Un nuevo amanecer

Estamos viviendo en una época increíblemente egoísta en la que se suscita lo más insólito:

 

Padres contra hijos…

Hijos contra padres…

Gobiernos contra ciudadanos…

Ciudadanos contra gobiernos…

Hombres contra naturaleza…

Naturaleza contra hombres…

Coherencia contra justicia…

¡Justicia incoherente!…

 

Es inaudito que con tantos estudios modernos, conocimientos neurolingüísticos, tecnología avanzada, etcétera, los seres humanos se sientan y estén cada vez más solos y desprotegidos…

 

La  prueba es que, se puede estar en un lugar lleno de personas indiferentes, hablando o jugando… ¡Sólo con su celular!…

 

Algunos padres modernos, después de haber engendrado a sus propios hijos (sean  o  no  de  probeta),  se  asustan repentinamente ante las responsabilidades adquiridas por su irresponsabilidad; y al palpar que ya no tendrán oportunidad de reparar sus faltas cometidas, ¡en la única vida que vivirán!…

 

Simplemente abandonan a los descendientes, a su propia suerte, para continuar viviendo… “libremente” (realmente en forma libertina), ¡sus vidas!

 

Es ahí donde se cumple la profecía de que los padres estarán contra sus propios hijos, y por consecuencia, ante ese cruel desamparo de inocentes criaturas… la reacción… ¡Será viceversa!

 

Otros padres tienen que trabajar tanto para sacar a sus familias adelante, que se olvidan que lo más razonable es el “trabajar para vivir” y no… ¡El “vivir para trabajar”!

 

Por lógica, terminan tan agotados que ya no tienen ni la fuerza, paciencia, ni ganas de convivir, ni dar el amor necesario que se requiere… ¡Para poder tener una familia armoniosa y feliz!

 

Pocos son los que tienen suficientes recursos económicos, y… ¡Grandes compromisos sociales!; por eso les dan a sus niños… ¡Más de lo que necesitan!, como tratando de compensar económicamente… ¡El tiempo, cariño y cuidados indispensables para obtener esa excelente educación!, y aunque sea contradictorio, nos encontramos con muchos… ¡Pobres niños ricos!…

 

En ocasiones, cuando vemos a esas madres amorosas, que a pesar de vivir en condiciones paupérrimas, son capaces de dar hasta su propia vida, en pro de sus hijos, cometen el gran error de… ¡hasta dejar de comer!, para que ellos tengan más; o sacrificarse a máximo… ¡Para dar lo que ellas, nunca pudieron obtener…! y lo único que lograrán, serán hijos egoístas, que creen que se lo merecen todo; en pocas palabras… ¡Verdaderos monstruos, que el día de mañana se avergonzarán, hasta de sus propios padres!…

 

Respecto al Gobierno, como podemos observar, es lo mismo que pasa… ¡Dentro del seno familiar con los propios hijos!… Porque el Gobernar nuestra República Mexicana, es tan difícil… ¡Como el educar correctamente, a toda una familia!

 

Para que en nuestro hogar exista una excelente educación sin resentimientos entre hermanos y padres, dentro de un marco de amor, justicia, paz, equidad, libertad, abundancia y felicidad (sin ser indispensable la abundancia económica), ¡antes que nada debe de prevalecer el respeto!

 

Me ha tocado estar con ejemplares familias indígenas, dignas de toda admiración; al ver que son muy felices, a pesar de sus grandes carencias económicas; su alimentación a base de tortillas, frijoles, chile, hierbas y en ocasiones hasta gusanos y grillos; sin embargo, a pesar de su carestía… ¡Han comprendido la importancia del respeto mutuo y saben darle tiempo al tiempo!

 

En el campo la vida es muy sana y están en continuo contacto con nuestra Madre Naturaleza; como no hay luz eléctrica, se levantan en la alborada; desayunan todos juntos y cada quien tiene que desempeñar gustoso sus labores cotidianas. Comen unidos y descansan para reposar los alimentos, antes de continuar con su trabajo. Al atardecer se reúne nuevamente la familia; antes de cenar, comentan sus anécdotas del día, se divierten jugando niños y adultos.  En la noche frente a la hoguera, los abuelos cuentan maravillosas historias que niños y jóvenes atentos escuchan; al terminar, los adultos tocan sus instrumentos hechizos; todos cantan y algunos bailan felices frente a la hoguera; agradecen al Ser Supremo por el hermoso día y se van a dormir para despertar a… ¡Un nuevo amanecer!…

 

La clave del éxito de esas pocas y ejemplares comunidades que están en peligro de extinción consiste en:

 

Una vida sana sin vicios…

Ayudar desinteresadamente…

Gran generosidad entre los habitantes…

Protección para los ancianos y niños…

Trabajar para vivir y no viceversa…

Ejercitar adecuadamente sus cuerpos…

Practicar las bellas artes: música, canto, bailes, pintura, labores…

Convivencia ejemplar sin violencia y grandes dosis de amor y respeto…

 

Claro que hay de todo como en botica; porque también encontramos comunidades donde se consumen grandes cantidades de bebidas embriagantes y como consecuencia… ¡Existe mucho dolor, violencia familiar, desesperación, impotencia, destrozo de la inocencia, injusticia y autodestrucción!…

 

Tal y como lo vemos en nuestra famosa vida civilizada, con tantos adelantos, globalización, grandes cambios estratégicos, donde: Leyes absurdas… ¡Han remplazado a las necesarias!… Y como en algunas comunidades enfermas, no hemos tenido la suficiente fuerza de voluntad, como para hacerle frente a los diferentes vicios: iniciamos con el cigarro;  consumo de bebidas alcohólicas que nos hace perder la noción entre el bien y el mal; seguimos con las drogas, primero las naturales, después las químicas que destrozan nuestras neuronas y…

 

¡Todas las graves consecuencias que acarreamos cuando no estamos en nuestro sano juicio!…

 

¡Sufrimos y hacemos sufrir a todo nuestro entorno!… Estamos condenándonos a la autodestrucción; haciéndoles pagar con una crueldad indescriptible, a esas personas inocentes y justas que se crucen por nuestro camino.

 

Pero lo más triste de todo, es que con esa forma de vivir tan incoherente, nos exponemos no nada más nosotros, sino que a la absurda civilización, de no volver a tener la dicha del ver… ¡UN NUEVO AMANECER!…

 

Este artículo no es para comentar, sino para analizar…

 

Cariñosamente A. I.