Ojo De Tigre

Tuve el privilegio y la fortuna de conocer de cerca en el año de 2009 a una vallartense en verdad fuera de serie en todos los aspectos; me conmovió sobremanera que esta joven de escasos 22 años perteneciente a la PFP, fuera asesinada en forma brutal, según supe, vendida por los propios miembros de su equipo. Me reservo el nombre real de esta mujer; Ámbar es un apodo que yo le puse que le agradó al extremo de adoptarlo como segundo nombre. Le dejo la primera entrega de aproximadamente 20 capítulos breves.

 

Ámbar es mi nombre. Mi papá decidió así llamarme desde el primer momento que vio mis ojos cuando nací. Él, cuando en mi cumpleaños número quince me regaló este dije de resina fosilizada,  me dijo:

 

[…] este ámbar le llaman ojo de tigre a causa del color miel de la resina que tiene una veta en el centro de contaminación orgánica de color negro. Tus ojos aprehendieron el color de las resinas de las coníferas que poblaron la Tierra en el cretácico, hace 130 millones de años. Es similar al color de la miel cuando el sol te ilumina en cierto ángulo y cuando tiñe la mar en calma en un día despejado al descender hacia el inframundo; luego, en forma inexplicable cambia a un color azul pálido. Los ojos del jaguar también tienen ese color pero no me queda claro si cambian de tono.

 

De los mamíferos terrestres del Continente Americano, el jaguar es hasta hoy, el diseño más perfecto de la naturaleza en cuanto a eficiencia letal. Está en la cúspide de muchas tramas alimenticias. Su ataque es certero, letal, silencioso, veloz e implacable. Los de su clase se mantienen imbatibles comparados en eficiencia con otros depredadores. Esa superioridad, aún en cacerías nocturnas, la obtiene de la visión. La visión es su mejor herramienta. Esa también será tu mejor arma en cualquier campo que te desempeñes; tu, nunca vas a necesitar lentes […].

 

Soy la primera de una familia de cuatro, dos hombres y dos mujeres. Mido 1.70 m. de estatura; peso 50 Kg.; mis medidas –aquellas que más interesan a los hombres–  son, 95 cm. de busto; 55 cm. de cintura y 90 cm. de cadera. Infinidad de mujeres ven en el busto, el arma más poderosa de conquistas y presentación social.

 

Pienso que en mi, igual que en el jaguar, mi herramienta más certera está en el entorno de mis ojos, las líneas que conforman mi rostro. No es que me lamente de mis pechos. Al contrario, con orgullo te digo que forma, tamaño y consistencia de lo que tengo, es también un arma devastadora en otro campo. Pero mis pechos no los puedo exhibir a todo mundo. Mi rostro sí, aún a delincuentes que enfrento. En días de asueto llevo un bra 34C; en campaña por comodidad y reglamento, me es indispensable ceñirme con un top especial, de los que usan las mujeres que practican deportes extremos.  Hoy, 15 de diciembre de 2009, tengo 22 añitos cumplidos. ¿Tu, cuántos tienes? Te veo algo ajado.