Un valioso amigo me envió un vídeo que me llenó de  tristeza y a la vez de  ternura, al ver cómo un indefenso perrito callejero estaba casi petrificado; con sus ojos desorbitados, parado en una puerta, temblaba sin parar, todo temeroso, al percibir que alguien trataba de atraparlo.

 

El animal a pesar de su pequeñez, cada vez que le lanzaban el lazo, desesperado, mostraba sus dientes y gruñía, tratando de morder a su agresor.

 

Cuando el cazador fortuito logró su cometido, el perro se defendía agresivamente; sin embargo, el hombre, respondía con una paciencia asombrosa, acariciándolo con una suave franela.

 

La labor de convencimiento no fue fácil, pero como dice la sabiduría popular: “El que persevera alcanza”.

 

Poco a poco fue haciendo contacto físico, hasta que el animal maltratado, sintió la ternura de su supuesto agresor y se dejó acariciar.

 

Una de las primeras palabras que el Papa Francisco le dirigió a su pueblo fue: “No hay que tenerle miedo a la bondad y ni a la ternura”.

 

Pido a Dios para que exista más bondad y ternura, también para los miles de niños inmigrantes que a diario, no sólo son atrapados como ese indefenso animal, muchos también son violados, vejados, robados y después de tanto daño, sin piedad, ni amor, quedan esos frágiles cuerpos todos lastimados ¡tanto física, como psíquicamente!

 

Lo peor es que se van acostumbrando a esos duros golpes de la vida, junto con un nuevo sentimiento no conocido antes, pues quedan por dentro con mucho rencor y odio acumulado, que tarde o temprano se desatará, causando peores daños que… ¡un fuerte terremoto o un incontrolable tifón!

 

Después de ese terrible trauma psicológico que difícilmente se puede olvidar, son regresados con las manos vacías y el alma destrozada, de las fronteras de los países vecinos, abandonándolos a su suerte…

 

Si es hermoso proteger a los animales del maltrato, no tiene palabras, cuando se trata de rescatar a un niño inocente… ¡De ese terrible infierno vivido!

 

En lugar de dar armamento bélico a un niño; en vez de colocar en sus hermosas e inocentes manos, drogas o cualesquier tipo de estupefaciente para que venda; en lugar de gritarles, hacer crueles comparaciones, ponerles apodos hirientes, ridiculizarlos en público, golpearlos cruelmente… en vez de explotarlos sexualmente o utilizarlos como “banco” de donadores de órganos vitales… ¡Hay que rodearlos de protección, cuidados, bondad y ternura!,  sólo así obtendremos como resultado futuro seres más humanos, responsables, respetuosos, muy parecidos a un enorme manantial desbordando muchísimo amor.

 

No importa la raza, credo, costumbres ni nacionalidad; lo más valioso es unirnos en pro de nuestros divinos ángeles terrenales, educándoles con mucha caridad, paciencia, bondad y ternura, protegiendo de cualquier peligro, a esos frágiles y maravillosos corazones inocentes, tal y como se hace con un tesoro invaluable e irrepetible.

 

Niños de hoy… ¡Posibles  Gobernantes del mañana!

 

¿Quién preferirías que te gobernara ?… ¿un Adolf Hitler (hijo de padre alcohólico, madre prostituta y abuelo judío), o Gandhi?, Mohandas Karamchand, llamado “Mahatma”, que significa “Alma Grande” (hijo de una respetuosa familia estable y unida).

 

¡No le tengamos miedo ni a la bondad ni a la ternura, con mucho amor, luchemos unidos por un mundo mejor!

 

Cariñosamente Ana I.