Carga pesada

En determinados momentos de la vida, como que por cosas del destino, de un instante a otro, nuestra forma de vivir… ¡Cambia drásticamente debido a una carga inesperada!…

 

Una guerra, un temblor, un ciclón, una inundación, un incendio, la contaminación ambiental, el calentamiento global, una traición, un robo, una cruel confusión, el desplome de la Banca, la pérdida del trabajo y desajuste de la economía familiar, un infame secuestro, una terrible enfermedad, una dolorosa desintegración familiar, o… ¡La misma muerte de quien nadie logra escapar!

 

Aunque parezca increíble, a veces como que muchas tragedias se reúnen al mismo tiempo y los afectados sentimos que ya no hay solución, ¡que todo está perdido!, algunos ¡Hasta llegan a pensar que es mejor terminar con su propia vida! Unos lo logran… ¡Otros no!

 

¿Qué no les habrá tocado vivir y ver, a esas personas que ya se encuentran pasadas de la edad de oro?…  Pero que a pesar de todo, nos dejan un gran ejemplo, al no sucumbir y valerosamente haber sobrevivido esas  cargas inminentes, algunas tan grandes, ¡que pueden dejar hasta cicatrices en el alma!

 

Han saboreado los éxitos; han tenido fuertes fracasos (a los que es mejor llamarles experiencias);  también sentido grandes dolores físicos; espirituales;  pérdidas humanas y materiales…

 

¡Cuántas experiencias han enriquecido esas largas vidas, tan llenas de pesadas cargas corporales y emocionales!…

 

¡Cuántas lecciones del existir, a su lado podemos aprender!…

 

Es inaudito que de un segundo a otro… ¡Todo se puede acabar!

 

Cuando nos toca vivirla en carne propia, sentimos como que nuestro mundo obscurece, se desploma, nos asfixia, creemos desfallecer… ¡Percibimos una absurda muerte lenta, porque llegamos a sentir como que nuestro corazón va a estallar o dejar de latir!…

 

Sin embargo, ¡no morimos!, e increíblemente seguimos respirando, luchando, sacando fuerzas… ¡No sé de dónde!, porque tenemos que cumplir con esa misión para lo que hemos sido creados…

 

Son tan maravillosos los designios de Dios, que ni después de muertos, podremos descansar en paz, sino hemos podido realizar… ¡ese encargo de nuestra existencia!…

 

Por ejemplo: Esos seres divinos que por miedo o egoísmo no se les permitió ser y fueron exterminados antes de nacer…

 

¡Los pobres padres llevarán silenciosamente en su conciencia esa pesada carga, hasta que se encuentren con el perdón!…

 

Otro más: Aquellos que creyeron que humanamente no era posible sobrellevar esa dura carga y prefirieron quitarse la vida; no sabían que al huir de su destino, se quedarían entre nosotros… hasta que de una forma u otra… ¡Cumplieran con  su misión!…

 

Es tan importante creer en algo superior a nosotros, ya sea: Dios, Jesús, Cristo, Jesucristo, Alá, Buda, Krishna, Jehová, Yahve, Mahoma, Energía, Poder Astral etcétera, porque eso nos servirá para tratar de ser mejores día a día; así todos seríamos más humanos, responsables, respetuosos, justos, amorosos, caritativos, bondadosos.

 

Si todos nos uniéramos… ¡Lograríamos vivir en un mundo más equitativo y equilibrado!, dentro de un ambiente de paz, armonía, abundancia, respeto, libertad  y  felicidad.

 

Por eso, en nombre de ese Ser Supremo, cuando sintamos  que nuestra carga es muy pesada y sólo logremos percibir el lado obscuro de la vida, en lugar de desesperarnos… ¡Hay que confiar plenamente en ese magnánimo Dios!, sólo así, con la entrega total en cuerpo y alma… ¡Veremos como en forma milagrosa, un rayo de luz iluminará de nuevo nuestro sendero!

 

La carga se hará menos pesada, ya que tarde o temprano comprenderemos, que las cosas pasan por causalidad más que por casualidad y que… ¡No hay mal que por bien no venga!

 

Posiblemente preguntes: “¿Qué me dirás sobre el cruel secuestro y fallecimiento de un ser inocente que es ejecutado sin piedad?”

 

¡Ciertamente la carga es muy pesada!; pero es menos doloroso el ser pariente de la víctima, que… ¡Del victimario!

 

Si entregamos esta terrible carga a nuestro Creador,  y le pedimos con gran fervor que se haga su voluntad y no la nuestra, encontraremos esa paz y tranquilidad tan necesaria en los hogares que por determinadas razones, aunque todos vivamos bajo el mismo techo, en realidad… ¡No nos conocemos y estamos condenados a una dolorosa desintegración familiar!

 

Con la falta de ese ser querido, aprenderemos a valorarnos, reunirnos, aceptarnos y realmente amarnos  sin obstáculos, ni mentiras… Comprobando que su sacrificio, no fue en vano y la familia después de sobrevivir esa terrible tragedia, se hará más fuerte, ¡unida e invencible!, y así dichosamente… ¡La víctima después de muerto… habrá cumplido con su maravillosa misión!

 

Recuerden: Que tienen más valor los bienes eternos que los pasajeros…  “No importa cuánto vivas, sino cómo vivas”…

 

Cariñosamente Ana I.