Hombre de bien y los floreros vacíos

Ya nadie regala flores. Al menos eso dicen y piensan quienes en verdad no consienten el placer de obsequiar, así como aquellos que lo tachan de anticuado. Y es que aquí existe una premisa importante: Un hombre de bien no es moderno, no necesita serlo.

Hace exactamente un año que volví a creer en las flores y con ellas en el romance. Aparecí con un par de pequeñas flores, sin saber si alguna vez en la vida le regalaron flores, al parecer no. Muchos las consideran como algo efímero, mal apreciadas. Las flores no mueren, trascienden y son responsables de transmitir emociones y mensajes que cambian el día de quién las recibe.

Suena cursi, es cursi. Todo lo que decimos “eso ya nadie lo hace” toma cierto tono de romance, de cursi nostalgia, de alguna manera lo extrañas pero no lo aceptas y eso es lo que sucede con el ritual –porque lo es- de obsequiar flores. Un ritual que apuesta a una capacidad que pocos sabemos disfrutar, la de sorprendernos. Un hombre de bien hace suyos los rituales como tal.

Las flores y las distancias

Sé que a la distancia es complicado. Las distancias suelen ser limitantes y es que suelo decir que es muy cobarde no entregarlas tu mismo, pero a veces simplemente no se puede más. Pero tampoco estás en Bosnia, ni eres corresponsal de guerra en medio oriente. Así que arréglatelas para hacer que le lleguen, no hay mejor manera de hacerte presente para decirle que coloque un florero en el centro de su mesa, que de mantenerlo lleno de flores tú te encargas y sin importar donde te encuentres no dejarás su florero vacío. Un hombre de bien no necesita de motivos especiales para tomar la iniciativa y obsequiar flores. Y no es una cuestión de machismo, tradición ni feudalismo. Da el primer paso. Si lo tienes claro, das el primer paso y a otra cosa. Decisión.

En esta fecha que para mí es trascendental, una mañana sencilla llame a “Quiero Flores” (todos tenemos un chico de las flores, pues yo siempre los tengo a ellos) y pedí un bonito y especial arreglo. Sencillo con un solo tipo de flores, las bonitas que le gustan, pues serán portadoras de un importante mensaje y tienen que lucir bien. Ya que en ellas va mi amor y agradecimiento hacia esa mujer por hacer de este simple humano un hombre de bien toda la vida.

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