para tratar este padecimiento, desencadenan manifestaciones como son la náusea, la pérdida del apetito, el vómito, que dificultan o interfieren en la ingestión adecuada de estos alimentos.

 

La desnutrición o la falta de nutrientes clave es una consecuencia esperada, por lo que el paciente se siente débil, cansado e incapaz de resistir las infecciones o tolerar los tratamientos para esta enfermedad.

 

El consumo de cantidades insuficientes de proteínas y calorías es el problema nutricional más común al que se enfrentan estos pacientes. Las proteínas y las calorías son importantes para el control y la posible curación y para suministro de energía.

 

Las frutas y las verduras

Uno de los conceptos de mayor trascendencia de la nutrición actual, es que la alimentación rica en frutas y verduras tiene un efecto protector contra el cáncer, el cual se ha documentado en numerosos estudios epidemiológicos en donde se ha observado una relación inversa. Más de 200 investigaciones de todo el mundo han hecho estudios prospectivos donde se ha demostrado que el consumo de frutas y legumbres pueden prevenir el cáncer.

 

En 1997 The World Cancer Research Fund y The American Institute for Cancer Research, revisó todo lo relacionado con este tema y concluyó que existen evidencias convincentes que el consumo de verduras disminuye el riesgo de cáncer de boca, faringe, esófago, pulmones, estómago, colon y recto; que probablemente disminuye el riesgo de cáncer de laringe, mama, páncreas y vejiga; y que posiblemente disminuye el riesgo de cáncer de hígado, endometrio, ovario, cérvix, próstata, riñón y tiroides.

 

Consecuentemente, el consumo de frutas se considera importante porque puede disminuir el riesgo de todos estos tipos de cáncer. Aunque las evidencias de los estudios epidemiológicos y de caso-control realizados, señalaron que el consumo de frutas y verduras tenía un poderoso efecto protector contra el cáncer. En otra revisión reciente realizada por The National Academy of Sciences señala que el consumo total de frutas y verduras puede disminuir probablemente el riesgo de cáncer de páncreas, vejiga, pulmón, colon, boca, faringe, laringe, esófago y estómago.

 

Los lácteos.

En relación a los lácteos la información con que se cuenta, es que este elemento tiene un efecto indirecto, ya que, las evidencias disponibles sugieren que el consumo de leche y productos lácteos pudiera aumentar el riesgo de cáncer de próstata, ovario y riñón.

 

Los cereales.

En relación a la dieta con cereales de grano entero, existen suficientes evidencias científicas que sugieren que el consumo de cereales de grano entero disminuye el riesgo de cáncer. Otros estudios han observado que el consumo de granos refinados se asocia a varios tipos de cáncer, especialmente el cáncer de mama y el cáncer de colon.

 

Alcohol y tabaco.

En relación al alcohol, existen evidencias epidemiológicas abundantes que el consumo exceso de alcohol, especialmente cuando se combina con el tabaquismo, es un factor de riesgo bien establecido de cáncer de cavidad oral, laringe, esófago e hígado, tan es así, que desde 1988 The International Agency for Research of Cancer, concluyó que el alcohol es definitivamente un agente carcinógeno.

 

Ante este panorama, debemos tomar en cuenta estas evidencias científicas actualmente disponibles como muy útiles, ya que nos permiten afirmar que el patrón de alimentación ideal para la prevención del cáncer y otras enfermedades crónicas degenerativas debe tener las siguientes características:

 

Ser abundante en alimentos de origen vegetal tales como frutas, verduras, cereales integrales y legumbres; incluyendo en cantidad moderada, nueces, semillas, carnes blancas, atún, salmón y por supuesto, tratar de evitar carnes rojas, carnes procesadas (embutidos) cereales refinados, azúcares, etcétera.

 

Actividad física.

También es importante desarrollar una actividad física cuando menos por treinta minutos diariamente, y por supuesto evitar el sobrepeso.

 

Desde los tiempos de El Quijote, Miguel de Cervantes (1545-1616), también se pensaba que “La alimentación de un hombre superior debe ser de frutos y raíces comestibles”, las Vitaminas; C y E, pueden evitar la formación y reducir los niveles de ciertas sustancias carcinogénicas en el aparato digestivo.

 

Hormonas.

El Dietilestilbestrol, es una hormona que se utiliza como hormona de crecimiento en las gallinas de granja, ya que les hace poner huevos desde la edad de los tres meses en lugar de los seis, esta sustancia química utilizada es cancerígena y llega a provocar ginecomastia y retraso en la aparición de caracteres sexuales secundarios en los varones, y menstruación temprana en niñas a los 7- 10 años de edad. Las gallinas lo excretan formando la llamada “gallinaza” o “pollinaza” con alta concentración de esta sustancia Dietilestilbestrol, la cual es vendida como alimento para cerdos y vacas… imagínese usted lo que estamos comiendo, por esta razón se sabe que su consumo aumenta considerablemente el riesgo de Cáncer y predispone el “crecimiento” de tumores.

 

Sacarina.

En relación a la sacarina, este es un substituto químico granulado del azúcar que ha demostrado ser un promotor del Cáncer, por lo que los paquetes que la contienen tienen advertencia que puede ser peligroso para su salud.

 

Radicales libres.

En relación con los Radicales Libres, el cáncer puede ser originado por una dieta deficiente y artificial, por el estrés y la polución ambiental provocando igualmente una gran cantidad de nocivos radicales libres en el organismo.

 

La dieta como la radiación, contribuye también en mucho a la formación de radicales libres. En el proceso de oxidación, las moléculas de oxígeno conteniendo electrones impares se liberan radicales libres y estos pueden causar daño al cuerpo si se producen en grandes cantidades.

 

Grasas.

Una dieta alta en grasas puede incrementar la actividad de los radicales libres, la oxidación ocurre más rápidamente en las moléculas de grasa que en los carbohidratos o en las moléculas proteicas, el cocinar grasas a altas temperaturas particularmente las frituras en aceite, pueden producir un elevado número de radicales libres.

 

Carnes rojas.

Hablemos un poco de lo que significa la ingesta de carne, esta contiene diferentes toxinas tales como; Indol, Escatol, Purinas, Cadaverinas, Putrescinas, Hidrocolidinas, Hormonas, Antibióticos, Arsénico, Pesticidas, Grasas Saturadas, Metales Pesados etcétera.

 

¿Verdad que es increíble la cantidad de sustancias tóxicas que pueden predisponer a las personas a desarrollar cáncer?, por todo lo anteriormente mencionado, lo que debemos considerar es si deberemos continuar comiendo esa gran cantidad de carnes todos los días. ¿Tendrán razón los vegetarianos?

 

Este artículo fue escrito en colaboración con prestigiados profesionales del Instituto de Investigaciones Biomédicas y de la y la Dra. Estela Serratos. Si tiene usted alguna pregunta o comentario llámenos al; (322) 293-6161 o escribanos al correo; dr.morales@iibmedicalcenter.com