Sistematización en el olvido

Se acercan los días santos y las noticias sobre terribles accidentes en carreteras empañan las vacaciones más tradicionales para la mayoría de los mexicanos.

 

Las campañas preventivas, los avisos de maneje con precaución, revise su auto, no logran penetrar en el modo de vida de los individuos porque hemos fracasado rotundamente en la emisión del mensaje.

Desde la concepción misma del mensaje,  estamos hablando de la ausencia de un sistema eficaz que permita lograr el cometido. Y es quela sistematización no es algo que nos distinga a los mexicanos más acostumbrados al ingenio y la improvisación.

No obstante nuestras carencias sistémicas, paradójicamente el país cuenta con una buena sistematización para la organización de campañas políticas, lanzamiento o reforzamiento de productos comerciales o imponer el futbol como un símbolo de mexicanidad. Y desgraciadamente también en materia criminal, pues se dice que el narcotráfico mexicano cuenta con una de las mejores organizaciones del mundo.

Al entrar a temas como educación  y seguridad, la situación cambia radicalmente. Los expertos dicen que no es tarea fácil manejar un sistema de educación como el de México donde participan más de 40 millones de personas entre educadores, educandos y padres de familia.

En materia de seguridad tampoco resulta nada fácil operar, con sistemas de trabajo donde la estructura judicial y la policiaca se mueven en territorios tan complejos que no se conocen las fronteras entre la ley y la delincuencia.

En Vallarta el sector turismo tendrá unos días de verdadera efervescencia entre el domingo de ramos y el domingo de gloria. Pasando esas fechas, empieza la lucha por atraer turistas a un destino, que con sus más de 60 años de experiencia turística ha sido incapaz de crear un verdadero sistema turístico que opere eficientemente.

Si a esa experiencia se le añade la experiencia vivida y sufrida por Acapulco, podíamos sumar más de un siglo sin poder establecer los mecanismos que nos permitan crear un sistema turístico funcional.

El tema turístico en Vallarta ha sido ampliamente estudiado, diagnosticado, criticado por más de una veintena de expertos, académicos, periodistas, pero hemos fracasado en visualizar el fenómeno como un sistema en donde las partes aparentemente invisibles son integrantes indispensables de ese universo.

Hablamos de pueblito típico y naturaleza, dos aristas de nuestra realidad que día a día van perdiendo identidad.

En el inconsciente del viajero también se nos ha catalogado como el destino viejo versus nuestro hermano de campaña publicitaria. Nosotros lo hemos aceptado al depreciar nuestro producto, con precios de remate que abaratan el destino.

Tristemente no hemos podido alcanzar la anhelada sistematización, que es lo que permite el establecimiento de un orden que nos abra la puerta para obtener los mejores resultados posibles.

Cuál habrá sido el pecado. Acaso incapacidad de hacer un proceso de reflexión crítica que nos permita comprender lo acontecido, rescatar lo aprendido y reconstruir lo que se realizó, a partir de una extensión del pensamiento crítico hacia otros sectores de la sociedad local y la extranjera.

El sistema debiese tener la efectividad mercadológica que si se tiene en campañas políticas, pero sistemáticamente en turismo nos ha fallado el proceso.

Será acaso que nos hacen falta creadores de imagen turística, mercadólogos, buenos políticos y fe en nuestra propia capacidad para renacer.

O usted ¿cómo la ve?