Los corruptos policías municipales de Puerto Vallarta

Aún no entiendo cómo es que cuando recibes golpes muy fuertes en el cuerpo, tu cerebro no procesa el dolor; tolera un alto grado de castigo; si acaso, sientes un leve entumecimiento y cosquilleo en la parte ofendida; el dolor llega horas después, como decía mi abuela, cuando se te enfría el cuerpo. Me surtieron bien bonito hace apenas un par de horas, no sentía molestia alguna mientras me castigaban; pero, oye, no creas que traía estimulantes; más bien creo que la mater natura, al menos conmigo, fue muy generosa en otorgarme la capacidad para ignorar el dolor. En gran medida fui entrenado para desarrollar este don que es casi divino, desde muy temprana edad; en mar y tierra, si vives de lo que produces, uno tiene que realizar maniobras de cuya eficiencia depende la seguridad del grupo, comida del día, e, incluso, tu propia vida; en esos jales no puedes soltar la hebra porque te machacaste un dedo, te rasgó el cuero una mata, te perforó el pie una espina, te mordió un animal, te ensartaste un clavo o te quemó las manos una cuerda. ¡No vale!; ahí no chillas, gimes ni lloras si eres un verdadero hombre forjado en mar y tierra aún con una parte de tu cuerpo colgando a girones.

 

[…] por eso le dije a esos perros montoneros y cobardes cuicos pagados con nuestros impuestos, que pegaban como niñas adolescentes; esa es una gran ofensa para alguien que se siente muy rudo. […] esposado con las manos atrás y sentado en el quicio de una banqueta, uno me propinó un rodillazo a la altura del corazón y otro, casi simultáneamente, una patada por el costado derecho apenas debajo de la chichi. ¿Parejo mi cabrón con uno de cada lado? Sonriendo dije, me falta por delante; tienes razón; ¡párate mi rey!; ¡sostenlo fuerte de las greñas pa´ que no se escabulla; ¡a ver que te parece este gancho al hígado y este al bofe!; ¡cabrón hablador! ¿Aún crees que pego como niña? No. Definitivamente no. ¡aaah, puto marica! Entonces, ¿cómo pego?; ¿cómo Mike Taisson? Dame chance de respirar y ahora te digo. ¡Ahh! ¡qué bonito te ves! Tu carita está sonriente pero ruedan lágrimas por tus cachetitos. ¿En qué estábamos? ¡Por supuesto! ¡Te falta aire! Prende la compresora y vamos inflando a este pendejo. ¡Eso! ¡Así! ¡Que le llegue bien adentro! ¿Ahora me dirás si piensas que soy rudo? ¿Te falta más aire? ¡Mira! ¡Dice no con su cabecita! ¡No que no pendejo imbécil! ¡Espera, ahora te voy a decir cómo pegas, sólo escucha con atención porque no puedo gritar, lo haces como la putita que tienes en Ixtapa, ja, ja, ja […].

 

Hoy, hace rato, me bajaron 20 kilos de mercancía, piedra, tacha, mota, un poco de coca, de todo, acababa de surtir. ¿Sabes? He intentado ser distribuidor independiente y ahí es en donde reside mi error. Conozco bien al grande de la plaza, es buen compa, nunca imaginarías a lo que se dedica; cuando le dije mi plan, se limitó a decir, éntrele mi cabrón, de esa forma puedes ganar una buena lana pero yo no te protejo, no es mi bronca si los corruptos policías te extorsionan o si alguna bandilla de las que se están integrando, te acomodan una madrina; si cambias de opinión, me dices, tendrías protección a cambio de un porcentaje de lo que manejes, eres muy joven y tienes mucho camino por delante. Los primeros tres meses me fue bien. Levanté a mi familia. Compramos una lancha con motor nuevo, para mi carnal y mi padre; luego, desde hace tres meses, he sido sistemáticamente golpeado para robarme lo que traigo. Son los mismos cuicos grotescos y salvajes; me cazan; saben en donde ando; adivinan mis movimientos; he intentado de todo, cambiar de ruta, de hora, clientes, todo lo que me digas, parecen adivinos, ahí están los perros desgraciados, tienen un instinto nato para descubrir a los vulnerables.

 

Seguiré adelante con mi plan de ser independiente, una de dos, triunfo, o muero en la raya. He empezado de cero al menos diez veces, pero como me dijo el grande de la plaza, apenas tengo 17. En esta que sigue, voy a cobrar venganza, les voy a partir su madre a estos gorilas, pero no con violencia, con audacia y sagacidad, los voy a exponer junto con todos sus jefes a nivel nacional exhibiendo lo que son, golpeadores cobardes que viven de trabajadores decentes como yo. ¿Y tú? Sólo una muñeca destrozada? ¡Parece que traes un zapo inflado!; ¿también dolor en las costillas y moretones en la ingle?. ¡Te fue bien! Te ves pobretón, te apuesto que no tienes nada de valor que amerite una calentada ¡Por eso te fue bien!. ¡Ahhh!; ¡No manches! ¡Tu vieja te cuchilió a los perros! ¿Qué le hiciste? ¡Las viejas de ahora no son como las de antes, como lo era mi santa madre!