Falso, Falacia. Verdad, Lógica.

La lógica es una rama de la filosofía, con su propio objeto de estudio. Es difícil establecer de manera simple sus problemas y modos de operación. Ya que aunque la lógica matemática establece que 2 mas 2 es siempre 4, la Lógica del pensamiento se dedica a probar que 2 mas 2 puede ser 5, 3, 6, y no siempre 4. Aquí es donde podemos comenzar a entender el pensamiento lógico que parte de premisas muy simples, de deducción y observación, pero que su estructura y resultado no siempre son igual de simples. Pues un pensamiento o enunciado puede ser correcto, pero falso. Un pensamiento puede establecer verdades, pero esas verdades son falsas, aunque su enunciado parezca cierto y por tanto verosímil. Entender esta contradicción puede ayudarnos a comprender mejor el alcance de los enunciados lógicos, pues aunque no nos demos cuenta, estamos rodeados de ellos todo el tiempo. Los escuchamos en la radio, los vemos en televisión, lo inunda la publicidad, lo retuerce la política, lo enarbola el deporte, lo confunde el nacionalismo. La lógica atraviesa el formato social moderno y muchas veces lo condiciona y confunde, otras lo encausa y aclara. De esa forma por momentos podemos apreciar que no siempre todas las peras son manzanas.

 

A saber: La palabra lógica deriva del griego logike, que significa, dotado de razón. Razón intelectual, argumental, dialéctica, etcétera. Su objeto de estudio es la inferencia. Es decir el arribo a conclusiones a través de premisas por medio del razonamiento. Pero no todas las premisas e inferencias son correctas o aceptables. La lógica también estableces cuáles son cada una de ellas. De alguna manera esto da lugar a las Falacias que muy a menudo surgen o se sostienen con métodos lógicos pero que están tan envueltas en el discurso diario cotidiano que se nos pasan de largo sin ser advertidas.

 

Por ejemplo, una Falacia del pensamiento lógico sería la siguiente: Si Ana estudia aprobará el examen. Ana aprobó el examen. Por lo tanto Ana estudió. Este es un ejemplo básico y clásico de Falacia (lo pueden encontrar en cualquier página de internet que hable de lógica). Ya que pasa por alto el hecho de que Ana tal vez aprobó por suerte, porque copió a un compañero, o por favor de la maestra. En fin por múltiples circunstancias que no se toman en cuenta al formular el razonamiento, que en apariencia puede ser válido. De estos ejemplos tenemos miles en los medios de comunicación, en la publicidad, en el deporte: El joven toma coca cola y es feliz y baila bien. Por lo tanto. Tomar coca cola me hace feliz y bailar bien. Falacia. Falso. Gana las elecciones el partido que tiene más votos. El partido tal o cual ganó las elecciones. Por Tanto. Fue el más votado. Falacia. El jugador que hace más goles es el mejor. Fulanito hizo más goles este año. Por tanto. Es el mejor. Falacia. Falso. Lo que se ve en la tele es verdad. Vi un terremoto en la tele. Por tanto. Esas imágenes son la verdad. Falacia. Falso.

 

Este tipo de enunciados nos inundan todos los días, sumando además una ilimitada cantidad de imprecisiones, de datos manipulados, de palabras e ideas sacadas de contexto. No es casual. Pues de esa forma construyen el discurso diario. Y del discurso diario se alimenta el pensamiento homogéneo y simplificador, sin fisuras. Sin tiempo ni voluntad para el análisis y en un dos por tres pasamos del refresco que te hace ser feliz y bailar bien, al estereotipo que plantea el producto para ser consumido y de ahí más rápido aún a la discriminación si no formas parte de dicho estereotipo.

 

Si es judía es de tal o cual forma. Si es afro es de tal o cual forma. Si es latino es de tal o cual forma. Si es mujer, si es hombre, si es gay, si es lesbiana. Y en menos que canta un gallo, todos tenemos nuestro casillero donde acostarnos adormir y ver televisión. El ciudadano común, sin importar clase social o status, está afectado por esta realidad de la Falacia, de lo Falso. Pocas veces asistimos a momentos debeladores donde encontramos otro discurso. Un discurso pluricultural, integrador, abarcador, democrático, colectivo. Y cuando eso ocurre, generalmente es combatido, nuevamente encasillado, perseguido.

 

Sin embargo en algunas ocasiones la insistencia del pensar bien con toda la lógica de tu lado, alcanza el consenso social suficiente para que un paradigma diferente tome lugar. Algunas veces a ese momento se le ha llamado revolución, otras, nueva era, vientos de cambio, caídas de muros. No debemos temer a lo nuevo, lo nuevo necesita amigos (como dice una conocida película de animación). Apoyo, impulso. Sobretodo, si lo nuevo es la Verdad opuesta a la Falacia, a lo Falso.