Soldaditos

Al perecer el mundo está contagiado de personas lacerantes, los niños son el blanco fácil para descargar la ira acumulada en mentes retorcidas y enfermas; asesinados, privados de su libertad se encuentran en un laberinto sin salida los millones de niños y niñas vistos como productos, objeto de deseo en naciones colmadas de grupos delictivos. Las voces inocentes no son escuchadas, sin importar la nota roja en los medios de comunicación un prometedor campeonato mundial de futbol rápidamente reemplaza la preocupante realidad que a todos debe ocupar.

 

Otrora en nuestro país las mujeres menores de 15 años eran arrebatadas del seno familiar por sujetos sedientos de superioridad y poder, las circunstancias no han cambiado pero ahora la sustracción no distingue entre géneros. Me entero de las 223 niñas secuestradas en Nigeria, sin rastro alguno del numeroso grupo autoridades continúan las averiguaciones para el rescate de las pequeñas, soy incapaz de imaginar el terror que las jovencitas sufren al permanecer desprotegidas de sus amados familiares. En Colombia, 33 niños abandonados a su suerte en mortíferas llamaradas devorando su autobús; el puñado de frágiles cuerpos calcinados es el resultado de la inconciencia de un individuo. En México el tráfico de órganos y prostitución son la principal causa para que la llamada Alerta Amber continuamente encienda el foco rojo; investigar sobre el tema me eriza la piel, no sólo los infantes son agredidos física y psicológicamente, además son obligados a portar armas y abrir fuego, a pelear una guerra que no es suya ni siquiera comprenden pero pierden la vida sin importar su edad.

 

“A fin de cuentas, la humanidad no es nada más que un sándwich de carne entre el cielo y la tierra” diría el peculiar personaje animado Mafalda; cuánta más inmoralidad y deshumanismo podemos soportar para despertar y reaccionar, vivimos en una sociedad inmersa en banalidades e inocuos asuntos urgentes, lo “importante” es lo que deberíamos atender, la seguridad de los niños por ejemplo. Brincamos de un tema a otro como si no tuviera la complejidad necesaria para dar solución, no esperemos a ser víctimas.

 

Puerto Vallarta también ha tenido episodios oscuros, turistas o locales lobos con piel de oveja, pedófilos, secuestradores, padres desnaturalizados, vecinos dementes juzgados bajo el yugo de la justicia resulta insuficiente para los padres de familia que velan el cuerpo de sus inocentes hijos y dan al final del día santa sepultura.

 

La imagen de un pequeño féretro rodeado de flores y cirios me provoca horror, mayor es mi miedo pensar que miles de pequeños cuerpos son mutilados, otros jamás son encontrados sus casos continúan en grueso expediente.

 

El hambre, la angustia, las enfermedades, diminutos soldaditos de carne y hueso desfilan por las calles sintiéndose hombres, se les alimenta con odio y desesperación. El mundo en el que crecí ya es parte de la historia, del cine  y la fotografía, ahora me corresponde como adulto proponer alternativas firmes, no sólo idealizar y exponer ir más allá con acciones claras y con resultados positivos para nuestros niños. Como expresó Salvador ‘Quino’ Lavado “¿Por dónde hay que empujar a este país para llevarlo adelante?”.