Escuelitis

Veo los autobuses y calles repletos de niños con uniforme. Las vacaciones terminaron para los más de 590 mil estudiantes de preescolar, primaria y secundaria, hoy regresaron a clases más somnolientos que entusiastas por volver al salón de clases, y es que con edificios sin drenaje, electricidad, agua potable, bancas, libros, material didáctico y docentes faltistas cómo no sentir hastía o pereza de acudir a la escuela a veces con techos de cartón o paredes construidas con material de desecho. Éste año, el censo educativo permitió por primera vez conocer los centros de educación básica laborando en condiciones precarias en todo el país, asunto que me parece formidable poner a la luz pública.

 

Recuerdo con claridad cada rincón de mi querido colegio, de identidad católica, biblioteca pequeña, cocina limpia, baños con agua potable, salones y patio amplios acordes a la época en que se construyó -posiblemente unos 30 años atrás-, el terremoto del ’95 acabó con de la mitad de su bella edificación. Pasaron pocos años para su reconstrucción, ésta vez más moderna, salones nuevos listos para recibirnos después de haber sido huéspedes en las instalaciones de la parroquia del Divino Salvador. Hasta hoy el Colegio José  Amador Velasco continúa recibiendo a docenas de estudiantes felices y orgullosos de su escuela. Me gustaría comentar los mismo sobre los cientos de centros educativos registrados en  Jalisco y las demás 31 entidades federativas que conforman nuestra nación.

 

No es sano señalar los reveces o intentos fallidos en materia educativa sólo en los estados de Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Veracruz y Michoacán, entidades con peor nivel educativo, escuelas sin mobiliario y docentes faltistas o inexistentes. Es cuestión de mirar a fondo, Jalisco no está exento del problema en sus 125 municipios existen “escuelas” lejanas a cumplir con la formación integral de sus estudiantes. En mi último viaje a través del estado, confirmé con tristeza la precaria situación de centros educativos de los municipios recorridos, sin contar los pueblitos donde el número de población no rebasa los 20 mil habitantes. Vienen a mi mente algunos proyectos educativos de las localidades aledañas a Autlán de Navarro, construcciones bellas y adecuadas para acoger una decena de estudiantes por grado académico. En poco tiempo, la falta de oportunidad de desarrollo y crecimiento económico terminó por clausurar las edificaciones. En los pueblos semi-fantasmas sólo ruinas o albergue para animales salvajes permanecen.

 

No hay duda los estudiantes de todos los niveles educativos requieren docentes capacitados y acreditados, una institución de calidad está sujeta a proporcionar al estudiante todos los elementos necesarios para su óptimo desempeño académico y físico. El esparcimiento y la convivencia sana entre los estudiantes de todas las edades son fundamentales en su formación educativa. Insisto con la sola intensión no se logrará posicionar a nuestro país como líder en materia educativa, ¡no! Las becas y demás apoyos económicos provenientes de empresarios, gobierno y asociaciones sin fines de lucro brindan a miles de estudiantes la oportunidad de continuar sus estudios y la posibilidad de ser profesionales o empresarios potencialmente productivos. Considero plausible el nuevo censo educativo como punto de partida para depurar al país de instituciones que más allá de ser una respuesta a los padres de familia deseosos de otorgar a sus hijos educación, frustra a los jóvenes y elimina cualquier intensión de continuar sus estudios a nivel superior. Las carpas de circos, vagones y casas habitación son todo menos escuela para nuestros niños.