El origen de la cefalea…

Estimados amigos, gracias por continuar interesados en la lectura de tips para conservar una buena salud y mantener una buena calidad de vida, conservando la ilusión de vivir muchos años.

 

En esta ocasión hemos seleccionado un síntoma muy frecuente, pero que cuando aparece, a veces nos saca de quicio; el dolor de cabeza, como coloquialmente conocemos a la cefalea.

 

En la vida de todo individuo sano o enfermo, siempre ha existido la posibilidad de padecer esta manifestación que puede ser transitoria y sin repercusión alguna,  pero también puede ser la primera manifestación de muchas enfermedades como la hipertensión arterial o incluso hasta la aparición de un tumor cerebral. Es tan común esta manifestación que incluso lo referimos como un “dolor de cabeza” cuando tenemos un problema que no hemos podido resolver.

 

Un problema común.

La cefalea se le considera una de las expresiones de dolor más frecuentemente referidas, a través de la historia del ser humano, su presentación puede ser leve y pasajera,  a lo mejor por fatiga o exposición a un estimulo intenso (luz, sonido o movimiento), o puede presentarse en forma de migraña o jaqueca, aclarando que no todos los dolores de cabeza son migrañas, así como no todas las migrañas son cefaleas.

 

¿Migraña o cefalea?

A la migraña en griego se le denominó hemicránea, porque comúnmente ataca a la mitad de la cabeza, en árabe también existe la palabra jaqueca y su significado es “media cabeza”, su manifestación cuando se hace presente, comúnmente puede ser súbita y muy intensa, llegando a incapacitar completamente a quien la esté sufriendo, A esta manifestación también se le reconoce que tiene un origen de carácter genético y que puede afectar hasta más del 16% de la población a nivel mundial, la mayor incidencia se presenta en las mujeres, por lo que probablemente tenga que ver  alguna relación de tipo hormonal, ya que llega  a presentarse durante los periodos menstruales incluso se le denomina “tensión pre menstrual”.

 

La cefalea puede ser aguda o crónica, puede ser recidivante u ocasional, pero puede presentar manifestaciones que impactan el lado afectivo, provocando angustia porque no se conoce qué es lo que está desencadenando este síntoma, quien la sufre inmediatamente se imagina lo peor y quizá tenga razón, ya que una cefalea aguda y persistente es una señal inequívoca e importante de que está emergiendo alguna enfermedad sistémica que puede corresponder a un serio problema de salud, y es la razón por la que debemos acudir a un medico bien preparado que sepa interpretar y precisar la posible causa de la cefalea para entonces planear un tratamiento correcto y erradicar el problema.

 

Mucho más grave.

Sin embargo, esto no es lo que comúnmente sucede, ya que cuando aparece una cefalea o migraña, se nos hace muy sencillo acudir al mercado o a la farmacia más cercana para adquirir un analgésico que mitigue o quite este dolor, pero en el fondo, lo único que estamos haciendo es que estamos enmascarando posiblemente un padecimiento que ya se encuentra dando manifestaciones sistémicas y que requieren de  una buena revisión médica, con la finalidad en primer lugar de precisar diagnóstico, y si se tiene remedio, planear un tratamiento correctivo adecuado, ya que al tomar analgésicos únicamente estamos disfrazando el problema y no resolviéndolo.

 

Imagínese ustedes que alguien tiene una cefalea intensa y se le quita temporalmente al tomar un potente analgésico, pero si el origen de esta cefalea es una hipertensión arterial severa la cual debe de ser tratada no con analgésicos.

 

La cefalea  puede acompañarse también de otras manifestaciones como nausea y vomito en proyectil, que pudiera significar la presencia de importante cráneohipertensión por la presencia de una masa tumoral.

 

Las causas de cefalea pueden ser múltiples, tomando en cuenta que pueden existir factores predisponente de tipo genético, ya que hay familias que se les conoce tradicionalmente como portadoras de migraña, habiéndose identificado que existe un gen anormal que la trasmite y que se encuentra insertado en el cromosoma 9.

 

La edad es importante para poder identificar sus posibles causas, ya que pueden existir migrañas o cefaleas en cualquier edad, siendo muy infrecuentes en la infancia, y más frecuentes a partir de la adolescencia hasta la senectud.

 

Otro factor importante en esta patología es el estrés y todos los factores ambientales que pudieran desencadenar, incluyendo demasiado ruido o presiones de carácter psicológico ante un peligro o amenaza; en los alimentos también existen motivos para que pudieran desencadenarse cuadros relativamente agudos de dolor relacionados con algunos alimentos tales como algunos frutos secos (conservas), de ingesta excesiva de chocolate, vainilla, cacao así como  la ingesta y alimentos  considerados comida chatarra como serian los embutidos como las salchichas y las carnes frías, ya que estos alimentos durante su preparación y para su conservación se les adicionan sustancias toxicas como el glutamato onozodico entre otros.

 

El alcohol.

Definitivamente al alcohol se le considera un factor desencadenante de la cefalea, y va a estar relacionado de acuerdo a la calidad de bebida alcohólica que se haya ingerido, ya que entre más corriente o alterada sea esa bebida, mayores serán las manifestaciones a nivel de sistema nervioso central, y para precisar este detalle, pregúntenle a quien ustedes gusten cómo se siente después de una terrible borrachera durante la “cruda”.

 

Al estrés siempre se le ha considerado como un factor muy importante en el origen de este padecimiento o manifestación, la vida moderna en el presente siglo nos tiene a todos con un grado de estrés que quizá en otras épocas no se tenía, el ejemplo clásico es que está uno preocupado por todas las responsabilidades que uno carga (propias y ajenas), y se intensifican por el grado de responsabilidad de cada uno, llegando incluso a desencadenar además de cefalea una gran descarga de adrenalina (catecolaminas) que pueden transformarse en un cuadro de crisis hipertensiva.

 

El ser humano normalmente, puede sufrir de cambios hormonales, principalmente relacionados con la mujer en el ciclo menstrual. Ocasionalmente pueden existir otros factores como el clima, cuando el medio ambiente exterior se encuentra demasiado caliente (insolación). Cuando existe insomnio o dificultad para conciliar el sueño, puede convertirse en una cefalea persistente. Clínicamente  la cefalea  puede presentarse en episodios puede ser leve o intensa, puede durar unos minutos o varias horas, pueden acompañarse de manifestaciones visuales tales como la visualización de puntos negros, luces brillantes o incluso puede llegar a presentarse distorsiones visuales serias, todas estas manifestaciones obligan al paciente a suspender sus actividades, no se pueden concentrar y comúnmente buscan refugio en la almohada, e incluso pueden presentarse casos con alteraciones en la coordinación y el equilibrio y pueden existir manifestaciones más graves y severas como la presencia de nausea y vomito en proyectil, como lo comentamos anteriormente por un aumento de la presión intracraneana con todas sus consecuencias, pueden aparecer también manifestaciones menos importantes como debilidad, cansancio, hormigueo de miembros superiores e inferiores y cambios en la sensibilidad.

 

Tratamiento

Debe iniciarse el tratamiento a la brevedad posible buscando erradicar el factor que inició  este cuadro, aunque no siempre se tenga la solución total para erradicar este padecimiento.  Por favor no nada más use analgésicos, busque ayuda para que se encuentre la causa que motivo la aparición de esta molesta manifestación neurológica. Este artículo fue escrito con la colaboración de la Dra. Estela Serratos y otros distinguidos miembros de Biomédica Center de Occidente. Si tiene usted alguna duda o comentario puede consultarnos al teléfono                     (322) 293-6161 o al correo electrónico; dr.morales@iibmedicalcenter.com o drmorales1999@gmail.com.