Descuidos mortales

Hace unos días aconteció una tragedia en el Sureste Asiático en la aerolínea Malaysia  Airlines, considerada como la mejor compañía aérea del mundo.

 

Desde el momento de la desaparición de la nave, todo ha sido un misterio. Se perdió contacto con la torre de control sin dar aviso del punto donde se localizaba. No se han ubicado los restos, aunque los vietnamitas aseguran haber visto derrame de combustible en el mar que apunta hacia la posible zona donde cayó el avión.

A raíz de la tragedia, inicialmente se dijo que dos de los pasajeros viajaban con identificaciones falsas. Ahora son tres las identidades misteriosas. Una corresponde a un pasaporte italiano cuyo dueño original lo había reportado robado en Tailandia hace unos años y que casualmente en estos momentos se encuentra de vacaciones en ese país. La otra, a un pasaporte austriaco con la misma historia; su propietario lo había declarado robado en Tailandia.

También aparece en la lista de pasajeros uno identificado con pasaporte chino, pero resulta que ese señor está en China, jamás ha perdido su pasaporte, pero el número del mismo sí corresponde con el que supuestamente alguien se identificó a la hora de abordar el avión.

Tres anomalías son demasiadas para un mismo vuelo y máxime si se trata de la línea aérea considerada por muchos como la más segura y la mejor.

Imagino que el FBI, las oficinas de investigación de líneas aéreas, compañías de seguros y las centrales de inteligencia de los mismos países, andarán de cabeza tratando de homologar información para que esto no vuelva a suceder.

En esos “descuidos” podría radicar la pista para desenredar la madeja de las causas del terrible accidente, considerado entre las mayores catástrofes aéreas de los últimos años y que podría estar ligada a un acto terrorista.

Los descuidos sumados uno a uno, se traducen en catástrofes. Los accidentes y las tragedias son producto de esas anomalías. Los no me fijé, no me di cuenta, se veía todo muy normal, son respuestas que aparecen continuamente después de un desastre.

Seguramente las medidas de seguridad serán todavía más estrictas a partir de ahora, y los violadores de la ley continuarán haciendo de las suyas. Pareciera que la inteligencia de los otros va siempre un paso delante de la ley y el orden.

Puerto Vallarta acaba de vivir el arresto de dos etarras que aquí llevaban aparentemente vidas totalmente normales desde hacía casi 20 años.

En el ámbito cotidiano de la política, a partidos y ciudadanos se nos han colado  todo tipo de fichas lisas.

El caso Oceánica con el fraude supermillonario a Banamex y los contratos falsos de Pemex, ha despertado interrogantes increíbles de cómo pudieron escabullir las supuestas medidas de seguridad bancaria. Quizá el “pasaporte”  fue expedido desde las más altas esferas del poder en el país.

En nuestro radio de acción, donde dinero y política están inmiscuidos, encontraremos irregularidades como las recién descubiertas en el caso del Boeing accidentado en el Golfo de Málaca.

Nos ha llegado el momento de tomar las máximas precauciones en todo sentido. Son muchos los casos de turistas robados en la ciudad. La mayoría portaban collares y cadenas de oro que desgraciadamente les fueron arrebatadas de sus cuellos violentamente. Lo más grave es que no sólo el hampa y el narco andan sueltos, así que a cuidarse de todo.

O Usted ¿cómo la ve?