El Ismo de las razas

O lo que es igual, pero diferente, el Ra-cismo. Este ismo como la descripción geográfica, separa, divide, traza una línea como tantas otras a lo largo de la historia de la humanidad. Sin embargo, el racismo no es cualquier línea, ya que no se trata de diferentes ideas, tendencias o teorías filosóficas abstractas, aunque usen y abusen de esas herramientas, sino más bien se trata de anclar más aún en nuestra ya anclada existencia social, una descripción física meramente casual. Es decir, que yo u otro, o tú y otros, hayan nacido bajo el sol africano, asiático, huichol o europeo, es un misterio indescifrable, un hecho de la casualidad, no un destino manifiesto. No se nace por merecimiento.

 

La descripción social que asegura que una cosa es mejor que la otra, es producto de la inseguridad de quien la emite, ya sea en forma individual, grupal, o a través de exclusivos clubes de sociedad.

 

Esa inseguridad puede que la compartamos como especie, lo que no compartimos como especie es la estupidez que genera. Esa, la estupidez, es exclusiva de cada uno, individualmente o en grupos, o en distinguidos clubes de sociedad, como ya se ha dicho.

 

Dejarse atrapar por ese relato sesgado, esa descripción pragmática que hace hincapié en diferencias físicas, cualesquiera que ellas sean, pasando por alto el hecho innegable de la condición humana que todos compartimos, puede tener solo dos causas, me atrevo a decir con falsa modestia:

 

La primera, la inseguridad, que como dijimos compartimos. Y la segunda, la estupidez que no todos compartimos. Y la tercera, ah caray ¿¡dije que eran dos verdad!? Es que se me olvidaba la mero merito de todas… ¡EL INTERÉS ECONÓMICO DEPREDADOR!, que sin duda alguna, no compartimos; pues este va de la mano con la segunda causa.  Ese interés económico debe instalar una idea, una idea que lo ayude a forjar una sociedad en su beneficio, por eso aprovecha la inseguridad y la estupidez humana para establecer ese parámetro.

 

Usted dirá “¿Pero de qué le puede servir a esos intereses la idea del racismo?” Bien, tal vez por ejemplo ayude a explicar o justificar conquistas, genocidios, desaparecidos, etcétera, etcétera. Durante la tan mentada Conquista Española, uno de los tópicos de discusión era si los Indígenas eran humanos. Durante la esclavitud en el Sur de E.U. uno de los tópicos era que los pueblos afroamericanos eran salvajes sin civilización y que estaba en manos blancas y civilizadas la educación de sus gentes, es decir, le estaban haciendo un bien con el régimen de explotación esclavo, y como cada esclavo era propiedad de su dueño, o sea formaba parte de su capital, su propietario podía hacer lo que quería con su propiedad, incluso dañarla. No eran personas, eran propiedades.

 

Hoy sin ir más lejos, la innumerable cantidad de indocumentados que cruzan las fronteras en el mundo en busca de un mejor futuro. Padecen una suerte similar, apoyada en teorías racistas similares. Los inmigrantes son considerados una categoría menor en los países llamados civilizados: Menor educación, menor inteligencia, más feos, más sucios. “No como nosotros“, dirán ellos. “Aquí les damos una oportunidad” agregarán. Pero pagando menos. Así “sostenemos el crecimiento para nosotros”. Completarán.

 

Rápidamente observaremos que cada conflicto bélico, económico o cultural se desarrolla en países que son considerados menores, tercermundistas. Casualmente los sufren personas que también son consideradas inferiores. Las mismas que luchan en los ejércitos que los empujan hacia afuera. “Que se maten entre ellos” se escuchará más de una vez de aquellas voces civilizadas. Tal vez y solo tal vez, el racismo provoque o sostenga buena parte de la estupidez humana, que no todos compartimos. De esta forma el racismo (machismo, clasismo) termina perpetuando un sin fin de modelos de discriminación y explotación que no resisten el más mínimo razonamiento. Porque la única forma de ser racista es si eres un estúpido total.

 

Como dice un dicho local “Las razas no existen, solo existen los racistas” diremos nosotros. Ahí se los dejo de tarea.