Mediasfera

La vida ha cambiado completamente, el mundo actual etiqueta todas las actividades, buenas o malas con envolturas atrayentes, engañosas y con sentidos diversos para ser interpretadas según las necesidades de los emisores.

 

Los políticos cometen torpezas con plena conciencia, creen que la sociedad no las detecta, incrédulos e insanos mentales las personas no son como las de antes, hoy sí sabemos lo que nos venden y los fines por alcanzar; realizan acciones de campaña prelectoral con clara alteración de los tiempos, lo he dicho una y otra vez, pónganse a trabajar por la gente, por lo que prometieron y olvídense de la adulación de ellos.

Hoy esos medios masivos de comunicación tienen una función directa sin escalas; forman patrones de cultura, son manipuladores e impactan a diario con elementos sensacionalistas, dirigen su mensaje a grupos selectivos; tienen y dependen de una red mundial de captura instantánea de información e imágenes de la que nada escapa.

El problema es que las leyes de comunicación y de información son las mismas. La comunicación no es nada contrario a la razón, sus profesionales hacen su trabajo desde diferentes escenarios.

Me acerco al objeto del comentario. Escalpelo en mano, procedo: En la Mediasfera comunicar es solamente divertir; entretener con programas por demás carentes de contenido formativo; conmueven e influyen.

Por otro lado cuando se informa se forma, se razona, se explica y expone el acontecimiento con suficientes respaldos. Entonces los consumidores son blancos de la comunicación, mientras los ciudadanos son los que reciben y exigen información, están enterados de lo que acontece. Ya no es el Estado Político el que controla la información, ¡no! Eso quedó muy atrás, hoy sería sumamente delicado y hasta sospechoso que interviniera.

Los reporteros buscan hoy el mejor ángulo para presentar la noticia, investigan (los que saben de la tarea informativa) descubren la anécdota, el mejor título para buscar al mayor número de lectores, saben que al publicar escogen a sus receptores que los seguirán porque embellecen su nota, nunca están fuera del acontecimiento.

Aquí lo importante es el mensaje, el ciudadano. Sin embargo nadie escapa a los medios masivos de difusión en general, Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, en la Catedral Metropolitana de México, durante la homilía del pasado domingo 09 de marzo lo manifestó así:

Al hombre moderno le interesa la eficacia, la utilidad, el poder, pero no los valores éticos o morales.  Esta es la peor tentación que puede sufrir el hombre contemporáneo, creer que no existen tentaciones… ¿Qué tiene de terrible el pecado que Dios lo detesta hasta el punto de sacrificar a su propio Hijo para quitarlo del mundo?  No es fácil explicarlo al hombre de hoy, habituado a contemplarlo en todas sus formas como parte del éxito y del triunfo. Es muy difícil encontrar a un héroe de la pantalla que no salpique de sangre a todos los espectadores; parece casi imposible mantener la trama de una telenovela si no se alimenta de engaños, traiciones y adulterios; pareciera que no se puede ser triunfador o moderno si no se es adicto a alguna “marranilla” de moda o si no se tiene alguna desviación que lo haga aparecer muy liberado. Los grandes defraudadores y los secuestradores son presentados de tal forma que se antoja pedirles un autógrafo. Y llegamos al colmo de escandalizarnos si los niños portan armas de fuego y comienzan a asesinar en las escuelas; nos rasgamos las vestiduras cuando vemos que los jóvenes buscan por todos los medios las fiestas en donde se facilitan las drogas. Si sembramos vientos, cosecharemos tempestades.

 

(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República,  se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones  y del  Consejo Político Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta.