Los conflictos sociales durante las Copas del Mundo

Todos sabemos que la organización de un Mundial repercute para bien y para mal en las diversas facetas tanto de los directivos, jugadores y aficionados hasta en la sociedad del país anfitrión. Es así que mientras los equipos corren detrás del balón, en las calles aledañas a los estadios se van escribiendo aquellas historias “incómodas” que merecen toda la exposición internacional a través de esta vitrina.

El evento más importante de la FIFA no siempre ha sido meramente deportivo. A través de los años, los Mundiales han estado marcados por problemas socioeconómicos muy graves que terminan afectando drásticamente el desarrollo del campeonato.

Por ejemplo, en este Brasil 2014 las protestas multitudinarias exigiendo mayor presupuesto para salud y educación no se hicieron esperar ante el anuncio de una inversión superior a los $3 mil millones de dólares en construcción/remodelación de estadios exclusivamente.

En Sudáfrica 2010 se desató una polémica por la inversión de más de $5 mil millones de dólares para albergar el Mundial en un continente que tiene tantas carencias. Además, 100 mil personas fueron desalojadas de las sedes y hoy en día no han podido regresar a sus hogares.

En Alemania 2006 todo se mantuvo sereno. Quizá el estar cobijados por el primermundísmo de Europa les permitió organizar este evento sin repercusiones que lamentar.

El Mundial del 2002 fue organizado conjuntamente por Corea del Sur y Japón y a pesar del gran despliegue tecnológico que se ejecutó, la tensión apareció en la zona cuando el país vecino, Corea del Norte, les cerró las puertas a los inspectores del Organismo Internacional para la Energía Atómica.

Un Mundial antes, en Francia 1998, hubo una huelga ferroviaria que paralizó tanto al país anfitrión como a cinco países más (Grecia, Bélgica, Portugal, Luxemburgo y España) ante la demanda de reducir la jornada laboral a 35 horas semanales. A esta huelga se sumó la del sector textil y metalúrgico.

Nuestro país vecino, Estados Unidos organizó la Copa Mundial de 1994 en medio de intervenciones militares y nacientes acuerdos comerciales: El país norteamericano invadió Haití para derrocar el régimen dictatorial de Raoul Cédras y regresar al poder al Presidente Democrático Jean-Bertrand Aristide quién había sido derrocado por un Golpe de Estado en 1991 y, a finales de 1993, se había firmado recientemente el Tratado de Libre Comercio.

Checoslovaquia y la URSS disputaron su último Mundial en Italia 1990 porque tiempo después desaparecieron como naciones. El socialismo soviético estaba en plena crisis, afectando al Partido Comunista de Italia que a la postre se convertiría en el Partido Democrático de la Izquierda. Esa organización política cambió la orientación hacia la socialdemocracia.

¡Y llegamos a la Copa del Mundo México 1986! Este torneo estuvo marcado por el sismo del año anterior que, de acuerdo a las cifras oficiales, causó la muerte de 3,692 personas (aunque el número exacto no se conoce debido a que muchas víctimas no tuvieron un acta de defunción). Además, durante la inauguración de este Mundial, el entonces Presidente de México, Miguel de la Madrid, fue abucheado por la fuerte inflación que caracterizó la segunda mitad de su mandato.

Más allá de Maradona, Matthäus, Romario, Zidane, Ronaldo, Del Piero, Iniesta y de los demás jugadores que engalanaron todos estos Mundiales, podemos encontrar en el fondo del esquema la lucha del desvalido, el sufrimiento de los opositores políticos y la voz incipiente de un pueblo que exige a sus respectivos gobiernos una equilibrada inversión entre el combate a sus problemas mediáticos y simples estadios de fútbol.