¿Qué le hice al Presidente?

Como candidato presidencial, Luis Donaldo Colosio Murrieta reiteró las exigencias del cambio al interior del PRI. Durante uno de sus discursos reconoció la contribución del partido en la construcción de las instituciones del país, pero también la grave concentración de poder, corrupción e impunidad.

 

Colosio Murrieta nació el 10 de febrero de 1950 en Magdalena de Kino Sonora, y desde la primaria destacó en sus estudios ocupando los primeros lugares en rendimiento académico. Con los años obtuvo la Licenciatura en Economía por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y luego la Maestría en Desarrollo Rural y Economía Urbana por la Universidad de Pensilvania.

 

Como miembro del Partido Revolucionario Institucional fue diputado, senador y ocupó diversos cargos dentro de la administración pública. También coordinó la campaña presidencial de Carlos Salinas de Gortari y fue el primer Secretario de Desarrollo Social del país, desde donde administró el programa Solidaridad (emblema del sexenio salinista) manteniendo una inquebrantable lealtad al Presidente.

 

El 28 de noviembre de 1993, Luis Donaldo Colosio fue nombrado oficialmente como el candidato presidencial del PRI y los investigadores afirman que este fue uno de los momentos culminantes de la historia: dejó de ser un subordinado para volcar su relación exclusivamente entre candidato y presidente saliente.

 

Luis Donaldo Colosio pretendía arrancar su campaña política en una comunidad de la costa chiapaneca, pero el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional de 1994 modificó el panorama y Carlos Salinas le exigió que iniciara su proselitismo en otro estado. Colosio siguió la recomendación y eligió el municipio de Huejutla, Hidalgo.

 

Poco después, el Presidente le solicitó que retrasara el inicio de su campaña, pero Colosio le comunicó a su equipo que la fecha para comenzar su carrera por la Presidencia de México no se modificaba. Esto fue el detonante para que Salinas y Colosio comenzaran a tomar su distancia y todo terminó la tarde del 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, cuando un disparo a la altura de la sien fulminó sus esperanzas de llegar a la Presidencia.

 

Su trágica y repentina muerte ha sido recordada por todos los mexicanos a lo largo de 20 años, y a pesar de los cuatro fiscales inmiscuidos, y de que ya se ha cerrado el caso, el cuestionamiento aún persiste: ¿Quién mató a Colosio?

 

El expediente de la investigación consta de 174 tomos de 68 mil hojas que incluyen 1,993 declaraciones ministeriales en las que se concluye legalmente que Mario Aburto Martínez fue el autor de los dos disparos que recibió Colosio. Esta es la prueba jurídica que exime la participación de otros personajes políticos o del crimen organizado.

 

Sin embargo, en estos 20 años ha podido más el imaginario colectivo que la verdad jurídica de esta investigación (la más amplia que se haya hecho en la historia de México). A la mayoría de los mexicanos no les convence que Mario Aburto haya sido un asesino solitario y prefieren creer en una teoría conspiracionista tejida y ejecutada desde las más altas esferas del gobierno.

 

La tarea pendiente de nuestras autoridades será resolver la manera tan poco clara con que las investigaciones actuales se concluyen, investigaciones en las que existen más especulaciones que hechos o peor aún, que no cuentan con el respaldo de los medios de comunicación exigiendo justicia.