Editorial

Al parecer y por lo que han estado haciendo nuestros “representantes populares”, respecto a las reformas constitucionales, los mexicanos, todos en su conjunto, estábamos equivocados de lo hecho por Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Emiliano Zapata, don Lázaro Cárdenas del Río, Adolfo López Mateos y todos los demás luchadores por mejorar el estatus de la población mexicana que ha luchado por tener una verdadera soberanía.

El postulado iniciador de la llamada Revolución Mexicana de “Sufragio efectivo, no reelección”, ha pasado a segundo término al aprobar dichos representantes populares la reelección de servidores públicos que, si no estaban vedados en realidad como la reelección a la Presidencia de la República, por lo regular no se daban precisamente para no levantar algún tipo de escozor en la ciudadanía; sin embargo, ahora ya se pueden reelegir diputados y senadores, supuestamente para que en el caso de ser reelectos, sería una prueba de su buen desempeño.

Pero esto podría ser nada más un caldo de cultivo para ver la reacción de la ciudadanía en cuanto a dichas reelecciones para después pasar a lanzar la iniciativa de que también los gobernadores sean reelectos y ya con todo cuajado, dar paso para que quien ocupe la Presidencia de la República sea reelegible para el mismo cargo.

Ahora resulta que la expropiación petrolera llevada a cabo por el “Tata” Lázaro Cárdenas del Río, no fue la decisión adecuada, ya que se le ha corregido la plana aprobando nuestros representantes populares una decisión de la cúpula de sus partidos, que echa por tierra lo que se nos había dicho de que históricamente había sido un hecho heroico e inamovible para siempre por ser una expropiación que conllevó la donación en especie de muchas de las pocas pertenencias del pueblo mexicano, inclusive de hasta animales de corral que fueron ofrecidos para coadyuvar en el pago por la expropiación. Sin embargo, con esta  reforma energética se está dando una clara señal de que lo emprendido por don Lázaro Cárdenas no estuvo nada bien; que malamente se aprovechó que los gringos y los ingleses andaban ocupados en Europa, con Adolfo Hitler para ya no permitirles a las compañías petroleras de allende el río Bravo y la mar océano, siguieran abusando de los trabajadores mexicanos a quienes les estaban negando sus pagos y demás prestaciones ya devengadas, así como el incumplimiento con el Estado de rendir cuentas respecto a la riqueza negra que estaban extrayendo del subsuelo, aparte de no contemplar la grande contaminación que estaban generando sus plantas petroquímicas que sin más ni más, les importaba muy poco degradar la flora y la fauna en donde estuvieran establecidos o haciendo sus trabajos de exploración.

En la misma forma, velada o subliminalmente se ha puesto en duda y por ende en entredicho que el Tata Lázaro Cárdenas del Río, haya actuado leal y patrióticamente al nacionalizar los ferrocarriles en 1937, pues ahora ya no pertenecen otra vez a la nación mexicana. Para nuestros representantes populares que hacen eco de los gobernantes federales en turno que toman los Bienes Nacionales como de su propiedad muy particular y no de la nación en su conjunto, lo hecho por don Lázaro estuvo muy mal, de ahí que se resarza el error cometido en el siglo pasado restituyéndole a las compañías extranjera lo que antaño fue suyo. Hoy se les devuelve quizá hasta con una disculpa de que hayan sido lesionados en sus intereses económicos; pero como nunca es tarde, se les regresa a los extranjeros lo mismo que antes de Tata Lázaro hacían: Abusar de la clase trabajadora y del subsuelo nacional, tal vez hasta con la cantaleta mexicana tan tradicional de: “Ustedes perdonen”.

Y a la par con la dichosa reforma energética y ya desde hace tiempo aunada también a la agraria, se podría decir que qué equivocado estaba Emiliano Zapata al decir eso de que “La tierra es de quien la trabaja”, ya que ahora se podría decir que “la tierra es de quien la explota”, pues se ha dicho que si bien se le quitó a la reforma la palabra expropiación, aun así se le otorga a la Iniciativa Privada se apodere de los terrenos que crea convenientes para revisión, investigación y posible exploración y explotación de los terrenos que crea conveniente por el tiempo que considere necesario el invasor, perdón, el investigador en turno.

Los ferrocarrileros en activo en los años de 1958-59 no toleraban oír hablar de Adolfo López Mateos, por la represión en contra de ellos, pero reconocían lo de la CFE.