A propósito del día de las madres…

En México, mayo es uno de los meses con más aniversarios y conmemoraciones del año: el día del trabajo, la batalla de Puebla y el día del maestro. Sin embargo, ninguno se compara con la fecha más identificada por todos los mexicanos: el 10 de mayo, día de las madres.

 

En torno a esta celebración la imagen en nuestra sociedad es siempre es la misma: restaurantes a tope, centros comerciales abarrotados, puestos de flores en cada esquina y pastelerías trabajando a marchas forzadas.

 

Y no es para menos, un estudio realizado por TNS en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey demostró que la cantidad promedio de inversión en el regalo ideal fue de $1,650 pesos, dinero que de acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor equivalió a lo que gastamos en Navidad o Año Nuevo.

 

Más allá de toda la mercadotecnia que envuelve al día de las madres, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) registra que el promedio de hijos que tenían las mexicanas (de 1969 al 2009) se redujo de 7 a 2.4 hijos. Entre otras causas, se debe a la política poblacional de la década de los 70 cuyo eslogan era “La familia pequeña vive mejor”, los cambios socioeconómicos que aumentaron la escolaridad en la población y, sobre todo, a la participación económica, social y política de la mujer.

 

El censo de población realizado en el 2010 indica que en México viven 40.8 millones de mujeres mayores de 15 años, de las cuales 71.6% han tenido al menos un hijo. En otras palabras: siete de cada diez mujeres han dado a luz en nuestro país.

 

El 13.6% de los nacimientos registrados en 2009 fueron de adolescentes o mujeres jóvenes cuyas edades oscilaban entre los 15 y los 19 años.

 

Pero eso no es todo. La imagen de la madre que se quedaba en casa para criar a los hijos ha sido relegada a la publicidad conservadora y está fuera de contexto. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el segundo trimestre del 2012, la tasa de participación económica de las mujeres mayores de 15 años con al menos un hijo es de 44.1%, de las cuales 97.9% combina sus actividades laborales con los quehaceres domésticos.

 

Respecto a su situación conyugal, la tasa de participación económica más alta se da entre las madres solteras (71.8%), divorciadas (71.7%) y separadas (68.3%), es decir, casi siete de cada diez trabajan o buscan cómo sustentar su hogar.

 

Otras cifras revelan que el 96.3% de las madres participan en la producción de bienes y servicios, de las cuales el 35% de la población femenina con hijos trabaja en el sector informal, el 33.5% en empresas y 17.4% en instituciones (usualmente de gobierno).

 

Finalmente, el 44.6% de las mujeres con hijos que ahora buscan empleo renunciaron a su trabajo anterior, 36.9% lo perdió, 7.7% cerró su negocio y sólo 7% no cuenta con experiencia laboral.

 

Con base a estos escalofriantes números, es evidente que las madres de este país son fundamentales para nuestra economía, así que honor a quien honor merece sea cual sea la circunstancia por la que atraviese.