Misión de una madre

De todas las misiones que han sido encomendadas a los los habitantes de éste  enigmático Planeta Tierra,  ni la famosa “misión imposible”, se puede comparar con el espectacular, maravilloso, pero súper difícil, trabajo de una mamá.

 

Ella es desde: Lavandera, Planchadora, Barrendera, Trapeadora, Cocinera, Modista, Costurera, Sastre, Financiera, Comerciante, Educadora, Futbolista, Referí, Boxeadora, Trapecista, gran Jugadora, Equilibrista, Guía Espiritual, Chofer, Mandadera, Maestra, Enfermera, Doctora ” honoris causa “, Ingeniera, Pintora, Albañil, Fontanera, Ciclista, Juez, Payaso, Animadora, Decoradora, Inventora, Carpintera, Electricista, Técnica, etcétera, pues según sea el caso o la necesidad, se adapta a una increíble metamorfosis; ya que es capaz de transformarse de una frágil oruga, a una maravillosa mariposa; o de un tierno conejito… ¡Hasta una imponente leona!

 

Gracias a la indescifrable e increíble misión de una madre, los países de todo el mundo, han podido sobrevivir desde  las implacables inclemencias del tiempo, hasta los más inhumanos holocaustos.

 

Mi admiración y gran respeto a todas esas mujeres, porque en ellas encontramos esa Piedra Angular, tan necesaria para la construcción de esas… ¡Grandes sociedades humanas!

 

Con motivo del día de las Madres, que en realidad… ¡Son todos los días porque jamás debemos de bajar la guardia!, el Papa Francisco nos regaló una bella oración que si por algún motivo no llegó a tu destino, la quiero compartir con mucho amor, ya que se trata de una misiva… ¡No sólo para leer, sino para analizar detenida y diariamente!

 

“PETICIÓN”

 

“Ayudarme Señor a comprender a mis hijos,

a escuchar pacientemente lo que quieren decirme,

y a responderles todas sus preguntas con amabilidad.

 

Evitarme que los interrumpa, que les dispute o contradiga.

 

Hazme cortés con ellos, para que ellos sean conmigo de

igual manera.

 

Dame el valor de confesar mis errores y evita que recurra

a la afrenta y burla como castigo.

No me permitas que induzca a mis hijos a mentir o robar.

 

Guiarme hora tras hora para que confirme, por lo que digo

y hago, que la honestidad es fuente de felicidad.

 

Modera, te ruego, la maldad en mi. Evitarme que los

incomode, y cuando esté malhumorada, ayudarme, Dios

mío a callarme.

 

Hazme ciega ante los pequeños errores de mis hijos,

y auxiliarme para ver las cosas buenas que ellos hacen.

 

Ayudarme a tratar a mis hijos como niños de su edad, y no

me permitas exigirles el juicio y convicciones de los adultos.

 

Facultarme para no robarles la oportunidad de confiar en sí

mismos, pensar, escoger o tomar decisiones.

 

Oponerte a que los castigue para satisfacer mi egoísmo.

 

Socorrerme, para concederles todos los deseos que sean

razonables, y apoyarme, para tener el valor de negarles las

comodidades que yo comprendo que les harán daño.

 

Hazme justa y ecuánime, considerada y sociable para con

mis hijos, de tal manera que ellos sientan todo mi amor.

Amén.

 

Qué bellas y profundas palabras nos ha legado ese gran hombre, en pro de todos esos hermosos, únicos e irrepetibles, Ángeles Terrenales.

 

Cariñosamente A. I.