La población indígena de México

Desde 1994, el 9 de agosto de cada año se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Esta fecha, establecida y reconocida por la Organización de las Naciones Unidas, debería servir para reconocer el valor, la diversidad de culturas y las formas de organización social de las poblaciones indígenas alrededor del mundo.

 

Sin embargo, al menos los indígenas de nuestro país se encuentran rezagados en sus derechos más elementales para sobrevivir: salud, vivienda, educación y empleo. Del total de la población mexicana, ellos representan un 12% que en cifras se traduce a unos 15 millones 700 mil habitantes, de los cuales, el 51.6% son mujeres (8 millones 100 mil) y el 48.4% son hombres (7 millones 600 mil).

 

A pesar de que habitan una quinta parte del territorio nacional, ellos enfrentan las condiciones sociales más difíciles del país, con una alta migración y una severa exclusión a los servicios básicos como el agua y/o la electricidad.

 

Aunque México fue reconocido en 1992 como una Nación Pluricultural, actualmente existe un abanico de precariedad entre los indígenas mexicanos. Por ejemplo, el 65.9% de ellos aún cocina con leña y/o carbón.

 

La situación de pobreza entre los indígenas mexicanos es más grave que entre la población en general. De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), se estima que un 45.4% de la población indígena vive en pobreza moderada y un 26.6% más está en pobreza extrema.

 

El rezago educativo de la población indígena es casi del 50%. La organización Mexicanos Primero informó en 2013 que los tres estados con mayores índices de reprobación en primaria y secundaria son Guerrero, Michoacán y Oaxaca, tres de las entidades del país con mayor población indígena.

 

En cuestiones de salud, el porcentaje de personas con problemas para acceder a este servicio es superior al 20%. Sin embargo, en los últimos meses, este tema ha llamado mucho la atención pública debido a los casos de mujeres indígenas que han tenido que dar a luz en jardines o baños de hospitales, puesto que las autoridades de esos centros médicos les negaron la atención médica.

 

La justicia es otra dificultad a la que se enfrentan los indígenas de México. Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), cuando un indígena se ve involucrado en un problema legal, existe una alta probabilidad de que su proceso judicial se lleve a cabo sin apego a la ley y que termine siendo sentenciado a prisión. Actualmente existen 8,334 indígenas en cárceles mexicanas. De ellos, la mayoría no fue asistido por algún defensor, intérprete o traductor y en muchas ocasiones jamás conocieron el motivo por el que están presos.

 

Finalmente, la discriminación en nuestro país hacia la comunidad indígena es sumamente alta. En una encuesta llevada a cabo en 2012 por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), dio a conocer que el 44.1% de los mexicanos considera que no se respetan los derechos de los pueblos indígenas.

 

A pesar de los esfuerzos realizados, todas estas cifras equivalen a un baldazo de agua fría que cierne y marca a la estructura más vulnerable de nuestra sociedad. A simple vista, el camino hacia una igualdad social aún es largo, pedregoso y empinado.