Malpagados

Leí con muchísima atención las conclusiones de especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México sobre la necesidad de aumentar paulatinamente el salario mínimo; me quedé pensando: ¿será verdad o es otra manera de desviarnos del mundial de futbol y crearnos ilusiones fuera de esos eventos distractores tan básicos para nosotros?, nuestro verdadero alimento convertido a goles. Vale más un gol en estos tiempos que un kilo de pollo con tortillas, salsas y papas, preferimos los gritos de alegría salpicados por bebidas espirituosas que un buen plato de comida en nuestra mesa para compartirla con nuestros familiares y amigos cercanos. Así que los salarios en estos momentos son pecata minuta.

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Se tiene conciencia que el salario mínimo es uno de los más bajos de toda la región latinoamericana, en 12 años ha perdido su posición, esto esta en uno de los tantos reportes elaborados por Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Si se revisa el acumulado con respecto a Brasil por ejemplo, veremos que nuestros emolumentos diarios han aumentado 57.89 % mientras que los cariocas lo elevaron en 493.94%, las cifras son frías y se convierten en un cubetazo de agua helada como ellas al ver la pobreza en la que se desenvuelve el pueblo más necesitado.

 

La canasta básica, por los cielos, con el denominado salario mínimo solamente se puede adquirir la mitad de la canasta básica, si consideramos el precio del limón, su oscilación en el mercado, el huevo, el pollo y los productos que me faltan azúcar, frijol, arroz, café, leche y aceite sin latería como se acostumbraba antaño. No se puede subsistir con un salario mínimo al día, no lo anoto porque me da pena esa división que han realizado de las llamadas “zonas”, hay pobreza alimentaria, o extrema, de esa que el Presidente Peña Nieto se ha propuesto sacar a cinco millones de compatriotas en los próximos años, entonces si saben lo que sucede, una familia no puede vivir con un salario mínimo al día, no estoy descubriendo nada, ni siquiera llegó a sorprenderme, me apena que en mi país suceda esto y se exija calidad en muchos renglones de la actividad nacional.

 

 

¡Qué circunstancias tan desagradables!, en verdad el Banco Mundial no se equivocó al llamarles personas en pobreza alimentaria extrema. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), reporta en México “52 millones de personas en situación de pobreza” y al menos “28 millones de personas tienen carencias para el acceso a la alimentación”.

 

Si analizamos el comportamiento de los salarios desde 1987 al día de hoy, se ha perdido el 77.79 %. Para lograr el salario necesario para subsistir mediante la Canasta Básica Recomendable se requerían tres horas con tres minutos, ahora el trabajador requiere laborar 22 horas. Voy más al fondo del asunto hace 27 años, con un salario de seis pesos 47 centavos se adquiría una canasta media, hoy solamente un tercio de ella. Más aún; hace 32 años se adquirían 18 litros de leche con el salario mínimo, hoy solamente cuatro litros. El salario está empobrecido realmente y se compra menos por la inflación galopante a la que nos hemos acostumbrado.