El país de no ficción

Puerto Vallarta cerró la semana con eventos, festivales y buenos augurios, según lo expresado por tour operadores, mayoristas y OTA´s (on line travel agencies)  los principales promotores y vendedores del destino en el país y en el extranjero.

 

A pesar de estas expectativas alentadoras, la realidad sigue siendo compleja para muchos negocios y Puerto Vallarta necesita un gran empujón desde arriba.

Lo idóneo sería que el gobierno estatal pronto empezara a inyectar dinero en Puerto Vallarta y el gobierno local equilibrara mejor las prácticas populistas ya consabidas, con una vocación más comprometida con el turismo y con la infraestructura urbana del centro de la ciudad.

Y es que no hay dinero para recoger la basura, pero sí para pavimentar aunque sea de manera superficial calles en muchas otras partes de la ciudad. No hay dinero para iluminar ni calles ni libramiento, pero tendremos al finalizar el año, el festival de pirotecnia más grande del país. Candil de un día, oscuridad de 364 noches.

Se aumentaron 10% los asientos de avión y 15% la llegada de turistas, pero cuánto se bajaron las tarifas para poder atraer ese turismo.

El problema es que ante un aumento de turistas de bajo nivel, viene un decremento violento de turistas de alto nivel. Y la no ficción sigue aunque usted no lo crea.

Mientras mayores sean los reclamos por resolver el problema del transporte en Puerto Vallarta, menos caso se le hace aquí a la situación y más empeño se pone en resolver la movilidad de Guadalajara.

Allá se prohibió aumentar las tarifas al transporte público, aquí ya muchos taxis subieron sus tarifas de 60 a 100 pesos una dejada de Marina al Centro.

Y las incongruencias persisten. Se instaló un sistema de riego para atender los jardines del camellón, pero las plantas parecen morir de sed porque el sistema falló.

Las historias que vivimos cada día en nuestro país, no son de ficción, son extraídas de la pura realidad.

El fraude de Oceanografía por 500 millones de dólares a Citicorp, destapó 112 contratos que Pemex avaló para amañar licitaciones a favor de dicha empresa por un total de 38 mil  millones de pesos.

En el caso de la línea del metro de los 17,583 millones de pesos que era el presupuesto asignado, la obra costó 26 mil millones de pesos.

Ante la falla de la línea se supo que había una  incompatibilidad entre los rieles fabricados y las ruedas de los trenes comprados a un tercero de manera independiente, por el gobierno capitalino.

En el PRI del DF, su dirigente tenía toda una red para contratar a edecanes que también pudieran actuar como sexo servidoras con cobro al erario de ese instituto político.

Ayer Claudio X González publicó en EL Norte un artículo donde desenmascara todo tipo de calamidades del sistema educativo, maestros que cobran sueldo y nadie sabe ni dónde trabajan. Muchos son de jubilados o fallecidos. La cifra de educadores fantasma suma casi 300 mil y la cantidad que eso significa para el país son más de 35 mil millones de pesos.

Las historias de no ficción son terriblemente dolorosas. Tendremos que ponernos más atentos a estas acciones a nivel nacional, para obligar a desenmarañar todo un sistema confabulado para saquear al país y en la escala local, enfocarnos en el rol de la petición de más recursos, pero con una supervisión directa y estrecha de la sociedad civil, para evitar estos contrastantes escándalos, que evidencian la temida corrupción de las que también hemos sido impávidos testigos de papel.

O usted cómo la ve.