Bienvenidos los libros

“Considero que la televisión es tan educativa…

que cada vez que alguien pone en marcha

el televisor salgo de la habitación

y me instalo en otra para leer un libro.”

 

Groucho Marx

 

¿Corresponde la Feria del Libro a los deseos de leer de la gente que asiste a estos magnos eventos, o se ha convertido en una simple “moda” de sentirse intelectual sin serlo?; porque ser realmente lector es un momento de la vida que va más allá de registrarse en una lista de visitantes. En lo particular la disfruto en Guadalajara, en Morelia o en la Ciudad de México, el espacio es importante no cabe duda lo es más cuando se disfruta, se huele, se siente, admira y reconoce.

 

Registros en instituciones de educación e institutos literarios informan que han sido más de 100 ferias del libro; en salones exprofeso, barrios, centros comerciales y unión de bazares. Se puede afirmar sin lugar para la equivocación, solamente se obtiene la satisfacción, no hay ganancia, en nuestro país no se buscan las obras filosóficas que en otras naciones se agotan de inmediato; textos literarios o técnicos tienen el mismo destino.

 

Los sitios van de los tradicionales a los novedosos, a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la del Palacio de Minería, la de Monterrey, la de Oaxaca, la de León, del Zócalo de la Ciudad de México, se agregan poco a poco las delegaciones de la capital del país; los editores me causan hilaridad, apuestan con su inversión intelectual, de tiempo y en ocasiones material. No siempre sucede así. Se han establecido ferias donde se invierte de más, me refiero a lo que se contabiliza después: las mermas; aunque es bueno estar ahí para dar a conocer a la editorial, los títulos, así como producciones originales necesarias para el público deseoso de nuevos enfoques a los temas que apasionan.

 

Escuché cifras estratosféricas invertidas en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara; exhibirla es una fortuna la cual podría afirmar no se obtiene en otros sitios del país, incluso en la Ciudad de México. Tuve la oportunidad de ir a esa extraordinaria reunión de editores, escritores, creativos, me habría encantado experimentar momentos junto al creador de una obra literaria y premio Novel como lo fue Don Gabriel García Márquez (q.e.p.d), ver a poca distancia al extinto Carlos Fuentes o en su momento a otro grande de las letras, Octavio Paz.

 

El editor de Cal y Arena, Rafael Pérez Gay manifestó su opinión al respecto y me parece oportuna para ser comentada: “las ferias del libro se han convertido en centro de conversación, no solamente para vender sino para discutir y conocer autores”, en esencia a todos aquellos que ahí se dan cita para interactuar con los interesados en su obra se convierten en seres humanos esplendorosos. Estoy convencida, en nuestro país se lee poco, no obstante las ferias de libro son imanes, la gente se acerca a departir, a revisar que personajes famosos están por ahí merodeando, la promoción del texto y del autor van de la mano los dos ganan y levantan el brazo de vencedor al lograr su multiplicación en este mundo de las nuevas tecnologías de la información.