Animalicidios

Mi perrita se llama kuky, una mascota atenta y cariñosa, me la regaló mi mamá, tiene dos años conmigo: me ha roto varias fundas para lavadora, calcetines, blusas, ropa interior además de realizar alguna función fisiológica en el interior de mi casa; preguntaría cualquier persona el por qué todavía está conmigo después de tantos estropicios, simplemente es mi perrita y la quiero tener a salvo todo el tiempo; ni pensarlo, me daría mucha pena separarme de mi mascotita de raza Chihuahua, con sus colores café y blanco me ha robado el corazón. Sabe cuando hace alguna travesura, se esconde cuando llego o se retuerce sin dejar de mover su cola. Dos gritos bastan o una palmada sobre el mostrador de la cocina o mueble que este cerca para enterarla de mi enojo. Jamás le he pegado o dejado sin comer como castigo, ¡nunca! Es un animalito que no pidió venir al mundo a sufrir.

 

Los animales domésticos son sumamente sensibles al maltrato, responden de acuerdo a su naturaleza, se defienden o agreden sin razón cuando sienten peligro inminente o ven invadido su territorio, también cuando son adiestrados para ese fin. Solamente así, de otra forma se retiran. Esto sucede con todos los animales. Por eso aplaudí cuando se iniciaron las propuestas de legislar en contra del maltrato a ellos y la prohibición de circos con animales. La crueldad a la que son sometidos tiene que terminar, el sufrimiento o daño infringido en zoológicos, públicos y privados, circos, tiendas de mascotas incluso en hogares. No se puede olvidar que esto es un conflicto moral en el que ha caído la naturaleza humana, este comportamiento vil está considerado en los componentes de la triada psicopática, junto con la piromanía y la enuresis. Se tendría que denunciar a todos los que maltratan animales o están en alguno de los dos puntos anteriores, son verdaderos psicópatas, bastaría analizar su comportamiento desde su infancia.

 

A diario millones de animales en el mundo sufren diversas agresiones: mutilaciones, quemados, sedados, drogados, electrocutados en experimentos, para la diversión de algunos o hasta como alimento en la venta de carne exótica. Algunos utilizan de escudo la investigación científica, lo que se sabe es que estos momentos sádicos no se justifican a plenitud, aunque se realicen en centros educativos, o para fines diversos. Se tiene registro de medicamentos expedidos en farmacias autorizadas para solucionar algún malestar humano después de haberse  aplicado a ciertos animales (ratones, perros, gatos, monos, etcétera).

 

El resultado  ha provocado en humanos malformaciones irreversibles. Algunos ejemplos: un total de mil 115 ballenas piloto (Globicephala melas) masacradas en un año en las islas Feroe (región autónoma de Dinamarca), acción que se convierte en la matanza de ballenas más grande del mundo. El horror tiñe de rojo las aguas de Japón más de 20 mil delfines asesinados en las costas del país del sol naciente para ser comidos como sushi. El blanco hielo ártico convertido en rojo carmín, la cuota de captura 338 mil ejemplares  focas arpa (Phoca groenlandica) murieron, el gobierno canadiense la fijó. En áfrica, los nativos de varios países del continente comercian y consumen carne de animales salvajes, lo consideran normal y necesario para absorber el poder de esos “poderosos” animales a expensas de estar al filo de la extinción.

 

En los circos detrás de un escenario con luces, olor a palomitas y el sonido de los aplausos elefantes, jirafas, cebras, leones, tigres y cuanto animal caiga en manos de los crueles circenses pierden la vida por enfermedad, de hambre o asesinados por no cumplir las órdenes y arruinar el gran acto. Esto es solamente una parte de las atrocidades diarias en contra de los animales generadas en todo el mundo, esto me lleva a una reflexión y llego a la conclusión que lo único en lo que realmente nos parecemos a esos pobres animales es en la manera de sufrir.