A la expectativa

Un histórico domingo dorado para México. Nuestras atletas consiguieron por primera vez el oro por equipos en la competencia mundial de tiro con arco en Francia y Aída Román lo consiguió en lo individual en la rama femenil.

 

Un domingo de grandes expectativas por lo que pueda suceder en la ceremonia 86 de la entrega de los Oscares y la posibilidad de que tres mexicanos resulten ganadores.

Desde temprano las cadenas de televisión empezaron las trasmisiones sobre las películas, los nominados, los atuendos, los accesorios, los guiones, los actores, los directores.

Atentos a la cita, los amantes del mundo de la farándula y del séptimo arte, hemos seguido con entusiasmo paso a paso la posible llegada de la codiciada estatuilla para nuestros  coterráneos.

Y es que en un país con tantos problemas y tan falto de atletas, científicos, artistas de renombre internacional, son precisamente estos personajes extraordinarios los que nos hacen soñar que somos valiosos, que se puede alcanzar la gloria y que la esperanza es la flama que nunca debe morir, en un país que llegó a ser el centro del mundo mesoamericano.

Alfonso Cuarón, Emmanuel Lubezki y la kenio-mexicana Lupita Nyong´o representan nuestras máximas esperanzas para saciar nuestra sed de triunfos e investir a estos personajes en nuestros nuevos héroes. Ellos parecen no deslumbrarse por lo efímero de la premiación.

Responden a la prensa con tanta naturalidad que sorprende a los propios comentaristas. Eso habla de su grandeza. Con estatuilla o sin ella, sus carreras y sus aptitudes sobresalen porque el talento está allí y cada vez que tengan oportunidad lo manifestarán en todo su esplendor.

En estos momentos inundados por el glamur de la alfombra roja y los grandes actores que nos han llevado a viajar por los mundos más insospechados, me pregunto cómo Vallarta pasó de ser el destino dorado de las estrellas, al destino estrellado por la desgracia de tan malas decisiones, tanta corrupción y tanta apatía de nosotros los vallartenses.

En los  momentos esplendor, nos subimos al ladrillo y no pudimos lidiar con el éxito. Hoy día la realidad es otra, después de tantos años de abandono y descuido.

Muchos son los sectores de la población que están inquietos buscando generar esa relación entre pueblo y gobierno bajo nuevos esquemas. Formas que regulen las condiciones de crecimiento e inversión en Vallarta, donde la población tenga  injerencia directa en las decisiones que antes eran de dedazo, de escritorio.

Hoy habrá una importante reunión para delinear algunos de esos esquemas y las esperanzas se vuelven a tender como las que aguardamos para que estos tres mexicanos alcancen la gloria del Oscar. Puerto Vallarta aguarda por su renacimiento.

Hace 10 años Alfonso Cuarón  vino a Vallarta invitado por el Vallarta Film Festival, y al igual que muchos de los destacados personajes que vinieron, a pocos interesó su presencia y a menos el festival. Para qué lo necesitábamos se preguntaban. Hoy los expertos dicen que nos faltan eventos de calidad.

Ya se rescató la Regata Mexorc. Habrá qué ver cuáles otras propuestas surgen, reaparecen. Pero antes necesitamos regular lo que anda mal, establecer bases claras para reconstruir nuestra grandeza y decidir qué es lo que verdaderamente se necesita para revitalizar un Puerto Vallarta digno para sus habitantes y para sus visitantes.

O usted ¿cómo la ve?