Vallarta hoy:

Titanes en el Ring

Lucha Libre, tal vez el espectáculo popular por excelencia, ampliamente criticado por su falta de verdad en los combates pautados. Sin embargo, este comentario puede que carezca del enfoque adecuado, puesto que la Lucha Libre encarna de manera teatral la más elemental de las batallas. Aquella que representa el bien y el mal, y en esa inconfundible ingenuidad se esconde el espíritu más sencillo y por sencillo también, demoledor.

 

Justamente el hecho de ser llamada Lucha Libre Mexicana, le da autenticidad, contrario a lo que se piensa. A diferencia de la lucha tradicional, el uso del llaveo a ras de lona y la aplicación de elaboradas acrobacias aéreas que le imprimen un sello único y propio.

 

Dualidad entre el bien y el mal.

Cada enfrentamiento supone esta dualidad, y cada uno de los espectadores ávidos de verdad lo entiende así. Entonces ocurre la magia y la suma de las batallas cotidianas carentes de justicia, se torna justa y cada una de las victorias justas, cobra dimensión universal y el misterio de un mundo incomprensible se vuelve comprensible y alcanzable. El público y seguidores de este ritual así lo entienden y así lo viven, no es que las luchas falten a la verdad. Es que la verdad que revelan es de tan enormidad y el espíritu que encarnan tan vasto, que debe ser teatralizado para poder transmitirlo.

 

Enraizada en la más profunda cultura mexicana, la lucha libre goza de buena salud a pesar de sus detractores, imposibilitados de comprenderla.

 

Lucha libre azteca.

Recordemos que en la época de la Intervención Francesa en México (que no terminó nada bien para los franceses), surge el primer luchador mexicano conocido como Enrique Ugartechea, quien diseñó la lucha libre azteca a partir de la muy bien conocida lucha grecoromana, allá por el año 1863.

 

A él se suman varios años más tarde el italiano Giovani Relesevich, que tenía una compañía teatral, y un poco más tarde, casi contemporáneo Antonio Fournier trae la primera camada de luchadores junto con el Teatro Colón. Corre el año 1910 y siguen llegando fundadores. Mitsuyo Maeda, conocido por su nombre de luchador en Brasil, Conde Coma, creador del jiu-jitsu brasileño (una forma de arte marcial enfocada principalmente en el cuerpo a cuerpo en el suelo). Se sucedieron a continuación otros hombres y nombres. León Navarro Campeón de Peso Medio en Europa. El rumano Sond. Que más tarde regresó a México con Kawamula acompañado por Hércules Sampson.

 

La lucha libre mexicana cobró una dimensión enorme, y en septiembre de 1933 Salvador Luttherot González funda la Empresa Mexicana de Lucha Libre (hoy conocida como Consejo Mundial de Lucha Libre), razón por la cual es considerado el “padre de la lucha libre”. Esta empresa sigue hoy en funcionamiento y se le considera la de mayor categoría en México.

 

La época dorada de la lucha libre.

En los años 50, aparecieron los considerados aún hoy como los héroes absolutos de esta disciplina. El Santo, con infinidad de películas y un legado inigualable. Blue Demon, en principio un adversario, luego un compañero. Mil Máscaras, el Cavernario Galindo, el Rayo de Jalisco y el Huracán Ramírez, entre muchos otros. Wolf Ruvinskis como uno de los más importantes antagónicos de cualquiera de ellos, cosechando todos, Fama, fortuna y una altísima popularidad. Aquello fue sin duda le época de oro de la Lucha Libre.

 

Aquí mismo en Puerto Vallarta, en la queridísima colonia El Coapinole, existe la Arena Demonio Blanco en honor al luchador local que dejó en alto el nombre de la ciudad. La leyenda da cuenta de un gran ser humano que ayudaba mucho a los niños y jóvenes de la Colonia, más de una vez tal vez usted vio pasar o subió a un camión con el letrero Demonio Blanco, sepa de ahora en más lo importante que fue para este pedacito de suelo ese nombre y esa historia.

 

La Lucha Libre Mexicana es de verdaderos Titanes, no de los de cartón hollywoodense, sino de Titanes del Ring de la realidad. En todo el globo son conocidos y admirados. Imitados como ejemplos a seguir. Fuera de México a esta disciplina se la conoce simplemente como Lucha Libre dicho en español. Así de importante es México y sus luchadores para este deporte que viaja a los confines del planeta para convertirse orgullosamente en la mejor del mundo.

 

Contra todos los pronósticos y contra todos los mercados. Para más tarde volver en forma de héroes populares de carne y hueso que jamás revelan su identidad ni arriba ni abajo del ring.

 

Son anónimos permanentes, no necesitan de trucos para ser inmortales. Así nacieron, así viven y así luchan. Titanes del ring mexicano.

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