Frustración edilicia

Un deseo no satisfecho causa lo que sicológicamente se le llama como frustración. Ante la conducta asumida por el presidente del Ayuntamiento de Puerto Vallarta, los regidores desean que éste cumpla con la ley.

 

Sin embargo ante la negativa de éste, tales regidores sufren de frustración. Pero ese grave sentimiento no tiene razón de ser toda vez que ellos tienen en sus manos el poder para obligar a dicha presidente a cumplir con la ley.

Una mayoría de regidores puede citar, válidamente, a una asamblea de cabildo y en ella tratar todos los asuntos que tanto les mortifican. Pueden ordenarle al presidente que cumpla con el pago de deudas de toda clase, ordenar la suspensión de cualquier funcionario y, en fin, cualquier otra acción que tuviesen pendiente e INCLUSO HASTA NOMBRAR UN NUEVO PRESIDENTE dado que la asamblea municipal es el máximo órgano de gobierno y no existe ley que lo prohíba.

Los señores regidores no deberían sufrir o quejarse tanto por cosas tan baladíes o de poca monta. Simple y llanamente, reúnase la mayoría, citen a asamblea y ¡listos para gobernar! SIN NECESIDAD DE TOMAR EN CUENTA AL PRESIDENTE. Deben recordar que éste no es más que un regidor, no tiene más importancia que cada uno de ustedes sino que, sencillamente, tiene otras funciones. Recuerden que la mayoría de ustedes puede gobernar Puerto Vallarta sin ocupar del presidente.

Señores regidores búsquense un buen asesor legal, dejen de lado el miedo que los inmoviliza y, sobre todo, no se quejen de algo que tiene solución porque con ello sólo demuestran incapacidad e ignorancia para gobernar y si ello ocurre así nadie de ustedes puede ni tan siquiera aspirar a un posterior cargo público.

El pueblo de Vallarta puede registrar en su memoria esa incompetencia de ustedes para dirigir un buen gobierno lo que, a la larga, les impactará en sus carreras políticas. No le echen la culpa al presidente porque, en verdad se los digo, son ustedes los genuinos culpables de la ingobernabilidad vallartense.

Tomen en cuenta que el señor presidente un buen día se va a ir de este puerto y son ustedes los que se quedarán aquí, a merced de las autoridades judiciales quienes pueden privarlos de su libertad, de su patrimonio y de sus legítimas, o no, aspiraciones políticas. Recuerden que no es tan difícil trasponer el portón del Penal de Ixtapa, ni tampoco hay mucha distancia de sus casas a ese Penal. Tomen ejemplo de aquellos que, aun siendo altos funcionarios, han acabado sus días encerrados en celdas de alta seguridad.

Tomen el consejo de un viejo abogado que ha vivido, toda su existencia, en los tribunales y ha visto mucho, pero mucho, de todo lo que sucede en ellos. Hombres libres, ricos y poderosos ingresar a las inmundas y atestadas celdas o dormitorios de las prisiones.

Sobre aviso no hay engaño.

 

AMIGOS

 

Un saludo sincero para el Fiscal de Marfil. Para el subdelegado Lic. Oscar Canales y otro para mi ahijada, la maestra María de Jesús, “Chuyita” la del Ejido Vallarta. Un grato recuerdo para el inolvidable Pancho García.