XAALLAH

El pueblo de Jala, en el Estado de Nayarit, es la cabecera municipal del municipio que ostenta ese nombre. Aunque las fuentes que hacen mención a Jala, –e.g. Wikipedia y Enciclopedia de los Municipios y Delegaciones de México– dicen que el nombre  se deriva del vocablo náhuatl Xali, que significa Arena, no tengo duda que su verdadero significado es arenal, derivado del náhuatl xaallah. Basta pararse en cualquier sitio aledaño al pueblo para advertir los numerosos bancos de arena formados por la acción erosiva del tiempo sobre la piedra pómez o pumita; también nombrada Xaalli por los antiguos mexicanos. Aquí, empero, la arena de color blanco opaco nunca domina al color negro intenso de las cenizas volcánicas del Ceboruco –cuya última erupción fue registrada en el año de 1870–. Ésta es otra razón que me lleva a creer que los primeros habitantes de Xaallah, hace unos mil a mil quinientos años antes de Cristo, se fascinaron con el contraste de los colores blancos de la arena de ahí y dijeron: ¡motoocaatzin Xaallah!, ¡te llamas arenal!. Así, el nombre del pueblo de Xaallah transitó en el tiempo incorrupto, excepto por la ortografía, a través de los embates culturales de la conquista, post conquista y época contemporánea.

 

Pero no es el pueblo de Xaallah en sí mismo lo que hoy me motiva a escribir. Es en esta zona en donde por primera vez el destacado investigador estadounidense J. H. Kempton, cerca del año de 1924 descubrió un maíz único en su tipo. Este maíz, no es otro maíz más, es nada más y nada menos que lo que en el año de 1952 Wellhausen y aliados nombraron Raza Jala –en la categoría de razas mestizas prehistóricas–.

 

Las plantas cuando han alcanzado su máximo desarrollo, en palabras de un agricultor regional, […] esas sí son matas de maíz, no chingaderas […]; alcanzan los 4 a 5 metros de alto –Kempton observó plantas de seis metros con mazorcas de 55 cms–; las que yo acabo de ver hace unos días, tienen cañas de 3 a 4 m. de alto, gruesas, que apenas se abarcan con el puño de la mano; las mazorcas llegan a medir poco más de 40 centímetros.

 

(Foto 01. Don José entre sus plantas de maíz Jala)

 

La raza Jala es un maíz amarillo, con un promedio de 700 a 1000 semillas por mazorca, 14 hileras de granos y diámetro de la mazorca cercano a los 6 cms.; tiene un ciclo largo, lento, tardío. Un agricultor de corazón, el Sr. José Antioco Elías Partida, quien vive en el pueblo de Coapan, muy cerca de Xaallah, siembra el primero de abril. […] antes ya había preparado mi tierra incorporando zacate, malezas y las mismas cañas del maíz del ciclo anterior a la tierra. De esta forma el suelo retiene la humedad. Cuando por acá caen las primeras tormentas, cerca del 24 de junio, mi maíz ya le ganó en estatura a toda la maleza; mis matas para entonces ya miden cerca del metro y medio de alto; a partir de aquí, no hay ninguna mala hierba que alcance a mis maíces […].

 

(Foto 02. Don José con un elote de maíz Jala tierno)

 

Este formidable maíz es endémico, es decir, evolucionó en este sitio de Xaallah y no se encuentra en ninguna otra región del mundo. Es el producto de la selección consciente de los primeros agricultores que llegaron a esta región, en una zona ambientalmente propicia. Las características morfológicas de vigor y tamaño son de indudable origen genético, pero sólo se manifiestan en esta región influenciadas por una combinación única de variables ambientales de nutrientes en el suelo, humedad, temperatura media diaria y microorganismos en el sustrato –hasta el color mismo de los suelos debe tener una influencia importante en el vigor de las matas–; todo guiado por la mano sabia de los agricultores.

 

Amor a la tierra

Este maíz ha persistido a través del tiempo hasta el presente, gracias al cariño y arraigo a la tierra de agricultores de corazón, de entre los cuales José Antioco Elías Partida para el dedo; el arraigo y aprecio se manifiestan en el cuidado hacia la madre nutricia –una parcela de unas cuantas hectáreas–, que ha dado sustento a sus hijos por incontables generaciones. En la región apenas una veintena de agricultores siembran esta raza de maíz –en la reciente Feria del elote del 14 de agosto se registraron más 30 competidores, pero algunos eran agricultores postizos porque compraron los elotes para participar en la feria–.

 

El gobierno del Estado de Nayarit ha organizado la feria del elote desde 1986 a modo de estimular la conservación de esta raza. También, un hijo genuino de Xaallah, hoy Doctor en Ciencias e investigador del Colegio de Posgraduados, Campus Puebla, Arahón Hernández Guzmán, ha estudiado este maíz y realizado acciones de conservación in situ. Por desgracia, ambas acciones no son suficientes. Productos agroquímicos pueden afectar las características del suelo y acabar con las comunidades nativas de microorganismos, lo cual a su vez afectará la asociación natural maíz-microorganismos que propicia la absorción de nutrimentos en el suelo. Entre otras repercusiones, amén de los costos de los agroquímicos, destaca la dependencia de las matas de maíz por los fertilizantes cuando éstas se vuelven incapaces de absorber los nutrientes en el suelo por la pérdida de los microorganismos que ayudan a procesar dichos nutrientes.

 

Considero apremiante que se fortalezca un plan integral de conservación in situ a largo plazo de esta raza de maíz tan extraordinaria, considerando variables genéticas, ambientales y culturales, bajo la égida de personas que sí entienden el valor de la biodiversidad como el Dr. Arahón.