Nuestra tierra debe de ser respetada

Volver los ojos al mar es sentir la presencia del elemento más grande que existe en este mundo del planeta azul, ¡el agua!, poder vivir cerca de la majestuosidad de su horizonte es sentir con profundidad su belleza. ¿Cuántas veces hemos estado disfrutando de sus cálidos líquidos en días de sol donde su brillantez refleja cual si fueran diamantes, llamando a armonizar las olas para buscar la quietud y hacernos sentir muy bien contemplándolo? También nos da la armonía para su disfrute total. En noches de luna sus reflejos nos permiten ver el espejo tan radiante que nos invita a disfrutar de la gran obra de Dios que solamente busca integrarnos para hacernos sentir parte de su creación, esto es sólo una porción de nuestra tierra, donde todos los seres humanos en igualdad de condiciones nos dá un halo de libertad para demostrarnos que todo fue creado para uso y disfrute de los seres que habitan esta parte del universo.

 

Ambición desmedida.

Este territorio fue concebido por el Creador para alcanzar la convivencia pacífica de sus moradores, y que tuviesen la oportunidad de emprender acciones tendientes a su conservación, pero tal parece que hacemos a un lado la finalidad con que fue hecho; en honor a la verdad, no estamos acatando el mandato supremo. Convivir en sana paz, inicia con la propia naturaleza, sin embargo queremos acabarla de tajo, tal parece que fuésemos merecedores de ser quienes le demos el golpe final a esta gran Obra Divina, que poco a poco sigue en un verdadero deterioro por la ambición desmedida de quienes no se hartan de ganar dinero y establecer imperios para doblegar a los amantes de las cosas vanas que solamente se muestran dóciles en el vaivén de sus ambiciones.

 

Si consultamos la historia de nuestro querido México, vamos a darnos cuenta que solo un siglo bastó para que tomaran acciones unos cuantos hombres de poder, para convertir a esta gran Nación en un reparto de ganadores, al dividirlo de norte a sur y de este a oeste y disfrutar de las canogias que implicaban ser de los predilectos del sistema político de esos tiempos. Siempre la mano del ser humano ha estado envuelta en causar verdaderos deterioros en la sociedad, donde todos tienen derecho a usufructuar de los elementos que por naturaleza nos fueron concedidos. Para darnos cuenta de la verdadera historia, urge que todos nos pongamos a analizar con detalle nuestros orígenes para saber cuales son nuestras raíces.

 

Tomar conciencia.

Solamente tomando con seriedad todo lo concerniente a un nuevo rumbo con verdadera integración, será siempre la ruta hacia el progreso, pero tal parece que si no tomamos conciencia de lo que se ha provocado a nuestro medio ambiente y a la propia sociedad, en la pérdida de valores, todo se vendrá abajo por falta de respeto, por lo tanto urgente será emprender nuevos senderos en donde pueblo y gobierno marchemos juntos con respeto y decoro. Ya estamos cansados de que sin consulta popular se hagan obras que laceran nuestra dignidad. Por eso les repito, la formula básica para lograr un buen gobierno es; “escuchar para decidir y planear para realizar”.

 

En nuestro hermoso territorio tal parece que fuimos bendecidos en una forma muy especial, ya que tenemos todos los climas, floras y faunas que le dan sentido a la vida y nos favorecen tanto en la costa como en la montaña, las praderas y los desiertos. Nacer en espacios tan prodigiosos conlleva un compromiso en donde debemos de corresponder a quien nos lo ha otorgado, protegiéndolos de tal forma que propicien la convivencia de tal manera que formemos una sociedad que vele celosamente por los intereses generales. Solo mediante este tipo de acciones, juntos podremos hacer sentir a nuestras familias que vivimos en una comunidad que tiene memoria y que guarda con respeto y devoción todo lo que la rodea, entornos llenos de magia y valores morales que nos enriquecen.

 

Nobleza que obliga.

Cuna ennoblecedora para quienes vivimos en esta costa norte de Jalisco, rodeada de verdes cerros y un mar lleno de belleza sin igual, postrado en una Bahía que posee un lugar de privilegio donde esta enclavada, admirada en todo su esplendor con un clima universal donde los seres que la habitan se sienten protegidos de todas formas. Un puerto de abrigo donde las embarcaciones que surcan por el Pacífico, encuentran su seguridad, cuando los huracanes y tempestades son fuertes, encontrando un verdadero oasis de placeres que alimentan al alma y nutren al cuerpo por su variedad de alimentos. Buques de alto calado que en sus recorridos disfrutan de sus playas y su pueblito tradicional.

 

Esto es nuestro Puerto Vallarta, donde siempre existe el cariño de sus pobladores, repartiendo sonrisas desde los niños, hombres y mujeres jóvenes y maduros, y nuestros amados viejos, porque es parte de su formación, es aquí donde se inspiró el gran pintor de México Don Manuel Lepe Macedo para dibujar la alegría de sus moradores, haciendo que en sus lienzos brotara nuestra forma de ser, llana y respetuosa. Hoy en día sus pinturas han recorrido el mundo, han impactado en forma positiva la promoción de nuestro destino turístico, nos dejó una gran huella y el privilegio de siempre recordarlo, nos legó su amor inmenso a su amado Vallarta, a muchos de los vallartenses que nos sentimos honrados de ser hijos bien nacidos, agradecidos por siempre de esta formidable tierra sagrada orgullo de los jaliscienses.

 

Aún hay esperanza.

Es por eso que tenemos que cuidar celosamente nuestra casa, hay voces internas y externas de gentes relacionadas con el sector productivo de nuestra población, apostándole a un verdadero cambio con rumbo definido. Esa es la esperanza donde existan verdaderos liderazgos, de hombres y mujeres preparados y decididos a enfrentar los rezagos de nuestra infraestructura urbanística y a utilizar sus potencialidades de manera racional. Por otro lado, buscar con humildad y sencillez el acercamiento a sus gobernados, donde exista una verdadera comunicación que nutra todos aquellos programas de beneficio colectivo. Que en lugar de prometer, resulta superior el de comprometerse con acciones viables que puedan realmente realizarse y aterricen, una vez que sean aprobadas por cabildo vía consulta directa con el pueblo. Por eso apruebo la iniciativa de un grupo de vallartenses en manos de su vocero Héctor Pérez García, que fue entregada al presidente de Puerto Vallarta Jalisco municipal Lic. Ramón Guerrero Martínez para su análisis.

 

Conminamos a nuestras autoridades a convertirse en verdaderos gestores que toquen las puertas ante la Federación o el Estado para buscar siempre el beneficio colectivo, también concertando con la iniciativa privada diferentes medidas de cooperación donde se refleje una verdadera prosperidad, donde se facilite la inversión siempre buscando equilibrios de la sociedad entre capital y trabajo. El único camino es tener los puentes necesarios que nos permitan lograr bienestar a nuestra comunidad.

 

Juntos debemos de utilizar las herramientas del trabajo, convivencia, inteligencia, tolerancia, con un sentido de responsabilidad, para que se vea reflejada la lealtad inquebrantable a nuestra comunidad.