Monocromáticos

Me sorprendió su curiosa pregunta ¿Por qué no le añaden color a las películas antiguas que son en blanco y negro? Provino de una joven estudiante, le inquirí, ¿habría algún cambio significativo en la trama o el personaje? No hubo respuesta. Monocromático es un término utilizado para referirse a un objeto que tiene un solo tono o en blanco y negro. Si bien agregar o eliminar matices a obras de arte no tiene sentido alguno, puesto que violarías en primera instancia la idea original del artista en cuestión, es el riesgo de lanzar una pregunta sin comprender contenidos expresivos es la mayor insensatez.

 

No pasaron muchos años desde de la primer película proyectada para que integraran colores a ésta; hoy existen miles de filmes con esas características, además de pinturas, fotografías, murales en fin todo un conglomerado de hermosas creaciones diseñadas para provocarnos emociones. Picasso por ejemplo, cuando pintó Guernica la creó perfecta, sólida, sombría y así el mundo la ha valorado por décadas; nada parecido al excéntrico Andy Warhol con sus piezas procesadas en colorimetría, por supuesto igual de valiosas pero con otro enfoque. En la fotografía moderna es más común encontrar imágenes sin tintes, sobre todo cuando la temática representa algún tipo de violencia, ausencia o injusticia.

 

Sin embargo la joven de la cual no revelaré su nombre, tenía especial interés por los largometrajes monocromáticos o como lo he mencionado en blanco y negro. Sostuve la conversación por unos minutos más. En lo personal no considero deseable modificar la cinta original, no porque no exista la tecnología para hacerlo, eso significaría eliminar la historia clásica del cine, el principio de ésta; indudablemente es asunto de la moda, adaptación y satisfacciones del hombre milenario. Vienen a mi mente directores o productores como el multifacético Alejandro Jodorowsky, cineasta de origen chileno tiene una extensa filmografía, en Fando y Lis (1968) presenta un ambiente ausente de tonalidades en los personajes y escenarios casi inhóspitos, perfectos para el desarrollo de la historia. Sin embargo el creador de Sin City, Quentin Tarantino mezcla escena tras escena sombras y rojos carmesí, baja y sube el switch del color marcando pausas interesantes de los personajes en acción de combate, algo similar podemos apreciar en la secuela de Kill Bill Vol. 1 y Vol. 2. En el 2011 Michel Hazanavicius, dirigió El Artista, éste proyecto cinematográfico es claro ejemplo del estilo monocromático moderno. Por lo pronto no dejen de visitar la biblioteca Los Magos y el Rio Cuale ahí se tienen proyectos cinematográficos interesantes.

 

El místico o el profeta, el cineasta el pintor, escultor o filósofo: Aristóteles consideró al artista como descubridor de lo oculto. Desde Giotto, el fauvismo de Henri Matisse, Malevich, Jackson Pollock y el compositor John Cage se suceden a través del relato para dar forma a una explicación que atraviese todos los períodos, la plasticidad de los sentidos, el significado mismo de lo que les sale del alma. Concluyo: estar más allá de Platón en la definición del artista tendrá, forzosamente, que llevar la contemplación simple a la esencia total, de la contemplación monocromática a la belleza del color derivado de ésta.