El cajón de sastreGente PV

El día que tú naciste no nacieron todas las flores, pero sí las margaritas

Cumples 98 años, los mismos que yo. Nacimos el 15 de agosto de 1916, vine al mundo en un hospital, tú lo hiciste en un café, porque ahí José Lico Cortina, decidió que llevaras los colores rojo y negro del colegio inglés donde los tapatíos ricachones estudiaron y descubrieron ese juego de patear una pelota. Te bautizaron con el nombre del dios griego que sostiene al mundo y Carlos Stahl, entusiasmado, agarró un papel y plasmo una A en un escudo.

 

Tu casa fueron los llanos del Paradero, formamos equipo, once en la cancha y yo en la tribuna. Ganamos ligas occidentales y cómo olvidar el dieciocho uno a ese equipo vecino de empleados de las tiendas “Ciudad de México” y “Las Fábricas de Francia” que ostentan rayas bancas y rojas en su uniforme.

 

Maduré, me casé y para celebrarlo en 1943 entraste a la Liga Profesional. ¡Cómo me divertía leer las crónicas deportivas de Alejandro Ornelas en “El Informador”!, burlándose de nuestros vecinos llamándolos “Chivas Locas”, mira que hasta les gustó el nombrecito, ahora lo presumen. ¿Cuántos sabrán que el mote se los puso un periodista afín a nuestros colores?

 

Conocí a la mujer de mi vida, me enamoré (sólo esa vez te fui infiel) y casi me cuesta el divorcio, llegué tarde a la iglesia, era el 22 de abril de 1951, venía del Parque ”Oro” Martínez Sandoval celebrando que Edwin Cubero metió el gol que nos dio el único título de liga.

 

Nadie dijo que el camino sería fácil, me divorcié tres veces, mismas que el equipo descendió a Segunda División. Nos acostumbramos a tener la paciencia del santo Job. Fuimos catedráticos, académicos, zorros, amigos del balón. Las modas cambiaron, nos mudamos a Colomos, al Estadio Jalisco, repartiste tu talento por el mundo. ¿Qué equipo no ha tenido un discípulo tuyo?

 

En 1967 fue la última vez que fuiste campeón de Copa, de liga no se repitió. Hemos soportado las burlas de nuestros vecinos, sólo porque tuvieron una década prodigiosa, el Campeonísimo; reconocemos que era un gran equipo, menos el impresentable del “Tubo” Gómez. ¡Mira que ponerse a leer un cuentito recargado en la portería en pleno partido! Pero no hablemos más de ese equipo, ya ni siquiera su cancha está en la ciudad.

 

Después de años de liguillas por el no descenso y el callo de la media tabla, en 1999 estuviste a once pasos del título, un penal mal tirado le dio la victoria al Toluca. ¡Qué grande ese bigotón argentino que teníamos en la banca!

Ahora, es nuestro cumpleaños. ¡Celebremos!. Ya no puedo ir al Estadio Jalisco, pero en el asilo saben que los sábados por la noche la televisión es para mí. Hemos crecido juntos, tenemos el corazón en el mismo sitio, tu vejez es de una juventud entusiasta. ¡Cada día hay más jovencitos con camisetas rojinegras! Felicidades, que cumplas muchos más, y vuelvas a levantar la copa porque la Fiel lo merece. Ahora si puedo gritar tu nombre con todas la fuerzas que me quedan “¡Mil veces arriba el Atlas!”