El PAN, pleito en la tumba

AMIGOS Y ENEMIGOS. Bien dicen que entre el amor y el odio sólo hay un paso. Es seguro que hubo un tiempo en el que Humberto Muñoz Vargas y Jesús Anaya fueron amigos, porque sólo así se entiende la inclusión de Anaya en la planilla de Beto Muñoz en una posición de privilegio que le permitió llegar al cabildo por la vía plurinominal, pero sobre la marcha se acaban las amistades y se imponen los intereses. Muñoz Vargas no consiguió la presidencia municipal, aunque en realidad nunca tuvo posibilidades de ganar la contienda debido a que la pelea real siempre fue entre Adrián Méndez y Ramón Guerrero, pero como en el caso de los maridos cornudos, Beto Muñoz fue el último en enterarse de que no sería presidente municipal por segunda ocasión. Mentalizado para serlo, Beto Muñoz generó un justificado odio contra El Mochilas, a quien acusa directamente de haberle arrebatado la alcaldía ya que si Ramón Guerrero hubiera aceptado el resultado de la contienda interna panista el PAN habría entrado a la contienda unificado y con posibilidades de darle la palea al PRI. Pero el hubiera es el tiempo perfecto de los pendejos, así que ni cómo utilizarlo para justificar lo que no pudo ser. El caso es que Beto Muñoz sufrió doble decepción cuando el Mochilas le arrebató el cariño de Jesús Anaya, quien prácticamente desde el inicio de esta administración se ha desempeñado apegado a las directrices marcadas por el presidente municipal.

 

UN ASUNTO PERSONAL. Convertido en el crítico más feroz de Ramón Guerrero, el panista Humberto Muñoz ha enfurecido al ver la forma en que su compañero de bancada vota en contra de sus decisiones y se suma a la mayoría que apoya al alcalde, aun tratándose de asuntos altamente polémicos. El sueño del Quemadito de encabezar una mancuerna panista opositora al alcalde jamás fructificó, lo que lo llevó a cuestionar abiertamente a Jesús Anaya, llegando al extremo de exhibirlo públicamente cuando lo acusó de acudir alcoholizado a una sesión de Ayuntamiento celebrada a plena mañana. La crisis estalló recientemente cuando Beto Muñoz y Jesús Anaya se hicieron de palabras en los pasillos de la presidencia municipal, en un tono que hizo temer a algunos testigos de que se liaran a golpes. En realidad son exageraciones porque tanto el Quemadito como don Jesús son muy buenos para las palabras, pero no tienen los pantalones ni el temperamento para resolver a golpes sus diferencias políticas. No es que sean cobardes, que lo son, lo que pasa es que son prudentes y tienen claro que brindar un espectáculos de golpes como si fueran dos peleadores callejeros acabaría con lo poco que les queda de carrera política. Porque al menos en el caso de Jesús Anaya está claro que este será su debut y despedida en un cargo de elección popular porque su mediocridad y su oportunismo no le auguran un buen futuro político.

 

MI CASA ES TU CASA. Acostumbrado a manejar a su antojo al panismo local, Beto Muñoz le ordenó a Jesús Anaya que renuncie al PAN porque es una vergüenza para el partido, sin embargo don Jesús tiene claro que el PAN Puerto Vallarta es mucho más que Beto Muñoz y por eso ni sufre ni se acongoja ante los reclamos del Quemadito, a quien incluso ha desconocido como coordinador de la bancada panista en el Ayuntamiento local. Por supuesto que don Chuy tiene toda la razón porque si la fracción panista está integrada por dos, y uno está a las órdenes del alcalde de Movimiento Ciudadano, entonces por supuesto que no hay un coordinador oficial, por más que Beto se empeñe en reclamar la potestad de ese nombramiento. Lo más seguro es que don Jesús Anaya ya esté en pláticas con el Peri Cuevas para tratar de garantizar su supervivencia en el panismo municipal, aunque con eso de que el Mochilas es su jefe político no será nada extraño que en la próxima convención municipal panista termine votando por Manuel González Farrera, el evidente candidato de los panistas que cobran en el Ayuntamiento vallartense.

 

DE MAL EN PEOR. Lo realmente lamentable es que Humberto Muñoz y Jesús Anaya ofrezcan tan lamentable espectáculo como si se disputaran el control de la próxima presidencia municipal, cuando en realidad no hay en el corto ni mediano plazo un futuro promisorio para el PAN. Manuel González Farrera debe tener claro que el proyecto de renovación del PAN es a largo plazo, cuando el municipio, el estado y el país sean diferentes. Por supuesto que Juan José Cuevas García ya se imagina despachando en el mismo changarro que una vez trabajó su hermano David, pero cualquier panista medianamente inteligente tiene claro que en el 2015 el blanquiazul no tiene la mínima posibilidad de ganar la contienda. La única opción del PAN para ser protagonista el año entrante depende de la postulación de un candidato carismático y joven, perfil que evidentemente incumple el Peri Cuevas, quien está a un paso de la alcaldía gracias a su oportunismo político, nunca a su capacidad intelectual y política. Lo mismo ocurre con Arturo Dávalos, un sujeto anticlimático que hizo carrera en el PAN gracias a su servilismo, pero ya en calidad de candidato del MC será un auténtico costal de papas que se dedicará a perder puntos en las encuestas durante los dos meses que dure la contienda. Con estos dos burros como adversarios, el priista Andrés González Palomera tendrá casi un día de campo en la jornada electoral.

 

POSDATA. Por la condición política del Cepillo Dávalos el alcalde Ramón Guerrero tiene claro que la única forma de mantenerlo a flote en la contienda es haciendo campaña por él, así que los más allegados al Mochilas dan por hecho que el alcalde pedirá licencia pronto para postularse como candidato a diputado local por el MC, concentrándose en Puerto Vallarta para tratar de refrendar el triunfo. La triada ideal del Mochilas se completa con Luis Murguía como candidato a diputado federal. Vaya forma de perder la brújula.

 

VOX POPULI. Rodeado de cientos de amigos, familiares y colaboradores, César Abarca Gutiérrez celebró ayer un año más de vida en un sitio que coincidentemente se llama César’s Palace. Aunque algunos ven la candidatura de Andrés González como una derrota para el director del Seapal, en realidad César Abarca creció mucho políticamente en estos dos años, al grado de que está posicionado en las encuestas como el tercer político más taquillero de Puerto Vallarta, sólo por debajo de Andrés González y Gustavo González Villaseñor. Por lo mismo, César está en la ruta para ser el candidato natural del PRI en el 2018, aunque tendrá que librar una fuerte batalla contra los hermanitos González Reséndiz, quienes están convencidos que en el 18 a güevo le toca a Rafita.