Pezón

A riesgo de que usted lector me diga pervertido, igual que me lo han dicho otras personas cuando hago esta observación, le haré esta pregunta ¿ha notado que los maniquís de todas las tiendas de ropa tienen pezones? Sí, unas protuberancias duras que coronan unas grandes tetas de plástico.

 

Ya en serio, me gustaría conocer al que diseña estos maniquís y preguntarle ¿por qué tomarse la molestia de añadir pezones a un molde de plástico?, ¿Acaso no basta con los pechos turgentes que trauman más a las mujeres? Y si me respondiera que los pezones solo se agregan por añadir “realismo”, entonces, volvería a preguntar ¿por qué no agregar en los maniquís el aparato reproductor en lugar de un vientre plano-plano? Vamos, sería mejor que los maniquís tuvieran una teta más grande que la otra, vientres más abultados o brazos más flácidos, sería más realista que unos simples pezones.

 

A mis amigos les hizo gracia mi comentario de “esos maniquís tienen frío” pero a mí, a partir de esa observación, no se me quitaron de la mente los pezones. Esperen, no quiero decir que pensara en los pezones como tal sino como tema “El pezón”.

 

Botón, tetilla, mamelón o simplemente pezón en las mujeres ya sabía su razón de ser pues según la RAE es Parte central, eréctil y más prominente de los pechos o tetas, por donde los hijos chupan la leche. Pero me surgió otra duda: si los pezones existen en los maniquís como ornato y en las mujeres por razones prácticas (y eróticas), entonces, ¿por qué los hombres tenemos pezones?

 

Emprendí una exhaustiva investigación en Google y encontré algunas hipótesis: la primera, por ejemplo, asegura que la razón es genética pues todos los hombres en algún momento de nuestra existencia, cuando apenas contábamos con menos de seis semanas de gestación fuimos mujeres. Al parecer, durante el desarrollo, el embrión sigue un patrón femenino o “femle template” por las primeras seis semanas, cuando el cromosoma masculino aparece, entonces el desarrollo continúa con un patrón masculino y el tejido mamario. Y concluyen que biológicamente no sirven para nada.

 

La segunda hipótesis me la dieron los creacionistas (http://creation.com/is-the-human-male-nipple-vestigial-spanish), para ellos los pezones de los varones no son vestigiales o rudimentarios, sino que se han desarrollado como resultado de una diferenciación sexual y está diseñado para producir diformismo sexual. Los creacionistas citan a Darwin para referirse a los pezones como “órganos residuales” o sea, remanentes de antiguas formas totalmente desarrolladas.

 

A diferencia de la primera hipótesis ellos sí le encuentran una utilidad bastante obvia y placentera: la estimulación. Esto último me pareció la conclusión más importante del tema.

 

En mi búsqueda de pezones encontré (http://www.animalpolitico.com/blogueros-la-inercia-del-cinismo/2012/01/12/iconografia-de-la-teta-de-maria/) un excelente recopilación que hace un recuento del arte sacro en este tema: Iconografía de la Teta (de María) se llama el post que recomiendo.

 

Por lo que encontré mi conclusión final es que no hay conclusión. La Biología aún sigue tratando de responder esta pregunta satisfactoriamente. Una disculpa para los lectores que esperaban en este texto una reflexión filosófica, pero me pasa que siempre se me ocurren preguntas un poco dispersas que al final no me llevan a nada, por ejemplo ¿a quién se le ocurrió primero que la sangre cuajada puede servir como alimento?, ¿Por qué la gente come ostiones?, ¿Por qué el INE impone multas a los partidos si estos reciben recursos del pueblo, ergo, las multas no las pagan ellos sino nosotros? En fin.