El primer lugar

¡Siempre el primer lugar es símbolo de orgullo!, sin embargo… ¡En nuestro adorado país es sinónimo de vergüenza!…

 

Cuando era niña, no se tenía idea de lo que era… ¡El trauma infantil!… ¡Problemas de salud por inactividad!… ¡La falta de respeto para los adultos!… ¡La pornografía!… ¡Comercio de órganos humanos!… ¡La sordera e indiferencia infantil!… ¡El bullying!… ¡Niños delincuentes sentenciados como adultos menores!…  ¡La educación sexual!… ¡Maestros bandoleros!… ¡Indiferencia para cuidar como se merece el futuro de nuestro país!… ¡Niñas compitiendo gustosas como sexo-servidoras!…

 

¡Niños vendiéndose por hambre con  adultos degenerados!…

 

Bien o mal, de la clase social que fuere, las familias mexicanas eran respetadas y admiradas a nivel mundial  porque no sólo estaban compuestas por padres e hijos, sino que los abuelos desempeñaban un papel muy importante en nuestra sociedad.

 

Por lo regular los niños jugábamos libremente en las calles; construíamos nuestros juguetes; nos llevaban a repartir alimentos y ropa a las cárceles, hospitales,

“orfanatos”, que en realidad en mi pueblo no existían porque como todos se conocían, cuando un ángel terrenal perdía a sus padres, no faltaba quien lo adoptara como hijo gustosamente, ya que los pueblerinos, sin importar sus carencias, simplemente decían:

 

“Dónde comen cinco, uno más ni se nota”. Y sonriendo bromeaban… ¡Basta agregar más agua a los frijoles!

 

Tanto en casa como en escuelas, desde “párvulos”, nos enseñaban a compartir gustosos y a ahorrar en los famosos cochinitos, para comprar “caprichos” o ayudar a nuestros semejantes.

 

También a aprendíamos a respetar a nuestra Patria, sus Gobernantes y leyes.

 

En todas las aulas nos enseñaban dos importantes materias: Moral y Civismo.

 

Así fuera escuela laica, siempre se mencionaba a un ser Supremo: La Guadalupana, Jesús, Jehova,  la misma masonería enseñaba en escuelas… “Con el único objetivo de despertar en las  personas los sentimientos de la más pura humanidad y la práctica de todas las virtudes, sobre todo a respetar y amar a la sabiduría que consagra a la humanidad como verdades eternas”.

 

A pesar de que la tecnología no estaba tan avanzada, y al cocinar se tardaban mucho tiempo para realizar esas recetas caseras tan complicadas, como nutritivas  y deliciosas, padres y abuelos, tenían tiempo suficiente para disfrutar de nuestros juegos, mimarnos, contarnos cuentos de hadas, fábulas y moralejas de Esopo, cuentos y  música Cri-Cri; arrullarnos antes de dormir; comer todos juntos en familia y sobre todo agradecer conjuntamente a Dios por un día más vivido.

 

Ese fue el México que tuve la dicha de vivir, al igual que muchas generaciones de antaño donde nacimos y crecimos en una real libertad… ¡Felices, sin libertinajes ni traumas infantiles!

 

Donde eran de suma importancia la puntualidad y la Palabra de Honor… ¡Símbolo de respeto para nuestros semejantes!

 

La mayoría de los niños sólo teníamos la obligación de sacar el Primer Lugar, o por lo menos, tratar de esforzarnos al máximo para conseguirlo.

 

En todas las escuelas, laicas o religiosas, no sólo aprendíamos, sino que analizábamos detenidamente las palabras de Don Benito Juárez (aprendidas en el seminario donde asistió: “Entre los individuos como entre las Naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

 

Donde el sacar el Primer Lugar aparte de ser nuestra obligación, representaba un gran orgullo tanto para Maestros, nuestros Padres y para con uno mismo.

 

¿Por qué ahora al pasar por tantos cambios de forma de vida por la famosa globalización; algunos alteraciones absurdas en las mismas leyes donde la impunidad está a la orden del día; donde tratan de destrozar de tajo a la inocencia permitiendo legalizar la mariguana con el único objetivo de embrutecer más a nuestros niños y jóvenes; donde ciertos Maestros en lugar de ser ese gran ejemplo para sus alumnos se comportan como verdaderos hombres de cavernas; donde es más importante la sexología que las clases de Moral y Civismo; en vez de evitar la entrada a menores al cine donde exhiben películas para adultos, con el fin de proteger su inocencia, a todas horas en la televisión e Internet pasan con un léxico muy vulgar, todo tipo de pornografía?

 

Cambiaron Moral y Civismo por clases de sexología impartida en ocasiones por Maestros corruptos y degenerados; sacaron a Dios de las escuelas, y como consecuencia… ¡Ganamos el primer lugar en bullying a Nivel Internacional!…   Algunos para que no nos estorben nuestros hijos, cambiamos los juegos y competencias físicas al aire libre (ahora súper contaminado), por tecnología que obligan a nuestros ángeles estar muy concentrados y sentados en un mismo lugar y posición, pero gracias a eso también…

 

¡Ganamos el primer lugar mundial en gordura y obesidad!…

 

Por eso vuelvo a repreguntar: ¿Es el primer lugar en éstos tiempos de tanta tecnología, egoísmo, indiferencia y avances médicos, un símbolo de orgullo?… ¡O de vergüenza!

 

Este artículo es para meditarlo con esmero….

 

Cariñosamente Ana I.