Con Marcelo Alcaraz se va un pedazo de historia de PV

Elegante, bien parecido, con definida personalidad Marcelo Alcaraz Güereña alcanzó la plenitud en la primera etapa de su vida en las décadas 60 y 70 del reciente siglo pasado. Esto es hace un poco más de cincuenta años, tiempos del despertar de Puerto Vallarta a la etapa de su inicio como destino turístico.

Activo en esta industria, el Hotel Rosita fue un hotel de gran popularidad. Lo es todavía. Es el hotel favorito de muchas familias que vienen de Guadalajara y del Bajío por su lugar estratégico en el centro histórico.

Marcelo fue un político activo desde los años en los que fue presidente municipal Oscar Rosales, a quien le siguió Don José Vázquez Galván, alcaldes que vivieron esa hermosa etapa de prosperidad y de crecimiento.

Radio Paraíso era la única estación de radio en Puerto Vallarta y se volvió el histórico encuentro de los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Richard Nixon que dio a Puerto Vallarta fama internacional, agregado a esto el nacimiento de ciudades Hermanas, con Santa Bárbara y Encino.

La presencia de Elizabeth Taylor y de la Película “La Noche de la Iguana”, título de una novela de Tennessee Williams, el éxito del Ingeniero Guillermo Wulff, de los restaurantes Las Palomas, La Cebolla Roja, Brazz, Las Margaritas con el Hotel Rosita, hacían el hermoso entorno de un auténtico pueblito mexicano con el remozado malecón gracias al gobernador Don Francisco Medina Ascencio.

El flamante aeropuerto internacional y la dársena, además de la carretera Tepic-Puerto Vallarta, fortalecieron el crecimiento de este gran destino turístico.

Fue esta una etapa maravillosa de crecimiento de, empezó a colocarse entre los destinos turísticos más importantes de México. Todo mundo quería visitar Puerto Vallarta.

 

Se cayó de la nube más alta

 

Para Marcelo Alcaraz, en la plenitud de su vida y de su carisma social y político, fue electo presidente municipal en 1971. Fue esta su etapa de mayor popularidad en el medio social y político, pero esta fama solo le duró un año más.

Pasó lo que pasó, es tiempo de reconocer que vivió su vida como ello quiso y como la vivimos todos. Se fue de Puerto Vallarta dejó toda una historia de esta etapa de su vida y de Puerto Vallarta.

Detrás se quedaron cualquier tipo de rencor y se le debe recordar con esa personalidad que él mismo se impuso. En el Hotel Rosita su hijo Marcelo está al frente.

Incursionó en la política, conoció de todo lo que se puede conocer y se alejó para atender sus obligaciones como empresario. De su padre debe tener un baúl de recuerdos. Debe sacar de ese baúl todo lo negativo, para conservar solamente los buenos recuerdos y vivir al lado de su madre, del resto de la familia para luchar por un mejor Puerto Vallarta.

Aquí en esta columna del Vallarta Opina, recordaremos a Marcelo Alcaraz Güereña como un capítulo importante en la historia de este destino turístico, una página de esa grandeza que se vivió y que es ahora la colección de buenos sucesos en el crecimiento como destino turístico.